Crea buenos hábitos de estudio en tu hijo

Macarena 20 febrero, 2016

Entre las tareas más complejas que conlleva la maternidad se encuentra la creación de hábitos y rutinas, especialmente aquellas relacionadas con el estudio, ese bien que no es innato sino que se adquiere, por lo cual es fundamental que enseñes a tu hijo buenos hábitos de estudio.

¿Por qué es tan importante crear buenos hábitos de estudio? Pues mediante los mismos, le garantizas al niño el éxito académico a futuro. Para ello, madres, padres y educadores deben transmitir al chico desde corta edad el hábito mediante la planificación e implementación de rutinas de trabajo.

Por supuesto, se trata de una misión más que compleja que requiere, como cualquier hábito, tiempo, esfuerzo y práctica, además de motivación y constante reconocimiento por el esfuerzo invertido diariamente. De más está decir que es conveniente supervisar al chico y enseñarle técnicas efectivas de estudio.

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¿De qué hablamos cuando hablamos de buenos hábitos de estudio?

Cuando nos referimos a los buenos hábitos de estudio, hacemos alusión al tiempo y el esfuerzo dedicado al estudio y los deberes escolares, así como también la calidad del trabajo realizado durante ese momento específico y el ambiente en el que se desarrolla.

Crear buenos hábitos de estudio es generar una rutina diaria de trabajo académico e incorporarla en la dinámica familiar. Por lo general, las criaturas llegan de la escuela, meriendan, juegan, se bañan y cenan. Pues bien, lo vital en estos casos es encontrar un hueco entre actividades para hacer la tarea.

¿Cuándo inculco hábitos de estudio a mi hijo?

Los hábitos de estudio son adecuados, e incluso necesarios, durante toda la vida académica de una persona, ya que la dificultad de las tareas se incrementa con el paso de los años, y es conveniente haber cimentado desde pequeños una buena ética de trabajo y de esfuerzo.

Actualmente muchos niños de tres años comienzan la etapa escolar, edad en la que pueden también comenzar a alimentar buenos hábitos de estudio, estudiando colores, letras y números a fin de conocerlos antes de la llegada al aula y para familiarizarse con ellos.

El objetivo principal no es solamente ampliar conocimientos, sino además de que el chico comprenda la importancia de continuar su formación fuera de clase. Se recomienda a los padres sentarse cada tarde junto a sus hijos para repasar lo visto en clase, para pintar o para compartir la lectura de algún cuento.

Al ir creciendo, las exigencias educativas aumentan constante y progresivamente, así como el volumen de información y conocimientos a aprender. Pues los niños de 6, 7 y 8 años experimentan un cambio en el colegio con la llegada de deberes y exámenes.

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A los 6 años se presentan inicialmente sencillos ejercicios de matemáticas o lengua pero con 7 y 8 años los niños empezarán a aprender de memoria ciertos datos. En los siguientes años, seguramente deberán dedicarle más tiempo diario a la realización de tareas debido a la complejidad de sus deberes.

Consejos para crear buenos hábitos de estudio en niños

El primer paso para inculcar buenos hábitos de estudio en tu hijo es considerar la imperiosa necesidad de garantizarle una buena concentración al chico, sea para una mayor eficiencia como para un mejor rendimiento de la memoria.

Entonces, lo principal es cerciorarse de que los menores tengan sus necesidades básicas (de alimentación, sueño e incluso fisiológicas) bien cubiertas con objeto de optimizar su tiempo. Además resulta imprescindible el establecimiento de un horario y lugar fijos para llevar a cabo esta rutina.

No obstante, hay otra serie de consejos y detalles que debemos tener en cuenta si deseamos crear con éxito buenos hábitos de estudio en nuestros hijos. A continuamos, las detallamos para que puedas tener en cuenta cada detalle capaz de combatir el fracaso escolar.

Horario de rutina

A la hora de crear buenos hábitos de estudio, es importante fijar un horario de estudio conveniente, contemplando que el niño se encuentre descansado y con sus necesidades básicas satisfechas para optimizar el momento dedicado a su formación académica.

Por ello, lo más apropiado es no realizar muy tarde los deberes para evitar el sueño, así como es menester sortear todo impedimento puntual para esta rutina que requiere, obviamente, de regularidad. Lo recomendables es dedicar un momento al estudio media hora después de la merienda y antes del rato de ocio.

Está de más decir que le tiempo que los niños deben dedicarle a sus deberes depende del volumen de trabajo que le de su maestra, pero es aconsejable comenzar con periodos cortos de tiempo: Al principio dedicarle 10 o 15 minutos, más adelante entre 20 y 25 minutos e ir aumentando a medida que avanza de nivel.

Asimismo, los especialistas recomiendan no superar nunca los 50 minutos de estudio durante los primeros años de la escuela primaria ya que los estudios realizados respecto a este tema demuestran que no es conveniente extender la duración de los deberes dado que disminuye el rendimiento del niño.

Lugar de estudio

Resulta fundamental generar un ambiente apto para el estudio y capaz de eliminar todo tipo de distracción infantil para conseguir que el niño pueda poner toda su atención y concentración en los deberes. Por eso, es conveniente que no haya televisor en el lugar o bien que permanezca apagada.

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Por supuesto el lugar de estudio se respeta: no debe ser concurrido y tiene que estar limpio, bien iluminado y aireado. El ambiente debe contar con una mesa y una silla cómoda capaz de evitar posturas inadecuadas que conlleven futuros problemas de espalda.

Asimismo, a fin de invitar al estudio, puedes colocar además una estantería con libros y diccionarios, así como también cualquier apunte y material escolar útil para fomentar los buenos hábitos de estudio en tu hijo.

Detalles extra que ayudan a establecer hábitos de estudio

  • Asienta la rutina de estudio. Debes conseguir que tu hijo sepa estudiar de forma correcta para alcanzar el éxito escolar. La base del plan radica en la constancia de trabajo, pues hacer deberes o estudiar debe convertirse en un infranqueable hábito diario.
  • Planifica y organiza tareas. Para ayudar a los chicos a organizar y planificar sus tareas, puedes enseñarles a crear listas de actividades siguiendo determinado orden, sea por nivel de dificultad o proximidad.
  • Qué estudiar. Es vital comenzar realizando los deberes y luego estudiar para exámenes o bien repasar aquello que representa cierta dificultad. Si desde el centro educativo no hay tareas para hacer, lo mejor es ofrecerle ejercicios y actividades concretos.
  • Técnicas de estudio. Lo ideal es enseñarle a los pequeños diversas técnicas de estudio, como por ejemplo subrayar, resumir o hacer esquemas.
  • Practicar incansablemente. Si bien puede que al principio adquirir estos buenos hábitos de estudio cueste un poco, recuerda que estos se ganan por repetición. Sigan intentando, pues a medida que tu hijo vaya adaptándose a la rutina escolar diaria, costará cada vez menos.
  • Despierta su interés. Es primordial averiguar los intereses del menor para relacionarlos con el estudio a fin de volverlo más atractivo. No tiene de malo en tanto que los pequeños prestan más atención, están más motivados y rinden mejor si aquello que hacen les interesa.
  • Evita distracciones. Retira de alrededor del chico todo lo que pueda convertirse en un foco de distracción, mantén la tele apagada y deja para más tarde cualquier tipo de juego.
  • Ayuda y supervisión. Sobre todo al iniciar la implementación de estos buenos hábitos de estudio, tu hijo necesitará de tu supervisión por cuanto no sólo está aprendiendo el contenido de aquellas materias de su curso sino también métodos y técnicas efectivas de estudio, por lo que te conviertes en su guía. Sin embargo, evita resolver tú sus problemas, simplemente ayúdalo a razonar.
  • Motiva. Es vital la motivación del niño para hacer sus deberes. Por eso, demuéstrale lo mucho que avanza con el objetivo último de alimentar sus ganas de continuar.
  • Reconoce su esfuerzo y constancia. No hay mayor motivación y mejor premio para un chico que los elogios y la atención que le brincan sus padres. ¿Qué esperas para valorar y reconocer el empeño de tu hijo?¡Adelante!
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