¿Cómo afectan a los niños los errores en su educación?

Aunque la gran mayoría de papás hemos cometido uno o varios de estos desaciertos, lo importante es aprender la lección y cuidar de la salud emocional de los hijos.
¿Cómo afectan a los niños los errores en su educación?

Última actualización: 04 noviembre, 2022

Convertirse en madre o en padre de una pequeña criatura es una experiencia maravillosa que viene cargada con muchas responsabilidades. Por lo que en ocasiones la inexperiencia o la falta de paciencia pueden jugar en contra y hacer que se cometan algunos errores con los hijos en su educación. Algo que los puede convertir en personas dependientes, inseguras y poco empáticas.

Todos los padres podemos reconocer que en ocasiones lidiar con situaciones de estrés puede ser muy desafiante. Porque por más que deseemos emplear siempre una crianza positiva, en situaciones puntuales las emociones le ganan a la razón y actuamos de manera cuestionable. Sin embargo, para corregir los malos comportamientos no es necesario acudir a palabras hirientes o castigos físicos. A través del diálogo y el respeto se pueden lograr inculcar grandes lecciones.



5 formas en las que afectan a los hijos los errores en su educación

A pesar de que algunos errores en la crianza de los hijos suelen ser inofensivos y no tener un impacto negativo en su vida, existen otros que sí son muy dañinos. Más aún cuando se repiten constantemente y se comienzan a crear heridas emocionales que terminan por lastimar la autopercepción que tienen los niños de sí mismos y de los demás.

Estos son algunos errores en la crianza de los niños que los afectan emocionalmente.

1. Compararlos con sus compañeros

Esta actitud es muy común entre las madres de pequeños que desean animarlos a superarse como sus hermanos o compañeros. No obstante, cuando esa clase de comentarios se dicen de forma regular y en un tono de reproche, es uno de los graves errores en su educación que solo se está generando celos, inseguridad y una sensación de incapacidad en los hijos.

Niño triste con una pelota de fútbol.
A nadie le gusta sentir que sus habilidades son insuficientes y constantemente juzgadas. Las comparaciones solo hieren los sentimientos.

Como padres debemos recordar que todos los niños tienen capacidades y personalidades diversas, y no les podemos pedir a todos que encajen en un mismo molde. Porque puede que tu hijo no sea tan bueno en matemáticas como lo es su hermano, pero sus habilidades artísticas descrestan a todos sus profesores. Así que evita las comparaciones y cultiva los talentos personales.

2. Resolver todos sus problemas

Los papás y las mamás deseamos brindarles a nuestros hijos todos los cuidados que puedan requerir. Es por lo que, durante sus primeros años, intentamos resolverles todos sus problemas para evitar cualquier accidente. Pero cuando esa actitud se extiende a través de los años y encerramos a los niños en una burbuja de sobreprotección se les genera un profundo daño.

Aquellos pequeños que crecieron en un hogar en donde todo lo hacían por ellos y nunca les enseñaron labores básicas de responsabilidad, es más probable que sean adultos dependientes e irresponsables. Está bien cuidar de los hijos de los potenciales peligros, pero ellos deben ir aprendiendo a hacerse cargo de sus obligaciones y de sí mismos desde que son pequeños.

3. Emplear una actitud permisiva

Las madres y los padres somos las guías de nuestros hijos. Mediante el papel de la familia y las lecciones  inculcamos valores que les permiten ser buenas personas y comportarse en sociedad. Por tal motivo, cuando se equivocan o no saben aún gestionar sus emociones, es importante que les expliquemos por qué estuvo mal su comportamiento para que puedan aprender de la situación.

Una familia que es sumamente permisiva con sus hijos y no establece límites y normas claras, están dando puerta abierta para que los niños se comporten de maneras inaceptables y crean que tienen el derecho de hacerlo. Algo que trae consigo la aparición de conductas violentas y egocéntricas. Sin embargo, en su interior se trata de niños tímidos inseguros que no saben cómo relacionarse.

4. Falta de comunicación asertiva

Los niños necesitan sentirse escuchados y valorados cuando tienen la necesidad de contarte sobre algo relevante para ellos. Así que emplea una comunicación positiva y una escucha asertiva cuando te están relatando algo. El diálogo es la herramienta más poderosa para conectar con los hijos y hacerles ver que estamos a su lado para ayudarlos a mejorar.

Bebé haciendo pataleta
Los gritos y pataletas son muy estresantes, pero son la forma en la que los niños expresan sus emociones. Comunicarnos con calma y escucharlos se hace clave.

Además, procura pasar tiempo de calidad diario con tus hijos por más obligaciones laborales o personales que se puedan presentar. Los padres no solo somos proveedores económicos, sino también emocionales. Por lo que no descuides tu responsabilidades y comparte con tus pequeños todos los días, de esta forma aumentarás la confianza y reducirás el distanciamiento.



5. Utilizar cualquier tipo de violencia

Mucho se ha hablado sobre el impacto de la violencia física y psicológica en la crianza de los niños. Y es que una gran cantidad de padres aún no comprenden el gran daño emocional que les generan a los hijos sus gritos, amenazas, golpes y palabras hirientes.

La violencia solo genera más violencia y aunque un problema pueda parecer fácil de solucionar con un regaño, la verdad es que solo lo calma momentáneamente. Estas actitudes solo crean niños inseguros y poco empáticos que emplearán lo que ven en casa con sus compañeros. Utilizando la misma violencia que utilizan con ellos en otros escenarios. Brindar un buen ejemplo es indispensable.

Procura evitar con tus hijos estos errores en su educación

Ninguna maternidad ni paternidad es perfecta. En el camino siempre se encuentran altibajos que ponen sobre la balanza todo el cariño y la paciencia que debemos tener con los hijos. Es por lo que procura evitar estos típicos errores y mejor recurre al diálogo, el ejemplo y la disciplina para inculcar valiosas lecciones.

Por último, recuerda darles a tus hijos las alas y la libertad para volar. Así que no pretendas resolver todos sus problemas, elogiarlos en exceso o compararlos con los demás si deseas que tengan la confianza para aprender cosas nuevas y valerse por sí mismos. Sé un ejemplo para tus pequeños y bríndales tu amor y tu sabiduría.



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