Tener amigas te hace mejor madre

Puede sonar un poco egoísta, pero lo más importante en tu proceso como madre es ser feliz, solo así podrás criar a un niño de manera respetuosa, responsable y amorosa. “La felicidad de los padres conlleva por lo general al bienestar de los hijos y ayuda a que estos alcancen con más facilidad sus metas y objetivos”, aseguran los científicos, quienes tras sus investigaciones concluyen que las madres felices son las mejores madres. Y una madre feliz está rodeada de amigas.

¿Cómo conseguir ser feliz? Ese, siempre ha sido el dilema de todos los seres humanos y puede que las madres se hagan esta pregunta de otra manera, pues para ellas la cuestión puede ser: ¿cómo alcanzo la tan anhelada felicidad si apenas tengo tiempo para bañarme y dormir un poco?

La respuesta a esta pregunta puede variar de acuerdo a cada caso, puesto que la felicidad no significa lo mismo para todos ni tampoco se obtiene de la misma manera; no obstante, lo que sí es seguro es que siempre hay tiempo y razones para ser feliz sobre todo cuando se tiene un hijo.

Pero hay además otra estrategia que nos ayuda a ser felices o por lo menos a liberar el estrés que supone cuidar a un niño pequeño: compartir momentos con nuestros seres queridos, sobre todo con nuestras amigas.

Cuando compartimos nuestras vidas con las personas que deseamos, nuestro día a día se vuelve más llevadero y por qué no decirlo, más feliz.

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Compartir con amigas te ayuda a liberar estrés

Ciertamente cuando el bebé está muy pequeño es difícil para algunas madres mantener alimentadas las relaciones sociales con sus amistades, sobre todo porque no les sobra mucho tiempo tras atender todas las demandas del bebé. Sin embargo, esta etapa pasa y poco a poco te irás acostumbrando a las nuevas rutinas que incluyen los cuidados del niño e irás retomando de a poco las actividades que te gustan y te parecen placenteras.

Entre estas actividades figura volver a salir a reuniones familiares, asistir a cumpleaños o simplemente salir a tomarte un café con una amiga; muchas veces esas escapadas no se extenderán por más de 15 minutos o media hora, pero muchas veces estar un ratico fuera de casa es más que suficientes.

Trata de compartir lo más seguido que puedas las alegrías y los retos que supone ser madre; esto además de ser una especie de terapia en la que te desahogas te sirve para aprender, pues te brinda la oportunidad de escuchar los consejos de tus amigas, quienes aunque aún no hayan dado a luz pueden escucharte y guiarte en lo que necesites.

Puede  que muchas mujeres se sientan egoístas cuando piensan en invertir tiempo en ellas o que crean que este consejo más allá de necesario es trivial, pero tener ratos de sano esparcimiento contribuye a tu salud mental; y aunque no lo creas esto no solo te hará más feliz sino también te hará una mejor madre, una mejor esposa y una buena amiga.

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Tus amigas imprimen alegría a tu vida

Salir de casa y mantener relaciones sociales te ayuda a desestresarte  y a crecer como persona. Ir aunque sea a tomar aire fresco en el parque  contribuye a que alimentes tus habilidades sociales y a aumentar las probabilidades de ampliar tu círculo de amistades con quienes puedas compartir experiencias y saberes de forma amena.

Las amigas alivian nuestros males, de eso no hay duda.  Y la verdad es que no tienen que por qué ser muchas, no se trata de cantidades; con una amiga basta, lo importante es que te escuche con apertura todas tus charlas, las cuales seguramente estarán llenas de anécdotas sobre pañales, papillas, biberones y cansancio.

Compartir con tus amistades, sobre todo si son madres como tú, también te ayudará a liberar las presiones que a veces puedes sentir  cuando intentas estar a la altura de las expectativas de las sociedad, de tu familia y las tus expectativas propias, las cuales en ciertas circunstancias suelen ser muy altas.

Aunque suene reiterativo es muy importante que como mujer y ser humano tengas tiempo para ti y que nunca relegues tus necesidades sobreponiendo la de otras personas porque con esto solo conseguirás desligarte de ti misma, desconectarte de tu ser y dejar de crecer como mujer, como ser humano y como madre.

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