Agresividad en niños pequeños: ¿cómo actuar?

La agresividad infantil causa tensión y preocupación en los adultos y genera conflictos familiares. Sin embargo, un manejo adecuado de la misma puede reducirla considerablemente.
Agresividad en niños pequeños: ¿cómo actuar?
Elena Sanz Martín

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín el 22 mayo, 2021.

Última actualización: 22 mayo, 2021

El comportamiento agresivo en los menores es uno de los más llamativos y preocupantes para los progenitores. Cuando un niño grita, agrede o actúa de forma descontrolada, puede generar tensión y desconcierto en los adultos a su cargo, que pueden no saber cómo responder ante tales conductas. La agresividad en niños pequeños es natural y esperable dentro de ciertos límites, por lo que no hay que alarmarse. Sin embargo, será fundamental ofrecer una guía para canalizar positivamente esos impulsos.

Detrás de todo comportamiento agresivo existen varias causas a las que hay que atender, en lugar de simplemente culpar o etiquetar al menor. En primer lugar, hay que tener en cuenta que la agresividad es común en los niños en edad preescolar. Y es que estos aún no han desarrollado la capacidad de controlar sus impulsos y tampoco han aprendido estrategias alternativas con las que expresar y gestionar su frustración.

Además, las condiciones y ambientes en los que se cría el menor pueden provocar o incrementar este tipo de comportamientos. Por ejemplo, cuando existe un apego inseguro, el niño no se siente amado y sus necesidades no son satisfechas, pueden incrementarse las conductas agresivas. Del mismo modo, el malestar emocional no siempre se refleja en síntomas ansiosos o depresivos, sino que también puede exteriorizarse mediante conductas violentas.

Niño agresivo con un bate.

¿Cómo actuar ante la agresividad en niños pequeños?

Como hemos comentado, en los niños de menor edad es frecuente que se produzcan comportamientos agresivos sin que esto suponga la existencia de ningún tipo de patología. Sin embargo, la forma en la que el adulto maneje la situación puede determinar la resolución o el mantenimiento de estas conductas. Por ello, te ofrecemos algunas pautas útiles que puedes poner en práctica en el día a día.

Controla tus propias reacciones

Los niños aprenden a comportarse en función de lo que observan en sus adultos de referencia, por ello, es importante que prediques con el ejemplo y muestres a tus hijos modos de solucionar los conflictos y manejar las frustraciones sin violencia. Esto es especialmente importante a la hora de responder a la agresividad del pequeño: mantener la serenidad y el temple será fundamental.

Establece límites de manera firme, clara y tranquila

La agresividad en niños pequeños no puede pasarse por alto; es importante guiar y orientar respecto a qué comportamientos son aceptables y cuáles no lo son. Para ello, es necesario establecer unas normas claras y comunicárselas al menor de forma que sepa qué es lo que se espera de él.

Además, resulta muy positivo aplicar unas consecuencias adecuadas, que no se impongan como castigo, sino como efecto natural de su conducta. Por ejemplo, abandonar el parque si agrede a otros niños en lugar de jugar con ellos de forma pacífica.

Dirige al niño hacia conductas alternativas

Niño agresivo pegando a un compañero.

La prevención puede ser clave a la hora de evitar reacciones agresivas en los más pequeños. Así, si percibes que el infante está al borde de un comportamiento inadecuado, puedes tratar de dirigir su foco de atención hacia otro estímulo o actividad. Pero también es necesario enseñarle otro tipo de estrategias para afrontar el enfado o la frustración, por ejemplo, negociar, expresarse asertivamente o emplear algún sencillo ejercicio de relajación.

Elogia los comportamientos positivos

Muchos progenitores caen en el error de recalcar constantemente los comportamientos inadecuados de sus hijos y recordarles lo que no deben hacer. Pero suele resultar más productivo señalar y reforzar las actitudes y conductas deseables, pues el infante no solo entiende cómo ha de comportarse, sino que, además, se generan vínculos e interacciones más positivos entre padres e hijos.

¿Cuándo consultar a un profesional respecto a la agresividad en niños pequeños?

Pese a que la agresividad en niños pequeños resulta normal y esperable, puede llegar a ser patológica e indicar la presencia de un trastorno de conducta. No siempre es sencillo identificar cuándo se ha traspasado la línea; sin embargo, es importante fijarse en la frecuencia, la intensidad y la evolución de estos comportamientos.

Si se producen de forma regular, causan malestar significativo o conflictos importantes a nivel familiar y escolar y, además, no parecen mejorar con las medidas implementadas, consultar con un profesional será lo más conveniente. Si se inicia una intervención en etapas tempranas, los resultados pueden ser muy positivos.

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