Niños perezosos: qué hacer para motivarlos

Francisco María García · 20 enero, 2018
Aunque no suele ser demasiado frecuente, los niños perezosos son un problema real para sus padres. ¿Cómo prevenir y afrontar esta situación?

Generalmente los niños son activos y llenos de energía. Es precisamente por este precepto básico que es poco común encontrar niños perezosos. Sin embargo, cuando esto ocurre es necesario indagar las razones de este comportamiento.

Niños perezosos, ¿cómo saberlo?

Es muy poco común que los niños sean perezosos. Por el contrario, los niños suelen ser seres llenos de mucha energía y vitalidad. De esta forma, es necesario definir muy bien cuándo considerar que un niño entra en esta categoría.

Un niño perezoso no es aquel que simplemente no desea cumplir con sus deberes, como sería el caso de hacer la tarea o ayudar en las labores del hogar. Un niño perezoso es aquel que se muestra indiferente inclusive al momento de jugar o compartir con los amigos.

Hay veces en que el niño muestra una falta absoluta de interés por actividades que anteriormente sí le motivaban; es el momento de que los padres enciendan las alarmas para descubrir el por qué de este comportamiento. Es importante descubrir qué le pasa al niño, para poder tomar los correctivos correspondientes.

Niños perezosos

¿Por qué algunos niños son perezosos?

Las razones por las cuales existen algunos niños perezosos pueden ser muy variadas. Evidentemente hay una falta de interés y motivación por sus actividades cotidianas.

Sin embargo, es importante que los padres puedan definir qué ha llevado al niño a desarrollar esa evidente apatía. A continuación, vemos algunos de los aspectos que favorecen la aparición de la apatía o pereza.

Problemas con otros niños

En muchas ocasiones, la aparición de la pereza puede ser el indicativo de un problema de fondo más fuerte. Un ejemplo de ello es si el niño no se está relacionando bien con otros de su misma edad o incluso si sufre algún tipo de burla.

Este problema puede traer como consecuencia el aislamiento y el dejar de compartir con dichos niños de actividades que anteriormente disfrutaba realizar.

Cambio de intereses

En otras ocasiones, la aparición de la pereza puede deberse a algo tan simple como un cambio en los intereses del pequeño. Quizás ahora muestre apatía por ciertas actividades recreativas, porque simplemente ya no le gustan.

Falta de rutinas

La falta de estabilidad y de una rutina puede llevar a la apatía o pereza. En este sentido, el cambio constante puede influir en el no encontrar actividades que sean del agrado del niño. Es importante que los padres provean a los niños de rutinas y de cierta estabilidad, para que en el futuro el niño no desarrolle otros problemas de conducta aún más graves.

Niños perezosos

¿Qué hacer para motivar a los niños perezosos?

Estar atentos a los cambios

Lo más importante que los padres pueden hacer es estar atentos a cualquier tipo de cambio que el niño pueda presentar. Una vez que se presentan estos cambios, es indispensable buscar la razón de los mismos. ¿Se trata de un problema en el colegio, problemas de autoestima o simplemente se trata de un cambio de intereses?

Hablar con el niño

La comunicación es primordial en cualquier tipo de relación, pero con los niños es particularmente importante. Hablar con el niño es clave no solo para descubrir qué le ocurre, sino también qué lo motiva.

En base a ello, los padres podrán tomar los correctivos necesarios. Por ejemplo, quizás el niño ya no muestra interés por el fútbol, pero sí en el baloncesto. Pues bien, la idea es impulsarlo a hacer actividades que le apasionen y llenen de energía.

Cambio de intereses

Existen muchos niños que cambian rápidamente de gustos e intereses. Los padres pueden intentar inscribirlos en diferentes actividades deportivas y recreativas hasta que el pequeño encuentre aquella que realmente le gusta y apasiona.

Fomentar una rutina

Fomentar una rutina es importante para que el niño tenga estabilidad. Se le pueden asignar tareas sencillas como recoger el plato de la mesa, regar las plantas y hacer la cama, entre otras. De esta forma, el niño se sentirá involucrado al ver que sus padres depositan confianza en él para llevar a cabo estas actividades.

Los niños perezosos no son el caso más frecuente. Sin embargo, en algunas ocasiones y bajo algunas circunstancias la apatía puede hacerse presente. No se trata de un problema grave siempre y cuando los padres ejecuten los correctivos necesarios. De esta forma lograrán evitar el desarrollo de este comportamiento que no será beneficioso en ningún aspecto de su vida.