Claves para que el niño pierda el miedo a probar nuevos alimentos

Negociar con niños no es nada fácil, sobre todo si sienten rechazo hacia los alimentos que no conocen. Descubre cómo lidiar con esta situación que, tarde o temprano, todos los padres deben afrontar.

Los niños pueden ponerse caprichosos y negarse a experimentar los sabores de comidas que no conocen. Este comportamiento puede tener diferentes causas, que analizaremos a continuación. Además, repasaremos cómo pueden hacer los padres para que sus hijos pierdan el miedo a probar nuevos alimentos.

Durante la niñez, los pequeños se enfrentan a muchísimas nuevas sensaciones. A menudo, pecamos de ofrecerles poca comprensión, dado que nosotros damos muchas cosas por sentado y que, por cuestiones lógicas, para ellos aún son novedades sin entender.

Un ejemplo muy gráfico es el de la comida. Nunca te has preguntado ‘¿cómo puede ser que no quiera comer espinacas, si es una verdura nutritiva y sabrosa?’. En realidad, puede que para él no lo sea tanto.

Los niños están descubriendo gustos, aromas y texturas casi de manera constante. Es perfectamente normal que les cueste adaptarse a ellas y que, como consecuencia, sientan cierto miedo a probar nuevos alimentos.

¿Trastorno o mala conducta?

Los padres deben saber diferenciar un simple rechazo de algo más profundo. Existe un comportamiento llamado neofobia alimentaria que, si bien no se considera un trastorno de la mente, produce en los chicos este tipo de problema. Se trata de un mecanismo primitivo por el que las personas desconfían de las comidas que no conocen. Puede tener diferentes causas, como experiencias traumáticas (intoxicaciones o asfixia), y se caracteriza por rechazar todo tipo de alimentos sin darle oportunidad alguna.

Por otro lado, también puede ocurrir que el niño desee manifestar su voluntad y, por cierto deseo de independencia que no es tal, rechazar las sugerencias de los padres ‘porque sí’.

En cualquiera de estos casos, es preciso tener paciencia y observar bien sus conductas. A continuación, detallaremos algunos consejos que pueden servir para superar este estancamiento con éxito.

El miedo a probar nuevos alimentos perjudica la dieta de los niños.

Cómo vencer el miedo a probar nuevos alimentos

1. Ser creativo

Los humanos somos seres muy visuales. Si algo que nos entra por los ojos nos agrada, es muy probable que lo aceptemos sin más. Por lo tanto, es muy útil ‘transformar’ la apariencia de ciertos alimentos, sobre todo las verduras, para que los pequeños las coman. Un buen ejemplo es un sandwich divertido, con ingredientes que formen una cara y sean más amigables para el niño.

2. Dejarlos participar

Si a nosotros nos gusta elegir nuestras comidas, ¿por qué no dejamos que los niños también tengan voz y voto? Podemos plantearlas alternativas saludables para que ellos escojan. Además, también es buena idea llevarlos al súper o a la verdulería y permitirles que colaboren en la cocina. Así, se sentirán orgullosos de hacer su aporte y deseosos de probar esa comida que ellos mismos prepararon.

3. Pasos cortos, pero firmes

Llenar el plato no servirá de nada si pretendes que tu hijo venza el miedo a probar nuevos alimentos. Por el contrario, debes introducirlos en sus comidas muy de a poco. Algunas opciones en este sentido son las cremas y sopas, las tartas y los emparedados, siempre que contengan otros ingredientes que conozcan y les gusten. Para las frutas, los licuados y batidos son excepcionales.

Luego, coméntale al pequeño lo que ha probado. De este modo, se dará cuenta de que ese alimento que odia no es tan malo en realidad.

“Durante la niñez, los pequeños se enfrentan a muchísimas nuevas sensaciones. A menudo, pecamos de ofrecerles poca comprensión”

4. Dar el ejemplo

Sería una verdadera injusticia obligar a los niños a comer verduras cuando nosotros mismos no lo hacemos. Por eso, si deseas que tu pequeño coma de todo y adopte hábitos positivos, el primer paso debe ser hacerlo tú misma. Claro, hazlo delante de él y sin quejarte. Muchas veces, incluso sin quererlo, estamos educando a nuestros hijos: somos su modelo a seguir y ellos nos miran constantemente.

5. No presionarlos

Ejercer presión, condicionar una actividad que les gusta ‘a terminar las verduras’ o, peor aún, obligarlos, es lo último que debemos hacer. Con estas prácticas, solo estaremos reforzando la asociación negativa de ciertas comidas con situaciones desagradables para el pequeño.

Es decir: ‘si no como eso que no me gusta, no podré jugar con la consola’. Así, se transforma a la comida en un obstáculo, una imposición a la que se debe hacer frente aunque no le guste.

Con paciencia y buenos hábitos, los niños logran vencer el miedo a probar nuevos alimentos.

6. Insiste, no cambies el menú a la primera queja

Si nuestra respuesta ante el miedo a probar nuevos alimentos de un niño es darle otra comida que le gusta más, difícilmente logrará superarlo. Debemos ser pacientes, darle su tiempo y, como dijimos antes, no gritarle ni hacer un escándalo si no desea comer.

En conclusión, la principal recomendación es que seas comprensiva. La niñez, sobre todo desde los 2 a los 7 años, es una etapa de descubrimientos que cada infante transita a su manera. Verás que, con el tiempo y el ejemplo como principal herramienta, seguirá tus consejos y variará su alimentación como es debido.

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