Claves para superar una internación infantil

Macarena 18 marzo, 2016

Permanecer hospitalizado es una de las situaciones más difíciles de atravesar para cualquier persona y más aún para los niños, dado que rompe la rutina de la vida. Por eso toda internación infantil supone de una exigencia de cuidados y cariño excesivo para el niño enfermo.

Estar bastante tiempo en el hospital, ese lugar que no les agrada, sin comprender los motivos por los cuales no pueden estar en casa jugando, corriendo y saltando como cualquier niño es uno de los factores por los que sienten tanto aburrimiento pero, sobre todo, una ansiedad fatal.

Si bien cada pequeño procesa mentalmente su ingreso al hospital de diferente manera de acuerdo a su edad, carácter, etapa de desarrollo en que se encuentre, días de internación infantil, la enfermedad y los síntomas que presente, los niños irremediablemente sufren esta circunstancia.

Aunque el personal médico hace lo posible para que los menores estén a gusto, las criaturas no logran entender tanta invasión y agresión contra ellos al tiempo que extrañan sus hogares y hábitos, aun intentando adecuarse y convivir con esos pares atravesando circunstancias igual de adversas pero disímiles.

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Padecimientos de una internación infantil

Uno de los aspectos que más pesan cuando se habla de una internación infantil es la ansiedad que asfixia a los nenes, quienes se ven obligados a vivir sin más momentos incómodos mientras que se ven expuestos también a situaciones realmente duras y excesivas, tan difíciles de superar.

Estos héroes anónimos pelean día a día con papis y mamis para salir adelante. Y en esta batalla diaria que libran contra sus enfermedades, el juego y el plantel psicológico cumplen un rol fundamental para permitirles escaparse de ese mundillo, abstraerse de la realidad por la que atraviesan patologías e instantes tan complejos.

Entre controles, bisturíes, pinchazos y saturómetros, estos chicos viven, nada más ni nada menos, que desafiando a la vida siempre con una sonrisa a cuestas que ni el destino, por diferentes caminos, pudo robarles.

La ansiedad infantil frente a la internación infantil

La psicología diferencia el miedo, la ansiedad y la angustia desprendidos de la internación infantil. El miedo es entendido como la emoción que surge ante un peligro de origen externo concreto; la ansiedad, como experiencia subjetiva ante un peligro de origen interno y no concreto; y la angustia como manifestaciones somáticas de esta experiencia.

No obstante, estos tres términos se relacionan y combinan en la práctica. En estas circunstancias, la ansiedad se presenta entonces como un estado emocional en el que se perciben sensaciones de peligro amenazador, caracterizadas por malestar, tensión o aprensión.

En estos casos, la ansiedad que experimenta por un niño dependerá del desarrollo evolutivo de ese niño, de la situación que ese estado y de los mecanismos de defensa disponibles para hacer frente a tales eventos. Por supuesto, hay que considerar también las características familiares y el medio social que lo rodea.

Efectos de la hospitalización en el menor

Se trate de una enfermedad o bien de una internación infantil, por la patología que fuera, en el chico se origina indefectiblemente una serie de efectos, los cuales pueden resumirse de la siguiente manera:

  • Efectos directos. Dentro de este grupo se hayan dolores y malestar generalizados, inquietud, irritabilidad, alteraciones del apetito y del sueño, fatiga, etc.
  • Efectos reactivos. Estas consecuencias incluyen regresión emocional y conductual, depresión, interpretaciones erróneas de la realidad, fantasías sobre cambios en la imagen corporal, alteraciones en la adaptación social del niño, problemas escolares, etc.

Sin embargo, debe considerarse que la aparición de estas reacciones infantiles obedecen a que la enfermedad y los procedimientos médicos necesarios implican cambios importantes para él, como por ejemplo:

  • La separación del medio familiar y su reubicación en un ambiente desconocido y extraño para él.
  • La posible pérdida de habilidades previamente adquiridas.
  • El miedo a morir, o ser dañado o maltratado.

¿Cómo superar una internación infantil?

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Es fundamental que el niño internado reciba todo el apoyo necesario para recuperarse pronto y pueda volver a su vida “normal”. Por eso, no existe otra clave para superar la internación infantil que ayudarlo en esta situación. Además ten en cuenta estos consejos:

  • Habla con tu hijo sobre su condición, aclarando dudas y disipando miedos. Una vez que el médico diagnosticó una enfermedad o indicó la hospitalización, es conveniente que tanto el pediatra como los padres le brinden al menor una explicación abarcando: la importancia de la internación infantil y los procedimientos necesarios para curarse, los cuidados y los tratos que recibirá en el hospital, la vigencia y la infinidad del amor materno seguirá vigente durante la permanencia en el hospital y la posibilidad de hacer nuevos amigos dentro del nosocomio. De esta manera, preparas al niño ante este evento y minimizas su impacto emocional al tiempo que lo tranquilizas respecto a sus preocupaciones.
  • Prohibido no jugar en el hospital. Aunque esté hospitalizado, no dejes de jugar con tu hijo puesto que, a través del juego, los niños expresan miedos y temores mientras descargan tensiones. Es bueno también que el niño dibuje y mediante actividades lúdicas conozca el material médico. Además puedes llevar libros y revistas de chicos para que lean juntos y ejerciten interpretación de textos a fin de distraerlo. Otra muy buena opción es acudir a juegos si el objetivo es olvidarse de la abrumadora rutina que conlleva la internación infantil.
  • Colabora en el cuidado de tu hijo. Es recomendable que las madres participemos de los cuidados médicos del niño para ayudarlos a sanar. Es fundamental que el niño se sienta amado, cuidado y protegido.

Por eso no estaría mal que, siempre que sea posible, cambies su vendaje, lo lleves de paseo por el pasillo del hospital o lo invites a pasar un rato en la sala de juegos del centro de salud, lo ayudes con sus ejercicios de rehabilitación y estés cuando te necesite.

  • Evita que el niño se sienta solo o aislado. Es importante potenciar la comunicación del pequeño con todos los miembros de la familia dado que se trata de una de las claves para su pronta recuperación. Esto puede lograrse a través de visitas, cartas, llamadas telefónicas y los diversas posibilidades que brindan las NTIC, entre otros.

     Asimismo, puedes consultar al personal médico si el niño está en condiciones de recibir a algunos amigos durante el horario de visita del hospital, pues así tu hijo podrá vivir momentos entrañables con sus compañeritos.

  • Cólmate de paciencia, fuerza y tolerancia de sobra para tu hijo. Nunca pierdas de vista que la criatura está viviendo una situación diferente, lo cual necesariamente repercute en su carácter y en su comportamiento. En estos momentos, no habrá mayor gesto de amor que apoyar al niño y demostrarle lo que se siente por él, aun en los peores momentos.

 

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