¿Es posible atravesar la maternidad sin culpa?

Sentir culpa en exceso es una realidad casi inevitable una vez que nos convertimos en madres. Sin embargo, esta sensación obstaculiza la posibilidad de disfrutar la experiencia. Veamos si es posible apaciguar esta emoción.
¿Es posible atravesar la maternidad sin culpa?
Sharon Capeluto

Escrito y verificado por Sharon Capeluto.

Última actualización: 21 octubre, 2022

Culpa y maternidad son dos conceptos que parecen ir siempre de la mano. Es como el verano y la playa, la pasta y el queso o la Navidad y los regalos. Ahora bien, ¿qué tan cierto es que la sensación de culpa es inevitable una vez que nos convertimos en madres? ¿Hay alguna forma de reducir este sentimiento incómodo? Veamos cómo combatirlo.

¿Qué es la culpa y cuál es su mecanismo?

La culpa es una emoción que surge de la creencia o sensación de haber transgredido un código moral, personal o social. Por supuesto que las causas de su aparición varían entre una persona y otra, pero siempre se desprende de una autoevaluación negativa en relación con la propia conducta. Como toda emoción, tiene su función adaptativa, que es enseñarnos a aprender de nuestros errores.

“La culpa tiene como función regular la conducta social indeseable y promover el autocontrol, así como motivar a la persona a reparar el daño causado a otras personas”.

– Enrique Echeburúa –

La culpa es funcional cuando es proporcional al factor que la desencadena y cuando nos impulsa a reparar la acción que percibimos como inadecuada. ¿Cómo la reparamos? Podría ser al pedir disculpas o tratar de no cometer el mismo error la próxima vez. Piénsalo así: le has gritado brutalmente a tu hijo durante una rabieta. Ha brotado en ti la sensación de culpa, pues lo que has hecho no condice con tus valores y criterios de crianza. Por esto, le has pedido disculpas y has estado más atenta para no volver a gritarle. De ese modo, buscas evitar daños futuros. En este caso, la culpa ha cumplido con su función.

La culpa surge por una autoevaluación negativa en relación con la propia conducta. La búsqueda utópica de la perfección suele ser una de las principales causas.

Cuando la responsabilidad se convierte en una carga pesada.

Ahora bien, a menudo esta emoción adopta formas disfuncionales en la maternidad. Pues aparece en exceso y produce un desgaste psicológico descomunal. Así, suele torturarnos y paralizarnos. Sin lugar a dudas, ocupar el rol de madre acapara una gran responsabilidad. Si bien la representación social de este concepto se ha transformado a lo largo de los últimos años, en el imaginario social, ser buena madre aún supone un conjunto de criterios más rígidos que flexibles.

Al convivir entre exigencias altísimas, es esperable que la culpa se manifieste con frecuencia. ¿No descifras el motivo del llanto de tu bebé a la primera?, sientes culpa. ¿No se prende bien al pecho?, culpa. ¿Sales de casa para trabajar?, culpa. ¿Te tomas un ratito para ti?, culpa. El protagonismo de esta emoción se sustenta en la necesidad de acercarnos lo más posible a lo que la cultura determina como madre perfecta. Quieres serlo, pues experimentas un amor indescriptible.

Acéptate menos perfecta

Donald Winnicot, psicoanalista y pediatra británico, discute la idea de madre perfecta y propone un concepto más que aliviador: la madre suficientemente buena. En simples palabras, lo que él intenta transmitir es que si bien la función materna es imprescindible para el desarrollo emocional saludable del bebé, no es necesario que la madre tienda a la excelencia. No deberíamos esperar eso, ya que supone un imposible.

Estrategias para afrontar la culpa

Evitar la comparación con las otras madres también es importante para reducir el sentimiento de culpa. Más allá de las apariencias, ninguna es perfecta y todas cargan con sus preocupaciones.

Trabajar para ejercer la maternidad con menos culpa parece ser una muy buena idea. No se trata de eliminarla por completo, pero sí evitar que aparezca en demasía. Aquí, algunas estrategias de afrontamiento para reducir esta emoción:

  • Identifica y cuestiona tus creencias: como vemos, la culpa en la maternidad está inherentemente relacionada con las creencias acerca del concepto de madre como construcción social. Es importante que reconozcas cómo crees que debería ser una madre y reflexiones sobre tus criterios. ¿Son demasiado rígidos? ¿Podrías flexibilizarlos?
  • Exprésate a través de las palabras: conversa con una persona de confianza sobre lo que te ocurre. ¿Qué te hace sentir culpa? ¿Crees que podrías repararlo de algún modo? En este sentido, expresarte con otras madres posiblemente te resulte aliviador, ya que la empatía estará presente.
  • Evita compararte por demás: las madres de los compañeritos de tu hijo no son madres perfectas. Tú no eres una pésima madre. Ni viceversa. Cada quien hace lo mejor que puede y transita su propio camino. La comparación en exceso tiende a ser altamente nociva. Un famoso dicho dice que “el jardín del vecino siempre parece más verde”. Procura no idealizar a las otras madres.
  • Reduce tu autoexigencia: trabajar en el perfeccionismo y la hiperexigencia es una alternativa valiosa de cara a mitigar la sensación de culpa, entre otras cuestiones. Si crees que no puedes hacerlo sola, no dudes en consultar con un profesional de la salud mental para que te ayude a permitirte ser imperfecta.
  • Evita el pensamiento polarizado: llamamos pensamiento polarizado a la distorsión cognitiva de interpretar la realidad en términos de blanco o negro, sin tener en cuenta los puntos medios o grises. Estos pensamientos se identifican fácilmente, pues suelen incluir alguna palabra determinante como: nunca, siempre, nada, todo. Por ejemplo, “todo me sale mal” o “nunca voy a ser una buena madre”.

Es posible disfrutar de la maternidad

En conclusión, transitar la maternidad con menos culpa es posible. Esto no se resuelve con ser menos persona y más madre, sino todo lo contrario. Esa sensación negativa mermará en el equilibrio entre la responsabilidad y la capacidad de ser imperfecta. Con una autocrítica más flexible y un diálogo interno amable, la maternidad será una experiencia posible de disfrutar.

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  • Echeburúa, E., De corral, P. & Amor, P. J. (2001). Estrategias de afrontamiento ante los sentimientos de culpa. Análisis y Modificación de Conducta, 27(116).
  • Gonzalez, T.,C. (2021). Culpa y maternidad, una pareja soluble: variables psicológicas que influyen en el afrontamiento de la culpa. Facultad de Psicología y Logopedia. Universidad de La Laguna.
  • Levy, N. (2010) La sabiduría de las emociones. Cómo interpretar el miedo, la culpa, la envidia, la vergüenza. Debolsillo.