Amor verdadero es cuando tu marido te regala dos horas de siesta

Agetna · 22 marzo, 2016

El amor verdadero es un sentimiento que no se encuentra al doblar de la esquina. Algunos dirían que en este tiempo es un espécimen en peligro de extinción.


El ser humano con sus avaricias, intereses, egoísmos, insatisfacciones y egocentrismos lo ha reducido al punto de que hoy solo se encuentra en muy pocos.

Porque el amor verdadero es sencillez, pasión, respeto, altruismo, afecto y atracción hoy por hoy es un sentimiento muy raro.

Por eso, si tu esposo te dice que lo que siente por ti es un amor verdadero:

En primer lugar, debes saberte como una mujer sumamente dichosa

En segundo lugar, debes dudar de lo que te acaba de decir y buscar más que en sus palabras, en sus acciones, si te ama tal y como dice

Si tu esposo no es capaz de regalarte algo tan imprescindible como, por ejemplo, algunas horas de descanso cada día y ocuparse del niño enteramente, en verdad no te quiere como dice.

Sigue con nosotros para que te podamos explicar mejor nuestro punto de vista.

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Tú no eres la mayor responsable

Tú, como la madre de tu hijo, eres responsable de su cuidado y crianza, de protegerlo de los peligros, y de proveerle un ambiente seguro en donde vivir.

Asimismo es tu deber garantizarle todos los recursos materiales y espirituales para que crezca y se desarrollarse plenamente, sea feliz, y se convierta en alguien con autonomía, seguro de sí mismo.

Bajo tu supervisión y con todo lo que puedas enseñarle tu hijo debe ser un niño, jovencito y adulto bien educado en valores, que sepa expresarle, actuar y pueda tomar las mejores decisiones cuando el destino le vaya poniendo obstáculos.

Pero tú no eres ni la única ni la mayor responsable de esto.

El haberlo tenido 40 semanas o más dentro de tu vientre, el someterte a todos los malestares del embarazo, pasar por el doloroso momento del parto o la cesárea, lactarlo y dormirlo varias veces por día… y demás, si lo vemos en cuanto a la repartición de los deberes, te eximen de cualquier contacto futuro.

Aunque, claro está, todas las etapas enumeradas: embarazo, parto y lactancia materna, aun con sus contratiempos y sacrificios, constituyen un verdadero placer para las madres.

Y luego, la posterior crianza del menor es una gran recompensa otorgada por el universo.

Pero, presta atención, a pesar de que el criar a tu hijo es para ti un regalo y no un deber, tú no eres la mayor responsable en dicha empresa.

El hombre a tu lado, como su papá, tiene la mitad del compromiso.

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Es también su deber el levantarse por las noches a darle el biberón al niño, cambiarle el pañal durante el día, dormirlo, darle de comer, jugar con él, acariciarlo, sacarlo a tomar el sol…

Si tu marido siente amor verdadero por ti y por su hijo también debe sentirse feliz de encargarse de estos menesteres y dejarte ratos libres para tu descanso.

El amor verdadero de tu esposo

Amor verdadero es que tu esposo:

  • No solo te diga “Pobre, qué cansada te ves”, sino que te diga “cariño, ve a dormir un rato que yo cuido a nuestro hijo”
  • Te dé mucho cariño, te colme de caricias, besos, abrazos y que el deseo sexual hacia ti y, la atracción mutua, nunca disminuyan
  •  Le brinde todo el amparo posible al núcleo familiar que han formado
  • Comparta contigo los quehaceres del hogar y todas las tareas relacionadas con el niño: lavar sus pañales y ropitas, preparar el biberón si es bebé, hacerle las comidas si es un niño más grande que ya come, etc.
  •  Garantice parte de las condiciones económicas que necesita la familia para desarrollarse plenamente y feliz, en donde el niño siempre encuentre paz, amor, confianza y refugio
  • Así como tú, se sacrifique por la nueva criatura que la vida les acaba de regalar y también se desvele por las noches para tomar su temperatura, calmar su llanto o cuidar sus enfermedades
  •  Te respete y te admire como el ser humano y la mujer que eres
  • Haga todo por cuidar la familia que han formado, estar siempre juntos y encaminar al niño que poco sabe de la vida, pero que tiene un padre y una madre para protegerlo y enseñarlo.

Recuerda, amor verdadero es cuando tu marido te dice que te ama, pero también te lo demuestra con sus acciones.