Cómo comer fuera sin que tu niño la líe

¿Tiemblas cuando escuchas el ir a comer fuera por miedo a la actitud de tu niño? ¿Te asusta el comportamiento de tu hijo cuando no estés en casa sino en un restaurante? Lo cierto es que por mucho que tu pequeño sea rebelde y difícil, siempre hay soluciones para evitar que este disfrute se convierta en un a verdadera pesadilla en la cocina.

¿Dónde ir a comer fuera? El restaurante, punto clave

Comer fuera con tu niño no tiene por qué ser una pesadilla. De hecho, puede ser una delicia. Por muy revoltoso que sea tu pequeño o por poco variado que coma, siempre hay locales más de su agrado. Así que si miramos por la comodidad de toda la familia, la selección del establecimiento será más acertada.

Si conoces bien a tu hijo y sabes cómo se puede comportar, no lo lleves a un local selecto. Si sabes que come poco variado y se queja mucho cuando algo no le gusta, no elijas un restaurante exótico. Es así de sencillo. Si quieres que disfrute mientra se alimenta, elije un bar que se adapte a sus necesidades.

Hay muchos locales con grandes parques de recreo preparados para pequeños. En gran número de restaurantes, la carta se adapta perfectamente a sus necesidades y gustos. No tienen por qué ser los de comida rápida o basura. Si buscas en internet, seguro que localizas un montón de sitios en los que tu pequeño, tú y todas la familia lo vais a pasar genial.

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Sitúa a tu niño en el lugar correcto de la mesa

Si tu hijo está todo el día contigo, no lo sientes en la otra punta de la mesa cuando comáis fuera. Busca un lugar próximo a ti. Además, es bueno hacer que se sienta parte del grupo. Por ello debes atraer su atención.

Además, debes tratar de sentarte en un lugar apartado del restaurante. Así, si el niño da problemas, molestarás menos a los demás comensales. Es más, en una parte más alejada del resto el pequeño se sentirá más cómodo, menos observado y menos problemático.

Si llevas carro, busca las esquinas de las mesas, que es donde menos molesta pero él se puede sentir parte del grupo. Así podrás tener tú también más controlado a tu hijo para que no se desmadre.

Si elijes un restaurante con trona para niños pequeños, tendrás todo a tu favor para que el pequeño disfrute de la comida y no suponga un problema.

Adapta los horarios para comer fuera

Si vas a comer fuera en los horarios poco habituales para tu niño, ten por seguro que no lo llevará bien. Piensa que él tiene sus rutinas y hábitos. Sacarlo de ellos no es bueno, pues hacen que se sientan inseguros y más descontrolados, lo que acabará en actitudes nerviosas, llantos y problemas.

Así pues, elije horarios de comida que se centren en los de tu pequeño para que note lo menos posible la salida de la rutina. Además, si es muy chico, será mucho más fácil que después de comer se eche la siesta.

Además, los horarios infantiles suelen ir algo más temprano que los adultos. Si llegas al local antes de la hora punta y con menos gente, el chico estará más tranquilo y comerá más cómodo.

Enseña modales a tu hijo para comer fuera

 

Cuida los modales de tu niño

Por supuesto, has de cuidar mucho los modales de tu pequeño en la mesa. Enséñale a comportarse cuando está comiendo siempre que lo hagáis en casa o en la escuela. De esta forma no notará el cambio al salir fuera.

Enséñale a pedir las cosas por favor, a sentarse de forma correcta en la silla, a no levantarse, etc. Sabemos que no es fácil, pero con paciencia, empatía y juego, seguro que lo puedes lograr.

Además, es muy importante mostrar al niño desde bien temprano el gusto por los distintos sabores. También es necesario que conozca la importancia de una buena y equilibrada nutrición. De esta forma verá la hora de la comida como algo divertido y agradable, no como una tortura o un martirio.

No obstante, la edad de tu pequeño te dirá qué puede aprender y qué no. Aun así, cuanto antes comiences y más concienzuda y persistente seas, más sencillo será que tenga buenas actitudes desde bien pequeño. De esta forma comer fuera no será un suplicio, no lo dudes.

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