¿Cómo afecta el humo del tabaco al feto?

Francisco María García · 29 septiembre, 2018
Se ha hablado mucho sobre los riesgos que el tabaco puede tener para el bebé mientras dura la gestación. Realmente, pueden originarse malformaciones y mayor vulnerabilidad ante ciertas enfermedades en el niño que está a punto de nacer.

Muchas mujeres fumadoras no pueden dejar la adicción durante el embarazo. Hay un mito que dice que hasta cinco cigarrillos diarios no provocan riesgos reales; se trata, incluso, de un error muy común avalado en ocasiones por los mismos obstetras.

El sustento de este mito es la creencia de que los síntomas de abstinencia serán peores que el daño del monóxido de carbono. Por otra parte, si una embarazada vive entre fumadores, también puede ver afectada la salud propia y la del feto.

El conocimiento sobre cómo afecta el humo del tabaco al feto es necesario para tomar consciencia y revertir un daño que influye en todo el período perinatal del  futuro bebé.

Los riesgos de fumar durante el embarazo incluyen una mayor propensión a padecer malformaciones gestacionales. También se está privando al futuro bebé de gran parte de la protección propia de los niños contra diversas infecciones.

La vulnerabilidad a la que se expone al feto alcanza los primeros meses de nacido, cuando las probabilidades de muerte súbita aumentarán para él. Por otra parte, se cree que el humo del cigarrillo altera el ADN del feto, lo que provoca trastornos como la infertilidad en su infancia y vida adulta.

¿Cómo afecta el humo del tabaco al feto?

Concretamente, los cigarrillos introducen al cuerpo materno más de seis mil toxinas diferentes. Pese a esto, son muchas las embarazadas que fuman o se exponen diariamente al humo del tabaco. Al hacerlo —tanto de manera directa como indirecta—, el principal riesgo del humo es la disminución de la circulación sanguínea en torno a la placenta.

La bajada del flujo sanguíneo en la madre implica que el feto recibe alimentos de menor calidad y en menor medida; esta disminución en la calidad de vida del feto se verá claramente reflejada al nacer.

Por este motivo esencial, los pequeños estarán más vulnerables a enfermedades como la otitis, bronquitis, infecciones respiratorias severas y neumonía.

La manera en la que afecta el humo del tabaco al feto hace más que necesaria su suspensión durante la gestación.

Otro riesgo para los pequeños es que pueden desarrollar malformaciones congénitas como el paladar hendido o el labio leporino, y también afecciones cardíacas; además, está la posibilidad de que sufran trastornos de déficit de atención o hiperactividad. Si la madre fumaba mucho, su hijo podría presentar enojos e irritaciones anímicas constantes.

Un efecto colateral que perjudica al bebé es la influencia negativa del humo del tabaco sobre la lactancia. Las fumadoras corren el riesgo de producir menos leche y de que esta etapa —crucial para el crecimiento del bebé— dure menos tiempo que en las no fumadoras.

En este sentido, durante la lactancia, el mayor riesgo de fumar es el humo mismo del tabaco. Por este motivo, es indispensable dejar pasar al menos 30 minutos antes de la lactancia, lavarse las manos y evitar la presencia del humo frente al bebé.

Consecuencias principales sobre el feto

En resumen, estas serían las principales consecuencias de cómo afecta el humo del tabaco al feto:

  • Reduce la circulación sanguínea en la placenta.
  • El riesgo de enfermedades respiratorias al nacer.
  • Probabilidad de malformaciones.
  • Riesgo de trastornos psicológicos: irritabilidad, poca memoria.

“La vulnerabilidad a la que se expone al feto alcanza los primeros meses de nacido, cuando las probabilidades de muerte súbita aumentarán para él”

Alteración del ADN en el feto 

Según Stephanie London, epidemiólogo del Instituto Nacional de Salud Ambiental de EE.UU, el humo del tabaco afecta el ADN del feto en madres fumadoras. El método de investigación consistió en estudiar a 6685 madres con sus bebés. De esta cifra, el 13% fumaba durante el embarazo.

El eje de este estudio tuvo como eje el cordón umbilical, donde residen células de alto poder regenerativo. Los resultados indicaron que el cordón de los bebés cuyas mamás  fuman durante el embarazo había mutado en más de 6 mil posiciones con respecto a los hijos de no fumadoras.

El tabaquismo y la mala alimentación pueden provocar la menopausia precoz.

En pos de establecer con precisión cómo afecta el humo del tabaco al feto, los especialistas detectaron que los genes mutados correspondían al desarrollo pulmonar y del sistema nervioso.

La alteración del ADN intenta identificar otras malformaciones genéticas, como el labio y paladar leporino. En cualquier caso, los estudios genéticos en relación al humo del tabaco y el proceso gestacional humano todavía están en pleno desarrollo.

En conclusión, la vida del feto debe permanecer libre de humo del tabaco. Dejar de fumar debe ser el objetivo principal de las madres gestantes, sobre todo cuando la adicción es demasiado fuerte.

Existe una serie de trucos para dejar de fumar durante el embarazo que no son tan complicados. El bienestar del futuro bebé dependerá de la determinación con la que su madre o las personas que fuman en su entorno hagan el esfuerzo para evitar el humo del tabaco en este período.

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