¡Mamá tengo una presentación! Ayuda a tus hijos a controlar los nervios

Francisco María García · 28 septiembre, 2017

En los niños el miedo y la ansiedad son comunes antes de una evaluación o presentación en voz alta. Controlar los nervios es una cuestión que se aprende con la madurez. Sin embargo, existen técnicas que pueden ayudar a los jóvenes a minimizar esta sensación.

Un alto nivel de ansiedad puede llegar a consumir buena parte de la energía del cuerpo. En algunos casos, este estado se refleja por medio de algún malestar físico. Dolor de cabeza, indigestión, insomnio y rigidez muscular.

En otros casos, la ansiedad afecta el estado anímico. Temor en exceso, depresión o angustia pueden ser algunos ejemplos. Además, bajo el efecto de los nervios, es común que los jóvenes desarrollen manías como morderse las uñas, morder sus labios, tirarse del cabello, etc.

 Cuáles pueden ser las causas de los nervios

  • En muchas ocasiones, los nervios están asociados a las inseguridades. Una causa común es que los niños se crean incapaces de hablar en público o realizar un determinado examen. Aunque se hayan preparado durante un largo tiempo para la prueba, no son capaces de sentirse seguros acerca del conocimiento adquirido.
  • Otra razón es que los niños temen decepcionar a los padres. Esto ocurre comúnmente es familias muy estrictas o rígidas. También se produce en núcleos numerosos donde los hijos sienten que deben competir con sus hermanos.
  • Para algunos, el miedo a lo desconocido es causa de angustia. Una evaluación o una presentación ante un grupo puede ser una experiencia nueva para un niño.
  • Otros factores pueden ser la falta de descanso, una mala alimentación o el malestar físico. Aunque estos elementos se asocian con los efectos de la ansiedad, en algunos casos también pueden ser la causa.
Hablar en público puede producir nervios en los jóvenes y niños

Algunas recomendaciones para controlar los nervios

La ansiedad es una condición natural del individuo como respuesta al miedo o a una situación de peligro. En pequeña dosis, la ansiedad ayudar a mantener el cuerpo alerta y reaccionar rápidamente.

Controlar los nervios es una forma efectiva de minimizar la ansiedad. Lo primero es enseñar a los niños a reconocer un estado de angustia. Deben aprender cuando se trata de miedo y cuando de una enfermedad real que les condicione. Identificar el origen de los nervios permite ser más efectivo en el momento de controlarlos. Este ejercicio, además, ayuda a que el niño exprese aquello que le angustia.

Cuando se trata del miedo a evaluaciones o exámenes, una buena rutina es fundamental para controlar los nervios. Se deben evitar los retrasos o contratiempos de último momento. Así, un buen hábito de estudio aumenta la seguridad en los jóvenes. Es bueno establecer horarios de estudios y descanso además de aplicarse a la misma hora, todos los días.

Hacer un repaso de lección unos días antes de la prueba permite a los niños a imaginar cómo será la evaluación. También permite a los padres evaluar el nivel de conocimientos de sus hijos. En caso necesario, habrá tiempo de reforzar los aspectos a mejorar.

Modos de relajarse

Es bueno poner en práctica técnicas de relajación adecuadas antes de una evaluación o presentación. Realizar respiraciones profundas ayuda a los niños a oxigenar su cerebro y a relajar el cuerpo. La música puede ser un buen acompañante de estas técnicas.

Es importante evitar que, ante los nervios, el niño prefiera no comer. La debilidad causada por la falta de energía incrementa la ansiedad. Un buen plato de frutas es recomendable antes de una evaluación.

Por último, realizar visualizaciones o mantener pensamientos positivos evita el bloqueo emocional. Los padres pueden practicar con sus hijos afirmaciones sobre el resultado que desean. Nunca se debe olvidar reafirmar las capacidades del joven.

Prepararse para una presentación oral o un examen puede ser fácil con las herramientas adecuadas

Errores que se deben evitar para controlar los nervios

  1. Presionar a los niños. En una situación de miedo, no debe presionarse al niño a que actúe en contra de su voluntad. Esto puede provocar reacciones radicales en ellos como el llanto, la agresividad o ataques de pánico.
  2. Compararlos. Las comparaciones entre amigos o familiares desmotivan a los jóvenes y aumentan su incertidumbre. En lugar de ello, se deben resaltan sus propias aptitudes y habilidades.
  3. Restar importancia a la ansiedad. Algunos padres cometen el error de no tomarse en serio los efectos de la ansiedad en sus hijos. Esto puede causar que se agudice este estado y se convierta en una patología irreversible.
  4. Ridiculizar al niño. Exponer al escarnio público la condición del niño no es una buena opción para hacer que cambie de actitud. Debe evitarse la burla o aquellas acciones que puedan afectar a su autoestima.
  5. Castigarlos. Algunos padres castigan a sus hijos por sentir nervios o ansiedad. Otros los amenazan con sanciones. Estas medidas solo contribuyen a reforzar estas reacciones.

En caso de que los episodios de angustia sean recurrentes, no dudes en acudir a un especialista. Tal vez se trate de una condición que precise de ayuda psicológica.