Cómo ayudar a mi hijo a enfrentar la pérdida de una mascota

Gladys · 13 junio, 2016

Los animalitos que criamos en casa siempre traen momentos de alegría, sobre todo a los niños, pero ¿qué pasa cuando mueren? ¿Cómo ayudar a mi hijo a enfrentar la pérdida de una mascota? Este es el tema que trataremos a continuación.

Una mascota es un miembro más en una familia, no importa si es un perro, un gato o un conejo. Cuando se tiene un animal en casa se tiene otro afecto más, y tu pequeño un compañero de juegos y de travesuras.

Cuando tu hijo pierde a su mascota, pierde a uno de sus mejores amigos, aquel que le da amor incondicional y lo recibe con gran emoción al volver de la escuela.

Afrontar que su camarada de cuatro patas se ha ido no es cosa sencilla, de hecho puede ser la primera experiencia cercana a la pérdida de un ser querido que tu niño deba vivir. En estos casos, la actuación y apoyo de los padres es vital, dado que desde la inocencia de la niñez es complicado entender la muerte.

La pérdida de una mascota es dolorosa inclusive para los adultos, por esta misma razón debemos ser la fortaleza de los pequeños y hacernos fuertes en este triste momento.

¿Cómo le explico a mi hijo la pérdida de su mascota?

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Nuestro instinto protector nos dice que debemos evitar el sufrimiento de nuestros hijos a toda costa, alejarlo e incluso callar lo que pudiera hacerle daño, pero la verdad es que no es lo correcto.

Los niños algún día crecerán y no siempre vamos a poder estar allí para protegerlos del dolor, de una pérdida o de un fallecimiento; es por esta razón que es necesario prepararlos para los momentos difíciles.

Así como nos ocupamos de determinar cuál es la edad apropiada para que nuestro hijo tenga una mascota, debemos cuidar la forma en la que le comunicamos la noticia de que su amigo peludo se ha ido. Es necesario darle una explicación adaptada a lo que puede comprender pero sin mentirle.

Mientras más pequeño sea el niño más le costará entender el porqué de la lamentable pérdida; la búsqueda de las palabras idóneas y acorde a su edad son de suma importancia.  

Utilizar la palabra “muerte” no es lo más recomendable, es preferible sinónimos como ir al cielo y descansar con Dios si se posee alguna religión, o si no es así, simplemente fallecer.

Usar términos como “poner a dormir” cuando la mascota tiene que ser sacrificada no es buena idea, pues tu hijo podría asociar el acto de dormir con algo negativo

Por el contrario, si el niño es más grande, más preguntas hará. Respóndele de forma concisa y sin dudar. No subestimes su madurez, de esa forma también entenderá que todos los seres vivos tienen un ciclo de vida.

Algunas recomendaciones 

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  • Si la mascota padece alguna enfermedad, debemos preparar al niño para lo que vendrá. Si deben aplicar la eutanasia, explícale que el animal no sufrirá, que no sentirá dolor, pues es un pensamiento que suele agobiarlos en estos casos.
  • Puede que hayas pensado que reemplazar su pérdida con otra mascota aliviará su dolor. Pero nada más lejos de la realidad. Debes permitirle vivir su duelo, es normal que esté triste por unos días y que extrañe a su amigo.
  • Nada mejor para enfrentar la pérdida que saber que cuenta con tu empatía, apoyo, consideración y comprensión. Durante el proceso se sentirá acompañado y, con el pasar del tiempo, superará este trago amargo.
  • Hacer un entierro simbólico es un acto que podría ayudar a tu pequeñito a comprender que ahora su amigo está en un lugar mejor, que ha vuelto a la estrella de donde proviene.
  • Decir alguna plegaria o algunas palabras describiendo lo bien que hizo a sentir a la familia, le permitirán entender que su mascota no volverá.
  • Recordar a la mascota tras la pérdida es algo frecuente y no es perjudicial. Se trata de mirar hacia atrás y revivir los mejores momentos junto a un gran amigo. De hecho, podrías honrarlo con alguna fotografía que tengan juntos.

Que tu pequeño tenga una mascota trae múltiples beneficios y saca sus mejores sentimientos a relucir. Es normal que tu chiquito se sienta desolado tras la pérdida y por ello tu consuelo será más que valioso, ¡abrázalo y supérenlo juntos!