Anemia ferropénica y embarazo

Este artículo fue redactado y avalado por la nutricionista Cristina Domínguez Queijo
· 4 junio, 2019
En este artículo os damos algunas recomendaciones para evitar la deficiencia de hierro durante el embarazo.

La anemia ferropénica es una de las patologías que se dan más frecuentemente durante el embarazo. Por ello, es preciso seguir unas pautas para prevenirla.

¿Qué es la anemia ferropénica?

La anemia es una patología que se define como la disminución de la concentración de hemoglobina (Hb) en sangre. Esta se trata de una proteína que se encuentra en los glóbulos rojos, a la que se le une el oxígeno para su posterior transporte a los distintos tejidos corporales.

Existen diversas causas que desencadenan los diferentes tipos de anemia, siendo la más frecuente la deficiencia de hierro, conocida como anemia ferropénica.

Durante el embarazo se produce un incremento de las necesidades de hierro, por lo que es necesario aumentar las reservar corporales de la madre. El objetivo principal es evitar la deficiencia de este oligoelemento y las complicaciones que esto conlleva.

Parámetros que la definen

En cuanto a los indicadores bioquímicos, se considera anemia en el embarazo cuando la concentración de hemoglobina es menor de 11,0 g/dl durante el primer y tercer trimestre, o menor de 10,5 g/dl durante el segundo trimestre.Anemia ferropénica y embarazo.

¿Es común sufrir esta enfermedad?

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 41,8 % de mujeres gestantes en el mundo sufren algún tipo de anemia. Siendo la anemia ferropénica la deficiencia nutricional más frecuente entre las embarazadas.

En Europa, se estima que la prevalencia es de un 25,1 % y, concretamente, en España, del 17,6 %. Aunque las cifras y las consecuencias derivadas de sufrir esta enfermedad se agravan si hablamos del continente africano, donde más de la mitad de las mujeres (el 57 %) la padecen.

Así pues, di queremos profundizar más en la distribución de la prevalencia de anemia a nivel mundial, este mapa publicado por la OMS nos lo muestra con total claridad.

¿Qué consecuencias puede tener?

Por una parte, la deficiencia de hierro durante el embarazo se ha asociado con prematuridad, bajo peso al nacer, menor desarrollo físico y neurológico de los recién nacidos, enfermedades infecciosas y aumento de la mortalidad perinatal.

Pero, por otra parte, cabe resaltar que su exceso también tiene efectos negativos, como parto prematuro, preeclampsia o alteraciones neurológicas fetales. Por lo que es muy importante no suplementarse sin la supervisión de un profesional.

¿Cómo prevenir la aparición de anemia ferropénica?

Sin duda alguna, la forma más eficaz y sencilla de tratar la anemia ferropénica es mediante su prevención. Una alimentación adecuada previa al embarazo puede ayudar no solo a prevenir su aparición, sino que también puede favorecer la formación de nuevas reservas de hierro en el organismo de la futura madre.

Para ello, debemos incluir ciertas pautas en nuestra alimentación, como las que os proponemos a continuación, que permitan una adecuada ingesta y asimilación del hierro de la dieta.

Recomendaciones nutricionales

  1. Aumentar la ingesta de alimentos ricos en hierro, como los siguientes:
    • Moluscos: almejas, berberechos…
    • Pescados.
    • Huevos.
    • Verduras de hoja verde: espinacas, acelgas…
    • Frutos secos: pistachos.
    • Semillas: pipas de girasol.
    • Legumbres: lentejas.Anemia ferropénica y embarazo.
  2. Consumir alimentos que sean fuente de vitamina C. Esta vitamina favorece la absorción del hierro, aumentado su biodisponibilidad. Entre los alimentos con altas concentraciones de esta vitamina encontramos:
    • Frutas: grosella negra, kiwi, caqui, fresas, cítricos…
    • Verduras: pimiento, brécol, boniato…
  3. No tomar café, té y chocolate hasta 1 hora después de comer. Ciertos compuestos de estos alimentos interfieren en la absorción del hierro, por lo que se recomienda alejar su consumo de las comidas principales.
  4. Evitar el consumo de suplementos de calcio hasta pasadas 2 horas de las comidas principales. El calcio, esencial para la formación ósea, también puede dificultar la absorción del hierro. Por ese motivo, en el caso de las mujeres que toman suplementos, deben hacerlo 2 horas antes o después de comer.

Para concluir, cabe destacar la relevancia que la alimentación tiene sobre el estado de salud de la madre y el futuro bebé. Por ese motivo, debemos recalcar e insistir sobre la importancia de consumir alimentos de calidad que nos permitan disfrutar de un embarazo y maternidad con las menores complicaciones posibles.