Desahogo posparto, por qué es importante

Valeria 14 agosto, 2017
Hay que atender nuestra necesidad de ser escuchadas y compartir nuestros pensamientos.

El desahogo posparto es sumamente necesario para lograr una recuperación completa. Sobre todo si el parto ha dejado una huella desagradable en ti que te impide vivir en paz y en armonía contigo misma.

Puede que tu parto no fuera fácil, ni feliz. Porque no te respetaron, porque sufriste, porque pasaste miedo por ti y por tu bebé, porque te sentiste sola y víctima de protocolos médicos poco humanizados.

Cualquier situación que haya podido ocasionarnos un perjuicio debe ser expresada para darle solución y así, aliviar y sanear nuestro espíritu. A continuación te contamos más al respecto.

A pesar de que son ya muchos los centros médicos que han mejorado sus pautas, procesos y atenciones para la parturienta, todos conocemos a alguna mujer que dice no estar a gusto al momento de relatar cómo fue su parto.

Causas de malestar emocional

  • Episiotomías.
  • Cesáreas de último momento.
  • Trato frío y poco empático por parte del personal sanitario.
  • Separación del bebé (para lavarlo de inmediato y cortarle el cordón umbilical) sin que la mamá haya tenido su primer contacto con él.
La importancia del desahogo posparto.

Ciertamente el desahogo posparto no es fácil, pero sí es beneficioso. A pesar de que nos falten ánimos para revivir la experiencia, es necesario que la ”dejemos salir” para poder sanar.

No es fácil abordar la conversación, para muchas no solo resulta doloroso sino que incluso es humillante. Lo principal es saber que sin importar lo difícil, compleja y dolorosa que haya podido ser nuestra experiencia, siempre hay alguien dispuesto a escucharnos y recordarnos que la vida no se reduce a ese instante.

Siempre podemos contar con una mano amiga, desde un familiar, un amigo hasta un especialista.

A pesar del trato frío, hostil o malo que nos hayan podido dispensar en el hospital, la vida continúa y somos capaces de salir adelante si procuramos dejar aflorar nuestras emociones y cuidar de ellas adecuadamente si tenemos un buen desahogo posparto.

Los partos no respetados dejan huellas

Todo empieza con unas contracciones cada vez más rítmicas, con un dolor insufrible de riñones… A veces, la mamá no ha dilatado lo suficiente y es enviada casa más de una vez.

“No estás a punto”, le dicen. En casa, se opta recurrir a la bañera con agua tibia ayuda o caminar un poco, o quizás colocar una bolsita caliente en el área lumbar.

Hasta ahí todo el proceso, aunque intenso y doloroso, se vive con agradable ilusión e inolvidable emoción. Sin embargo, cuando la mamá rompe aguas ya no ha vuelta atrás, el bebé llega y se ponen en marcha todos los protocolos médicos.

El tacto vaginal, sin ropa, rodeada de extraños, la camilla-potro…

Muchos profesionales explican que la mayoría de las mamás sueñan con “un parto perfecto”. Sin embargo, la mayoría de las mujeres saben que los partos no lo son. Parir duele, no es fácil, ni es un momento agradable.

Ningún hijo llega al mundo sin lágrimas. En realidad las madres no quieren un parto perfecto, sólo desean un parto respetado, algo que en ocasiones no se cumple.

  • Apenas llegan al hospital muchas mamás experimentan la frialdad de un protocolo. Aún no han dicho su nombre y apellidos cuando al poco, llega una matrona para realizar un tacto vaginal. Muchas veces ni siquiera se les mira a los ojos para confortarla.
  • Con el paso de las horas, tras más de un tacto vaginal, a muchas mamás se les tumba y se les ata para monitorizar el ritmo cardíaco del feto. Seguidamente, se les inyecta la oxitocina sintética para acelerar las contracciones y el parto.

A pesar de que en muchos centros médicos ya no siguen estas pautas, es muy común también experimentar lo siguiente: el rasurado y el enema.

Bajo los focos de una luz blanca e intensa, se insta a la mamá a una única cosa: empujar. A lo cual le sigue una postura única y exclusiva para dar a luz: la que confiere la camilla-potro.

Desahogo posparto: cuenta tu historia

La importancia del desahogo posparto.

La comunicación es vital para nuestro bienestar emocional. Necesitamos desahogar miedos e inquietudes para poder sanar y seguir adelante.

Durante el proceso del parto se experimentan múltiples situaciones para las que nadie está preparado. Y si el trato del personal sanitario no es humano, esto ocasiona que las mamás se sienten como un simple contenedor de un feto que debe ser extraído.

Ese trauma nuestro merece ser saneado, liberado, llorado para poder seguir adelante y ser madres felices. Razón por la cual el desahogo posparto es algo tan necesario que debe normalizarse.

Lo importante es no quedarnos calladas y permitir que el trauma perdure. Resultará mucho más beneficioso compartir la experiencia con otras mamás, familiares, y llorar el miedo, desahogar el dolor sufrido, la rabia, la impotencia.

Defendamos la necesidad de disponer de un protocolo sanitario adecuado y un personal con inteligencia emocional, para que podamos sentirnos mejor y ahorrarnos sufrimientos.

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