9 formas de ejercer la paternidad en equipo

¿Cómo lograr que en tu hogar se ejerza la paternidad en equipo? Aprende las claves para conseguirlo a través de estos útiles consejos.

Ser padre o madre es una labor que nunca acaba y cada etapa de desarrollo presenta retos diferentes. Si cuentas con el apoyo y compañía de tu pareja, es necesario encontrar alternativas para lograr una paternidad en equipo.

Es más fácil asumir estos desafíos cuando hay armonía en las reglas y decisiones que se toman en cada situación.  

La lucha de autoridades puede generar severos desórdenes en el comportamiento de los niños. Por el contrario, la unidad en los criterios de formación logra que los niños crezcan con una sensación de estabilidad. Pon en práctica estas recomendaciones para lograr que tu pareja se convierta en cómplice y compañero en la tarea educativa.

¿Cómo ejercer la paternidad en equipo?

1.- Evita los desacuerdos por cosas triviales

Una diferencia de opinión sobre cómo vestir al bebé o cuando se debe bañar no es causa justificada para discutir. Esos son pequeños detalles que no constituyen un principio importante de formación y que no afectan el desarrollo del niño.

En estos casos, simplemente asigna turnos para decidir y complacer a todas las partes involucradas.

2.- Respira y escucha antes de reaccionar

Antes de emitir cualquier respuesta a una decisión o reacción de tu pareja, respira por un momento y cálmate. Las palabras más hirientes y las decisiones menos apropiadas se toman en momentos de alteración.

Procura que las conversaciones sobre los niños no se den en el momento que algo sucede sino con anticipación.

No es lo mismo esperar a que el bebé llore a las 2 de la mañana para definir quién lo atenderá que establecer turnos por anticipado. Haz una distribución equitativa de las labores y piensa cómo hacerlas para que nadie esté sobrecargado. Es una de las claves de la paternidad en equipo.

Las comidas son un buen momento para inculcar una buena comunicación en la familia y ejercer la paternidad en equipo.

3.- Aprovecha la diversidad

Para los niños es enriquecedor estar expuestos al contacto con diferentes personalidades. La variedad en las actividades, en los tonos de voz y en la comunicación ayuda a que el bebé se desarrolle en un marco de diversidad. Respeta el hecho de que tu pareja tenga actitudes que no son como las tuyas.

4.- Establece dinámicas familiares saludables

Desde el momento que sepas que un bebé llegará a tu vida, piensa en lo que quieres lograr con tu familia. Dialoga sobre los límites, las reglas, los horarios, las creencias y los valores sobre los que crecerán los hijos.

Si durante la marcha identificáis que es necesario hacer cambios, también estos deben acordarse en armonía. En caso de que no se logren acuerdos, puede ser conveniente consultar con un profesional.

“La educación de los hijos es una labor que realizan fundamentalmente los padres del niño, y lo hacen de manera conjunta. Pero a pesar del cambio de roles que se ha ido produciendo en las últimas décadas, la sociedad sigue mirando a la mujer como la última responsable de esta labor. Y es ella también la principal perjudicada por las batallas entre progenitores”
—Alberto Soler—

5.- Cuida tu relación de pareja

La vida de pareja cambia notablemente con la llegada de un bebé. El proceso de adaptación a los nuevos roles no es nada sencillo: causa estrés, ansiedad y hay menos tiempo disponible.

Sin embargo, es fundamental que encuentres el espacio para nutrir los vínculos emocionales. Busca la forma de compartir momentos fuera de casa con tu compañero de vida para fortalecer su relación y la posibilidad de llevar una paternidad en equipo.

La paternidad en equipo presenta grandes beneficios para todos los integrantes de la familia.

Más consejos útiles

  • Busca apoyo en tu pareja. Aprecia sus creencias, sus fortalezas y sus esfuerzos por tener una familia mejor.
  • Brinda palabras de motivación a cada persona en tu hogar. Dar una retroalimentación o una crítica constructiva en un momento oportuno, es un buen ejercicio de reflexión. Da tu punto de vista y escucha el de tu pareja para que la buena comunicación prevalezca.
  • Planifica en equipo cómo deben solucionarse los problemas. Las reglas, las expectativas y las soluciones deben formularse en colaboración.
  • Ten en cuenta la importancia de la flexibilidad. Tu pareja es quien te acompaña en la formación de tus hijos pero también tiene opiniones distintas que deben respetarse.

Cada familia es única y eso se debe a que todos hemos sido educados en base a valores y entornos diferentes. Elige los principios que quieres forjar en tu hogar y determina los pasos necesarios para lograrlos. Estas elecciones no deben volverse motivos de rivalidad, sino que deben ser herramientas para la unión y la sana convivencia.

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