Cómo ayudar al niño tras una pesadilla

El hecho de que un niño tenga una pesadilla es algo totalmente normal. Es decir, que si nuestro pequeño sufre un mal sueño una noche concreta, no debemos preocuparnos. A todos nos ha pasado y nos pasará. Pero si la situación se alarga en el tiempo, entonces sí es necesario tomar medidas.

No obstante, nuestro pequeño puede sufrir una pesadilla una noche concreta. Será en ese momento en el que sentiremos el deseo y la necesidad irrefrenable de ayudarle. Y no debemos frenarlo. Hemos de estar ahí junto a nuestro hijo para evitar que sufra.

Cómo actuar tras una pesadilla del pequeño

Lo primero que hemos de hacer cuando notemos que nuestro pequeño tiene una pesadilla es mantener la calma. El chico despertará súbitamente bastante alterado y asustado. No obstante, tú solo tienes que estar a su lado. Cuando note tu presencia, se relajará.

Una vez que el chico se ha despertado y está lúcido, podrá hablar de la pesadilla que ha sufrido. No te preocupes, lo mejor es que lo comentéis y charléis sobre ello. Debes usar el sentido común, trata el tema con naturalidad y mostrarle que es algo normal que le puede pasar a cualquiera.

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Es importante que el niño pierda el miedo a las pesadillas. Nunca las verá como algo bueno, como es lógico, pero están ahí, pueden pasar y son parte de nosotros mismos. Pero tampoco hay que magnificarlas, sencillamente son malos sueños que, una vez pasados, no van a más.

Si tras una pesadilla tu niño se quiere ir a tu cama a dormir, déjale, no hay problema. Sentir tu cuerpo y tu compañía le va a relajar bastante. De hecho, le costará mucho conciliar el sueño, pues se ha despertado totalmente. No obstante, sentir que estás a su lado le ayudará para volver a cerrar los ojos, rebajar la ansiedad y tener un descanso reparador.

No confundir pesadillas con terrores nocturnos

Si que hemos de tener clara la diferencia que existe entre las pesadillas de los niños y los terrores nocturnos. Aunque ambas son típicas en la etapa preescolar, no son exactamente lo mismo.

Las pesadillas son sueños muy alterados que hacen que el pequeño se despierte súbitamente. Nuestro niño estará plenamente consciente y, una vez pasada, le constará bastante volver a conciliar el descanso.

Los terrores nocturnos, sin embargo, no hacen que el niño se despierte totalmente. Si tu pequeño los está sufriendo, le verás que se puede levantar muy alterado, nervioso e incluso pataleando al aire. No está totalmente despierto.

Si notas que tu pequeño se levanta pero no termina de ser consciente, es que ha sufrido un terror nocturno. No está totalmente despierto, por lo que es mejor que lo tranquilices y lo vuelvas a acostar. Notarás que no le cuesta demasiado volver a conciliar el sueño, pues realmente sigue dormido.

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¿Por qué ocurren las pesadillas?

Como bien decimos, las pesadillas no son ajenas a nuestros pequeños. Son relativamente normales en chicos en edades entre 3 y 6 años, aunque se pueden alargar incluso a los 8 años en casos más graves.

Las pesadillas en los niños tienen diferentes motivos desencadenantes. En algunos pequeños se pueden producir por un mal día. Alguna pelea en el cole, una bronca de la profesora, una mala comida…

No obstante, hay otros motivos. Puede ser provocada por un exceso de peleas de algún miembro de la familia con el pequeño. También los cambios pueden ser perjudiciales. Cambio de domicilio o colegio, por ejemplo. O una ruptura abrupta o prolongada de sus rutinas, lo que saca al pequeño de su zona de confort donde se siente seguro.

También los celos pueden provocar pesadillas. La llegada de un hermano nuevo puede provocar el problema. O quizás si se siente dado de lado por otro niño, o incluso una mascota.

Cómo ayudar a los niños

Como vemos, hay muchos motivos por los que el pequeño puede sufrir pesadillas. No obstante, podemos y debemos ayudarle. Para ello, darles tranquilidad, seguridad y una vida rutinaria es una buena opción.

Debemos pasar tiempo de calidad con ellos. Hemos de conversar mucho. Dejarle que realice actividades divertidas, que dibuje y juegue. Y también evitar que vea películas de miedo o escenas escabrosas. Podemos establecer estrategias por las noches, como dejar una luz tenue encendida, contarle un cuento dulce mientras cae en el sueño, etc.

Vemos que evitar una pesadilla en nuestro pequeño es posible. No obstante, si el problema persiste, necesitarás ayuda profesional. Contacta con un psicólogo infantil, él sabrá aconsejarte.

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