Cómo afecta dar a luz con miedo

Leticia · 16 octubre, 2017

¿Sabes cómo afecta dar a luz con miedo? Al llegar la hora de recibir a nuestro bebé, el miedo se apodera de nosotras y se aferra de tal forma que se nos dificulta aún más el poder enfrentar con buena actitud la experiencia de parto.

¿Cómo es esto posible? Las últimas semanas estabas deseando que llegase el momento de recibir a tu bebé y ahora… miedo, miedo y más miedo.

El miedo es una emoción que experimentamos ante una amenaza, la cual puede ser real o imaginaria. El miedo alerta a nuestro organismo, poniéndolo alerta para minimizar el impacto de la amenaza. El miedo es una garantía de protección en muchos escenarios, ya que nos prepara para huir, o al menos minimizar el impacto de la amenaza.

El miedo es una emoción humana necesaria e inmensamente útil para nuestra supervivencia.

Ahora bien, al momento del parto, el miedo es una emoción que se desencadena en vista de los diversos cambios que están ocurriendo a la vez. Es perfectamente normal sentir miedo ante una situación tan compleja y sobretodo, una situación en la cual nos sentimos tan vulnerables.

Pero, ¿qué pasa cuando ese mismo miedo surge por nuestros propios pensamientos y se apodera de nosotros? ¿qué pasa cuando es producto de miles de ideas desordenadas y negativas sobre lo que va a pasar?

Existen muchos agentes que desencadenan el dar a luz con miedo.

Dar a luz con miedo

El miedo a dar a luz puede resultar normal en casi todas las embarazadas, sobre todo, en las primerizas. No saber qué va a pasar, cuánto va a doler o si algo saldrá bien o mal, condicionan de tal forma la mente de la embarazada que incluso pueden provocarle pesadillas.

Naturalmente, el miedo ante la incertidumbre induce una serie de pensamientos hipotéticos que, poco a poco, nos llevan a tener un gran temor por el futuro. Cuando tenemos miedo, podemos crear ideas fatalistas, angustiarnos de más y en casos extremos, incapacitarnos por completo.

Por lo general, las causas de dar a luz con miedo son las siguientes:

  • Experiencias anteriores traumáticas. Si ya has pasado por un parto anterior, puedes tener el recuerdo del inmenso dolor o la complicación que surgió, y creer, firmemente que te pasará lo mismo o algo peor.
  • Demasiada información. Está bien ver y leer cosas sobre el parto, pero puedes caer en el visionado de imágenes que te resulten prácticamente traumáticas, aumentando la emoción de miedo.
  • Historias y anécdotas ajenas. Cada madre que te cruces te contará qué pasó el día que dio a luz. Las historias de terror que pueden surgir de ahí.
  • Momento del parto. Seguro que tienes unas expectativas sobre cómo será. Cualquier modificación de esa imagen creada, te generará mucha ansiedad y, por lo tanto, miedo.

Cómo afecta dar a luz con miedo

El miedo dispara una serie de mecanismos en nuestro organismo a nivel emocional, hormonal y físico. Esto provoca que todo nuestro ser se ponga en estado de alerta. ¿Qué puede suponer este nivel de activación en un parto? Muy sencillo.

  • El miedo dispara la liberación de adrenalina, y ésta controla la liberación tanto de oxitocina como de noradrenalina.
    • La oxitocina es la hormona encargada de dirigir el parto y la noradrenalina es la responsable de la eyección fetal. Niveles normales de adrenalina son recomendables en el parto, pero no un aumento disparado de la misma.
  • El miedo bloquea tu musculatura. La rigidez de los músculos se hace muy presente. La musculatura uterina y vaginal deben estar al servicio del parto. En otras palabras, estos deben contraerse y dilatarse para permitir que el bebé avance por el canal de parto.
    El momento de las contracciones puede dar mucho miedo.
  • El miedo desconcentra e incapacita. Cuando se llega a un nivel de miedo desorbitado, puedes dejar de oír o entender lo que los especialistas te aconsejan que hagas, ya sea respirar o empujar. Cuando das a luz, ellos te van a ir guiando para conseguir hacerlo de la mejor forma.

¿Qué puedo hacer para evitar dar a luz con miedo?

Antes de nada, tenemos que decírtelo: eres muy valiente. Eres valiente por haber albergado dentro de ti un bebé y haberlo hecho crecer sano y salvo hasta este momento. Ahora toca despedirte de esta etapa.

No pasa nada por tener miedo, y es bueno que puedas expresarlo. Los miedos crecen cuando no buscamos ayuda para enfrentarlos, así que pide ayuda a tus seres queridos, a tu matrona o a especialistas en psicología o psiquiatría.

Apunta todas aquellas cosas que te paralizan, aquellos pensamientos que te disparan el miedo y analízalos junto a quien pueda despejarte las dudas.

Cuando estés dando a luz, piensa que tu bebé y tú estáis trabajando para lo mismo. Los dos, como un equipo. Si algo te hace sospechar que no va tan bien como crees piensa que si hay un sitio donde pueden ayudarte en caso de complicaciones, es ahí donde estás, rodeada de expertos.