¿Cómo afrontar la discapacidad intelectual de un hijo?

22 junio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Ana Couñago
Asumir que un hijo tiene discapacidad intelectual puede suponer mucho estrés y malos momentos. A continuación te explicamos cómo afrontarlo.

Las madres y los padres, cuando esperan la llegada de un bebé, tienden a crear una serie de expectativas entorno a su aspecto, su personalidad, sus cualidades, etc. Pero cuando el niño nace con discapacidad, dichos pensamientos de derrumban y hay que asimilar la nueva situación. Por esta razón, hemos elaborado el siguiente artículo sobre cómo afrontar la discapacidad intelectual de un hijo.

La educación en casa es fundamental para lograr un buen pronóstico y desarrollo madurativo de estos niños. Es importante tratarlos con equidad y tener en cuenta sus limitaciones. Pero sin llegar a protegerlos excesivamente.

«Tener un hijo especial es volverte maestra para educarlo y una doctora para atenderlo, ser su abogada para representarlo y una leona para defenderlo».

– Flavia Pascual –

¿Cómo afrontar la discapacidad intelectual de un hijo?

¿Qué supone la discapacidad intelectual?

Actualmente, se entiende la discapacidad intelectual como la existencia de un nivel de desarrollo significativamente menor de lo esperado para la edad cronológica de la persona, en dos áreas:

  • El funcionamiento intelectual.
  • Las conductas adaptativas.

Además, estos niños también se suelen caracterizar por presentar:

  • Problemas en la ejecución de la motricidad gruesa y fina.
  • Hipotonía muscular.
  • Dificultades para relacionarse con el medio físico.
  • Problemas a la hora de establecer interacciones sociales y comunicativas. 
  • Dificultades para desarrollar su independencia personal y autonomía.

¿Cómo afrontar la discapacidad intelectual de un hijo?

Asimilar que se tiene un hijo con discapacidad intelectual, en ocasiones, resulta complicado, e incluso se puede llegar a pasar por un periodo de duelo. Por tanto, en estos casos, es imprescindible disponer de la ayuda de trabajadores especialistas en el tema. Lo cual es beneficioso tanto para el niño, como para los progenitores, ya que estos necesitan consejos para asumir la realidad que les toca vivir.

En este sentido, es importante la comprensión del diagnóstico, por lo que se debe contactar con profesionales y asociaciones con la intención de que actúen como fuente de apoyo.  Así, las madres y los padres pueden:

  • Aprender estrategias de observación e intervención.
  • Adquirir habilidades de estimulación y de crianza.
  • Desarrollar competencias para la educación e interpretación de las conductas del niño.
  • Disponer de información sobre la discapacidad intelectual.
  • Ponerse en contacto con otras familias que están en la misma situación.

Todos estos conocimientos son precisos para conseguir un correcto avance en todos los aspecto de la vida del niño con discapacidad intelectual. Pero, además, es especialmente necesario que los progenitores no ejerzan sobreprotección en el trato con su hijo. Así como tampoco deben infravalorar las capacidades que este tiene.

Asimismo, es importante que se busque asesoramiento en aspectos vinculados a la relación de pareja, ya que puede llegar a deteriorarse por los constantes conflictos y desacuerdos a la hora de educar al niño, o porque alguno de los dos miembros de la pareja se siente sobrepasado por la situación.

Además, hay que saber cuidar los vínculos establecidos con los otros hijos y con la familia extensa (abuelos, tíos, primos, etc.), de modo que entiendan al niño y puedan comprender sus comportamientos.

“Lo que tengo de especial son unos padres y un entorno que han luchado porque sea lo más autónomo posible”.

– Pablo Pineda –

¿Cómo afrontar la discapacidad intelectual de un hijo?

La discapacidad: un camino diferente

El nacimiento de un hijo es un momento de cambio para la vida de cualquier persona, en el que se comienza el camino de la maternidad o la paternidad. Sin embargo, si el bebé presenta dificultad intelectual, se percibe como un acontecimiento extraordinario e inesperado. Por lo que el camino se convierte en un camino diferente en el que hay que aprender a responder a las necesidades específicas del niño.

Así, las madres y los padres de hijos con discapacidad intelectual precisan orientación para mejorar la calidad de vida de los pequeños, de ellos mismos y de sus familias. Finalmente, cabe destacar la frase del maestro Pablo Pineda, el primer europeo con Síndrome de Down en terminar una carrera universitaria y que ha demostrado ser un ejemplo de superación:

“No hay personas con discapacidades, sino con capacidades diferentes”.

– Pablo Pineda –

Esta frase debería estar implantada en las mentes de todos las madres y los padres de niños con discapacidad intelectual, de modo que confíen en las cualidades y capacidades de su hijo y las potencien.

  • Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo-AAIDD. (2010). Discapacidad intelectual: Definición, clasificación y sistemas de apoyo. Madrid: Alianza.
  • Candel-Gil, I. (2005). Elaboración de un programa de atención temprana. Electronic Journal of Research in Educational Psychology3(7), 151-192.
  • Guevara Benítez, Y. y Soto, E. G. (2012). Las familias ante la discapacidad. Revista electrónica de psicología Iztacala15(3), 1023-1050.
  • Tamarit, J. (2009). Atención Temprana: avanzando hacia un modelo inclusivo orientado a la calidad de vida familiar y al desarrollo de competencias personales significativas tanto en los niños y niñas como en sus familias. Madrid: FEAPS.