Anginas y faringitis en la infancia

Amanda 20 junio, 2017

Ciertas enfermedades son comunes en la infancia, por ejemplo es el caso de las anginas y faringitis. Este tipo de afecciones de tipo respiratorias se producen por la inflamación de mucosas de las amígdalas y la faringe respectivamente.

Cuando estas zonas se inflaman puede causar molestos síntomas, en ciertos casos pueden volverse recurrente y severas. La causa obedece a distintos factores, donde destaca la incidencia de variados microorganismos.

Las anginas y faringitis pueden causar fiebre, dolor e inflamación. En algunos casos la infección de las amígdalas da lugar a la aparición de amigdalitis, común en los niños. De volverse un problema frecuente, puede llevar a la extirpación quirúrgica de las amígdalas.

Síntomas de anginas y faringitis

La faringitis, suele ocurrir en un 90% de los casos debido a la presencia de virus, ya que forma parte del resfriado común. El otro 10% restante obedece a la acción de bacterias en la faringe. Lo mismo suele ocurrir con las anginas, cuyo principal desencadenante es la bacteria estreptococo del Grupo A.

Para determinar si se trata de un virus o una bacteria, es precisa la realización de cultivos faríngeos. Una vez presente el microorganismo causante de estas afecciones, el niño comienza a padecer los siguientes síntomas.

  • Dolor de garganta. En los bebés le impide alimentarse correctamente y los hace llorar con frecuencia. Cuando son más grandes podrían indicarnos que les duele. Si podemos observar su garganta con un poco de luz, podemos ver que está roja y brillante
  • Cuando se trata de una faringitis estreptocócica, puede aparecer fiebre, inflamación de ganglios linfáticos y dolor de cabeza
  • Si se trata de faringitis viral, es frecuente la presencia de secreción nasal, posnasal y mucosidad acuosa
  • En casos severos puede haber dificultad para tragar y en ocasiones también para respirar
  • Afecciones más complejas incluyen el desarrollo de fiebre reumática aguda, síndrome de shock tóxico, bacteremia e insuficiencia renal. Estas complicaciones resultan principalmente de la incidencia de faringitis estreptocócica
  • Puede ocurrir casos graves donde se desarrolle un absceso retrofaríngeo o un absceso peritonsilar. Esto sucede particularmente cuando se trata de una faringitis por mononucleosis severa.

¿Cómo actuar en casos de anginas y faringitis?

Es común que las anginas y faringitis aparezcan con mayor incidencia en épocas de frío. Especialmente en invierno proliferan las enfermedades del aparato respiratorio. Además, este tipo de afección en particular, tiende a ser bastante contagiosa.

Cuando se sospecha de la presencia de alguna de estas infecciones, el médico examina la faringe, ganglios linfáticos, piel y ojos. Para descartar que se trate de faringitis estreptocócica, es habitual la indicación de frotis de garganta. Otros cultivos adicionales a veces son necesarios, análisis de sangre también pueden requerirse en caso de sospecha de gonorrea o  mononucleosis.

El tratamiento para actuar ante el desarrollo de anginas y faringitis es el siguiente.

  • Si se trata de faringitis viral, el tratamiento adecuado es el paracetamol, también se indica ibuprofeno. Estos medicamentos permiten el alivio de síntomas como el dolor, la fiebre y el malestar general.
  • Para ayudar a la disminución de la inflamación de manera natural, conviene la realización de gárgaras de agua tibia con sal, unas seis veces al día. La preparación se realiza con una cucharada de sal por cada vaso de agua.
  • Conviene que el niño consuma alimentos blandos, puesto que puede presentar irritación y dificultad para tragar
  • De ser un caso ocasionado por bacterias, la indicación siempre será de antibióticos. Cuando han pasado 48 horas después de iniciada la infección, se elimina el riesgo de contagio
  • Algunas situaciones requieren la intervención médica, por ejemplo cuando no ha disminuido el dolor de garganta luego de varios días. También si la fiebre es muy elevada y persistente, o si hay inflamación en los ganglios linfáticos del cuello
  • Son señales de alarma la pasividad y decaimiento de los niños; también si existe resequedad en la piel y la boca. Entonces es preciso que suspendamos el tratamiento y acudamos de urgencia al pediatra.
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