Amor verdadero es cuando tu marido te regala dos horas de siesta

El amor verdadero implica respetar a tu pareja y ejercer también tu rol de padre, sin sobrecargar a la madre de tu hijo con los cuidados.

El amor verdadero es un sentimiento que no se encuentra al doblar de la esquina. Algunos dirían que en este tiempo es un espécimen en peligro de extinción.

El ser humano con sus avaricias, intereses, egoísmos, insatisfacciones y egocentrismos lo ha reducido al punto de que hoy solo se encuentra en muy pocos. Porque el amor verdadero es sencillez, pasión, respeto, altruismo, afecto y atracción por el otro. Y estas, hoy por hoy, son cualidades que escasean.

Por eso, si tu esposo te dice que lo que siente por ti es un amor verdadero en primer lugar debes saberte una mujer sumamente dichosa. En segundo lugar debes dudar de lo que te acaba de decir y buscar, más que en sus palabras, en sus acciones si te ama tal y como dice. Si tu esposo no es capaz de regalarte algo tan imprescindible como, por ejemplo, algunas horas de descanso cada día y ocuparse del niño enteramente, en verdad no te quiere como dice.

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Tú no eres la mayor responsable

Tú, como la madre de tu hijo, eres responsable de su cuidado y crianza. Es tu deber garantizarle todos los recursos materiales y espirituales para que crezca y se desarrolle plenamente. Para que sea feliz, y se convierta en alguien con autonomía, seguro de sí mismo.

Bajo tu supervisión y con todo lo que puedas enseñarle tu hijo debe ser un niño, jovencito y adulto bien educado en valores. Que sepa expresarse, actuar y  tomar las mejores decisiones cuando el destino le vaya poniendo obstáculos.

Pero tú no eres ni la única ni la mayor responsable de esto. Tú lo tuviste en tu vientre durante 40 semanas, te sometiste a todos los malestares del embarazo. Pasaste por el doloroso momento del parto o la cesárea y estuviste ahí para alimentarlo y dormirlo varias veces al día durante sus primeros meses.

Todo esto, si lo vemos en cuanto a la repartición de deberes, ya te eximiría de cualquier contacto futuro. Aunque, claro está, todas las etapas enumeradas (embarazo, parto y lactancia materna) aun con sus contratiempos y sacrificios, constituyen un verdadero placer para las madres. Y luego, la posterior crianza del menor es una gran recompensa otorgada por el universo.

Pero, presta atención. A pesar de que criar a tu hijo es para ti un regalo y no un deber, tú no eres la mayor responsable en dicha empresa. El hombre que está a tu lado, como su padre, tiene la mitad del compromiso.

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Es también su deber levantarse por las noches a darle el biberón al niño, cambiarle el pañal durante el día, dormirlo, darle de comer, jugar con él, acariciarlo… Si tu marido siente amor verdadero por ti y por su hijo también debe sentirse feliz de encargarse de estos menesteres y dejarte ratos libres para tu descanso.

El amor verdadero de tu esposo

Amor verdadero es que tu esposo:

  • No solo te diga: “pobre, qué cansada te ves”, sino que te diga: “cariño, ve a dormir un rato que yo cuido a nuestro hijo”
  • Te dé mucho cariño, te colme de caricias, besos, abrazos y que el deseo sexual hacia ti y, la atracción mutua, nunca disminuyan
  •  Le brinde todo el amparo posible al núcleo familiar que han formado
  • Comparta contigo los quehaceres del hogar y todas las tareas relacionadas con el niño
  •  Garantice parte de las condiciones económicas y emocionales que necesita la familia para desarrollarse plenamente. Para constituir un hogar donde el niño siempre encuentre paz, amor, confianza y refugio
  • Así como tú, se sacrifique por la nueva criatura que la vida les acaba de regalar y también se desvele por las noches para tomar su temperatura, calmar su llanto o cuidar sus enfermedades
  •  Te respete y te admire como el gran ser humano que eres
  • Haga todo por cuidar la familia que han formado, estar siempre juntos y encaminar al niño que poco sabe de la vida, pero que tiene un padre y una madre para protegerlo y enseñarlo

Entonces, recuerda que el amor verdadero es cuando tu marido te dice que te ama. Pero esto no es suficiente, el amor ha de expresarse también a través de los actos. Incluso con aquellos más sencillos y cotidianos. 

  • Ceberio, M. (2019, 29 octubre). El amor no es una palabra, es un acto. Recuperado de https://lamenteesmaravillosa.com/el-amor-no-es-una-palabra-es-un-acto/
  • Cortés, F. P., & Huber, M. O. (2014). Involucramiento del padre en la crianza: Una mirada triádica de las relaciones familiares tempranas. Summa Psicológica UST11(2), 9-18.