Adolescentes matutinos y vespertinos: ¿qué los diferencia?

07 Febrero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
El cronotipo de un adolescente tiene una gran influencia en su estilo de vida, sus horarios de sueño y su rendimiento escolar.

Todos conocemos personas que se despiertan temprano de forma natural y se sienten despejadas. Mientras, para otras supone un mundo madrugar y les cuesta tiempo recuperar la lucidez. Estas diferencias se deben a nuestro cronotipo, y no solo ocurre en los adultos. También existen adolescentes matutinos y vespertinos, con características y necesidades distintas.

Debido a su corta edad y a que se encuentran bajo nuestra responsabilidad, los jóvenes son, muchas veces, presionados para seguir unos horarios estrictos. Se les insiste en llevar una determinada rutina y se les tacha de perezosos cuando no logran sacarla adelante. Sin embargo, parte de lo que les sucede viene determinado por factores biológicos.

Adolescentes matutinos y vespertinos: dos cronotipos

El cronotipo es la predisposición que tiene cada individuo a experimentar picos de actividad y de descanso en determinadas horas del día. Se basa en la sincronización del ritmo circadiano, un ciclo fisiológico de 24 horas que regula nuestro organismo.

Este ciclo de energía se encuentra controlado por la melatonina, una hormona que induce al sueño y se libera en la oscuridad. Por tanto, determina en qué momentos estamos más despejados o más somnolientos. Sin embargo, no todos segregamos melatonina en los mismos horarios.

Adolescente medio dormida mientras se toma un café por la mañana.

Cronotipo matutino

Los adolescentes que se encuadran dentro de esta categoría experimentan la liberación de melatonina alrededor de la media noche. Por ello, necesitan acostarse pronto y se despiertan despejados aunque madruguen.

Sus horas de mayor productividad son por la mañana y su energía va decreciendo a medida que pasa el día. Finalmente, por la noche, se encuentran cansados y concilian el sueño enseguida. De forma natural, necesitarían dormir entre las 10 de la noche y las seis de la mañana.

Cronotipo vespertino

Por otro lado, en los adolescentes vespertinos el pico de liberación de melatonina ocurre mucho más tarde, hacia las seis de la madrugada. Por ello, se despiertan somnolientos y poco lúcidos, y necesitan bastante tiempo para despejarse por completo.

Además, su energía aumenta durante el día hasta alcanzar su momento de máximo rendimiento por la noche. No es de extrañar, entonces, que les resulte difícil conciliar el sueño a horas tempranas. Un horario de sueño natural para alguien con este cronotipo iría de las 3 de la madrugada a las 11 de la mañana.

Solo un 50 % de la población se encuentra ubicada en alguno de estos dos cronotipos extremos. La otra mitad comparte un cronotipo intermedio.

Adolescencia y tendencia a la vespertinidad

A pesar de la predisposición personal de cada individuo, se ha demostrado que durante la adolescencia se produce una tendencia general hacia la vespertinidad. A partir de los 12-13 años, los jóvenes comienzan a encontrarse más activos en la segunda mitad del día y a sentirse más cansados en las primeras horas.

Chico dormido en clase porque es uno de los adolescentes vespertinos.

Todos sabemos que la sociedad está diseñada para los matutinos. Los horarios escolares obligan a los jóvenes a atender en clase y rendir a horas muy tempranas. Esto entra en confrontación con la tendencia de los adolescentes a la vespertinidad:

  • Se despiertan somnolientos y poco lúcidos y se ven obligados a rendir (e incluso ser evaluados) en esos momentos poco óptimos.
  • Son incapaces de conciliar el sueño por la noche, ya que su energía aún se encuentra alta. Pero, aun así, deben seguir madrugando, por lo que es común que acumulen una gran falta de sueño.
  • Esta falta de descanso se compensa durante los fines de semana, durmiendo una gran cantidad de horas. Esto impide establecer una rutina organizada de sueño y afecta al rendimiento durante la semana.

Todas estas situaciones afectan de manera especial a aquellos adolescentes cuyo cronotipo es esencialmente vespertino, pues se encuentran en desigualdad de oportunidades: sus compañeros matutinos están siendo enseñados y evaluados en sus horas de máximo rendimiento y ellos no.

Adolescentes matutinos y vespertinos: reconocerlos y respetarlos

En definitiva, hemos de conocer el cronotipo de nuestros hijos para comprender sus necesidades. Si este se queda despierto hasta altas horas de la noche o duerme hasta bien entrada la mañana, hemos de saber que es un proceso normal de la adolescencia. Además, si nos explica que estudia mejor por las noches, creámosle. Tal vez tenga un cronotipo vespertino.

No podemos modificar los horarios por los que se rige la sociedad. Por ello, hemos de tratar, en la medida de lo posible, de aprovechar nuestros momentos de mayor lucidez para ser más productivos.

  • Escribano-Barreno, C., & Díaz-Morales, J. F. (2013). Rendimiento académico en adolescentes matutinos y vespertinos. Revista Iberoamericana de Diagnóstico y Evaluación-e Avaliação Psicológica2(36), 147-162.
  • Henry-Benítez, M., Díaz-Mesa, E., Yelmo-Cruz, S., & Gracia-Marco, R. (2013). El cronotipo como modulador de los niveles séricos diurnos de melatonina. Actas esp. psiquiatr41(3), 149-153.