¿Beneficia el riesgo en un parque infantil?

4 marzo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por el educador infantil Pedro González Núñez
Algunos psicólogos y expertos no consideran positivas todas las excesivas medidas de seguridad de los parques infantiles, lo que podría provocar que los niños se confíen y no desarrollen su capacidad de asumir y medir riesgos.

Siendo un parque infantil un lugar controlado en el que los niños se divierten durante un buen rato, no cabe duda de que el espacio incluye ciertos riesgos que, en un momento dado, ¿podrían ser beneficiosos para nuestros pequeños?

Entre las muchas ventajas de los parques infantiles, la diversión y el juego están entre las principales. Estas son fórmulas idóneas para que los chicos aprendan y se desarrollen correctamente.

Las actividades lúdicas ayudan a que los niños se desarrollen correctamente. Ahora bien, dichas actividades deben ser seguras. Pero ¿hay que llegar hasta grados que rocen lo patológico u obsesivo con la seguridad de los jóvenes?

Si bien hablar de patología u obsesión puede ser excesivo, sí que es cierto que muchos padres se exceden en este sentido. Además, llegar a estos niveles de control provoca que los pequeños encuentren más obstáculos para llegar a su potencial máximo.

El parque infantil en la actualidad

Sea como fuere, los datos informan de que, pese a que los parques infantiles son cada día más seguros, las estadísticas sobre accidentes son relativamente elevadas. ¿Cómo se combate algo así? Algunos expertos se reafirman en la utilidad de la reincorporación del riesgo en ciertos momentos del ocio. Pero ¿por qué es bueno esto?Niño jugando en el tobogán de un parque infantil.

La European Injury Database afirma que en la Unión Europea se registran unas 137.000 visitas a los servicios de urgencias de los hospitales por accidentes en áreas de juego de todo tipo. Ahora bien, mientras los traumas craneales descienden, las fracturas en extremidades se mantienen elevadas, suponiendo un 30 % del total de accidentes.

Con base en estas conclusiones, se sabe que un parque infantil implica ciertos riesgos a considerar. Por más que se diseñen correctamente y se mantengan en condiciones óptimas, un accidente como un enganchón de ropa en un columpio, por ejemplo, es bastante común.

Pero no son infortunios aislados. Si analizamos la situación, observamos que intervienen factores con los que, tal vez, nunca se ha contado. Uno de ellos es la sensación de seguridad total que, en realidad, es falsa.

La falsa sensación de seguridad en el parque actual

¿Podría darse el caso de que los niños, al disponer de tantas medidas de seguridad, sufran un exceso de confianza? Se está planteando esta hipótesis, entendiendo que, de esta forma, los pequeños se despreocupan y no son del todo conscientes de los peligros que los rodean.

Los expertos afirman que todos los riesgos han sido eliminados. Pero no es así. De esta forma, en realidad, lo que se permite es un fomento de actitudes infantiles que realmente suponen una amenaza para los chicos. Por lo tanto, cada vez más psicólogos afirman que es necesario que los pequeños estén siempre alerta de los peligros que sus actividades pueden conllevar.

La necesidad de mantenerse alerta de los peligros

Apoyados en una visión evolutiva, psicólogos como Peter Gray defienden las bondades de la práctica de juegos potencialmente peligrosos en cierta medida. Sostienen, para ello, que, pese a que muestran cierta apariencia arriesgada, en realidad la probabilidad de una lesión grave es muy baja.Niña en un columpio feliz.

Extrapolado a la especie humana, se compara con el juego libre. Recordemos que en estas prácticas los niños reciben instrucciones previas y una supervisión razonable para, acto seguido, que él sea el protagonista de la experiencia lúdica. Implica pues, saltar, revolcarse, trepar y explorar.

Todo ello mejora las habilidades sociales del niño y, por ende, la salud. Por eso, cada vez son más los expertos que afirman que la utilidad de los parques infantiles de aventura es muy elevada para nuestros infantes.

En algunos países se está trabajando ya en el concepto del parque de aventuras. En especial, en el ámbito anglosajón, en naciones como Canadá o Australia, incluso se ha prohibido el acceso a estos recintos. Tan solo los niños pueden entrar, pero son cuidados por trabajadores con formación y preparación muy específica y exhaustiva para actuar y vigilar si detectan una conducta realmente peligrosa que pone en riesgo real el bienestar de los chicos.

Estas prácticas en el entorno del parque infantil se llevan a cabo en espacios que pueden parecer amenazantes. Habrá chatarra, maderas, cuerdas o herramientas. No obstante, la idea es que el chico actúe en un lugar de riesgo controlado donde pueda aprender, investigar y conocer en primera persona cuáles son los riesgos reales, de manera que se pueda formar a jóvenes que presten atención a lo que hacen y sepan cuál es el riesgo real de sus acciones.