Yo acuesto a mis hijos con un libro, no con la televisión

Valeria 8 octubre, 2016

Conseguir que un niño cierre los ojos y se adentre cada día en el plácido mundo de los sueños a través de un libro, es un regalo que le hacemos a su bienestar psíquico, físico y emocional. Porque no hay nada como favorecer el descanso a través de un cuento y no a través de la televisión.

Sabemos sobradamente que leer es bueno. Que hará que nuestros hijos sean más curiosos, más despiertos hacia nuevos conocimientos e informaciones. No obstante a pesar de saberlo ¿de qué manera lo ponemos en práctica? ¿Eres quizá de los que piensa que hay que esperar que un niño se inicie al proceso lecto-escritor para darle un libro?

La lectura genera poderosos cambios en el cerebro de los más pequeños. Ahora bien, mucho antes de que nuestros hijos inicien por ellos mismos esta capacidad, somos nosotros quienes hemos de guiarlos en este despertar. Nosotros sus modelos, sus artífices y la imagen en la que reflejarse para encender su curiosidad.

Porque un libro no se impone. Nadie disfrutará de la lectura si se le obliga, si lo ve como un deber. A un libro se llega por curiosidad, por placer. Y algo así lo podemos conseguir desde la primera infancia y justo antes de ir a la cama.

Te explicamos cómo.

Un buen libro de cuentos y la lectura relajada

Empezaremos dándote una buena información: debes leerle a tu bebé. Coge un libro de cuentos y, sencillamente, siéntate al lado de su cuna y lee. Deja que te mire, que te escuche, que se duerma muy poco a poco.

Ahora bien, si empiezas esta buena costumbre cuando tu niño niña tiene entre 7 u 8 meses, recuerda el compromiso de cumplirlo cada noche. No importa cómo te haya ido el día, si estás cansado/a o si aún no has cenado. Léele durante 15 o 20 minutos: será vuestro instante de mágica complicidad.

niños disfrutando de un libro

Según un interesante estudio llevado a cabo en el Centro Médico del Hospital de Niños de Cincinnati, en Ohio, algo tan sencillo como leer en voz alta a los niños (lectura relajada) logra estimular su desarrollo neuronal.

  • Favoreceremos sus procesos cognitivos al mejorar su atención y su escucha activa.
  • La lectura relajada se basa en hacer uso de un tono de voz cálido y envolvente con el conectar mucho mejor con nuestros hijos desde edades bien tempranas.
  • La voz materna y la paterna generan un vínculo excepcional con el niño. A su vez, favorecemos su lenguaje, el inicio a su comunicación sin olvidar tampoco el despertar de su imaginación.
  • Asimismo, uno de los descubrimientos más importante fue saber que leer en voz alta estimula el lóbulo occipital de los niños. Es el área relacionada con la visión, lo cual llamó mucho la atención de los expertos.
  • Si esto es así es por una realidad bien sencilla: los niños imaginan lo que escuchan en el cuento. Visualizan lo que les cuentan y ello favorece la conexión neuronal de múltiples áreas cerebrales, sobre todo la visual.
niño con un libro en la cama

Por la noche, mejor apagamos la televisión y leemos un libro

Ver la televisión no es malo, en absoluto. Como tampoco lo es jugar con el ordenador o usar de vez en cuando el móvil de mamá o papá. La clave está en el equilibrio y la sabiduría. Las tecnologías deben ser herramientas de conocimiento, de comunicación y de distracción. Nunca un estilo de vida.

¿Qué papel juegan en la crianza de un hijo entonces? Son focos que saber controlar y gestionar. Aún más, nosotros hemos de ser su modelo. Porque de nada le servirá decirle a un niño que los móviles no “son buenos para ellos” si nos ven a nosotros todo el día consultándolos y prestándoles atención.

Veamos ahora qué pautas deberíamos seguir para favorecer la pasión temprana por los libros en los más pequeños.

Claves para conseguir un mejor descanso gracias a un libro

  • Después de cenar y dos horas antes de ir a dormir, lo más adecuado es cerrar ordenadores y televisión.
  • Hemos de tener en cuenta que según la “American Academy of Pediatricslos niños de entre 2 y 6 años no deberían estar expuestos a la televisión o a dispositivos electrónicos durante más de una hora al día. Por su parte, desde los 7 hasta los 12 años no deberían estar más de 2.
  • Dejar a un niño de estas edades ver la tele hasta la hora de dormir supone llevarlo a la cama “sobreexcitado”. Le costará mucho más conciliar el sueño. No olvidemos tampoco que un niño necesita crecer, y que la hormona del crecimiento no empieza a estar activa hasta 3 horas después de haber conciliado un sueño profundo.
niños disfrutando de un libro

Lo más acertado sería llevarlos a la cama una media hora para que empezaran a relajarse. Es un momento idóneo para hablar con ellos y leerles o permitirles elegir el libro que ellos quieran leer por sí mismos.

  • Piensa que un niño se guía más por el ejemplo que por la sugerencia. Si nos ven leer a nosotros lo verán como algo normal, algo que probar por sí mismos.
  • Además, si les hemos leído desde que eran solo unos bebés, lo verán como un instante de mágica complicidad con nosotros.
  • Algo tan maravilloso como dejar que un niño se duerma con un libro al lado cada noche, hará de él una persona más imaginativa, creativa y curiosa por todo lo que le envuelve.

Vale la pena hacer cada día ese pequeño esfuerzo con ellos. Con las personas que más queremos.

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