9 beneficios de la dieta mediterránea en los niños

Te presentamos la dieta mediterránea y sus beneficios para la salud, tanto en niños como en adultos. Toma nota y valora adherirte a este plan de alimentación.
9 beneficios de la dieta mediterránea en los niños

Escrito por Gladys González

Última actualización: 15 noviembre, 2022

La dieta mediterránea proporciona a los niños los nutrientes adecuados para favorecer su crecimiento y desarrollo. Los alimentos más característicos abundan en fibra, vitaminas y grasas saludables, lo que puede repercutir de forma positiva en su salud. 

En esta época de rápido crecimiento y desarrollo los alimentos nutritivos son los más adecuados para asegurar que cubren sus demandas energéticas, de vitaminas o de minerales.

Todo ello sin olvidar que implantar buenos hábitos alimentarios desde la infancia es la mejor inversión en salud y bienestar que se puede hacer ya que en el edad adulta les será más fácil alimentarse de forma saludable.



¿Qué es y en qué consiste la dieta mediterránea?

La dieta mediterránea se podría definir cómo el modo de alimentarse tradicional de los países de la cuenca del mar mediterráneo. Se trata de una pauta alimentaria con un reconocido valor como patrón saludable. 

Podemos hablar, en realidad, de una herencia cultural que incluso va más allá de la alimentación e incorpora aspectos relacionados con el estilo de vida. Así está incluida por la UNESCO en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

En la práctica puede variar un poco de un país a otro pero su base es la misma en todas las regiones: uso de aceite de oliva, frutas y verduras frescas, granos integrales, frutos secos y pescado.  

Se trata de una combinación equilibrada de alimentos basada en productos frescos, saludables y de temporada y su puesta en práctica se ha relacionado con múltiples beneficios a nivel de salud. 

Estos pueden ser extensibles a los niños que, sin duda alguna, van a sacar ventajas de incorporarla en su día a día.

Beneficios de la dieta mediterránea en los niños

Gracias a los alimentos preponderantes en la dieta mediterránea y a la forma de cocinarlos y presentarlos, la adopción de este patrón alimentario puede mejorar algunos aspectos de salud. 

1. Aporta nutrientes necesarios para su desarrollo

En la base de la dieta mediterránea se encuentran alimentos frescos y nutritivos en los que destacan la fibra, los ácidos grasos monoisaturados, las vitaminas, los carbohidratos complejos o las proteínas magras.

Todos ellos son necesarios para el crecimiento y desarrollo normal de los más pequeños y para que puedan afrontar sus tareas diarias con energía.

2. Fomenta la variedad

Al ser una dieta muy variada, promueve que los niños tengan una alimentación más diversa. Esto es muy positivo cuando se aplica desde edades tempranas ya que de este modo son menos reacios a probar alimentos desconocidos.

Del mismo modo, una dieta con una amplia variedad de alimentos es sinónimo de más nutrientes, lo que es positivo para la salud.

3. Instaura buenos hábitos

Establecer costumbres alimentarias saludables durante la infancia es esencial para una mejor salud en el futuro. No solo permite disminuir la incidencia de problemas en los niños sino que también disminuye el riesgo de padecer enfermedades no transmisibles en la edad adulta.

Pero lo mas importante es que estos hábitos de alimentación sanos que se conocen en la infancia pueden aplicarse con más facilidad en el futuro, creando adherencia a un patrón saludable.

4. Protege la salud cardiovascular 

Sin lugar a dudas el beneficio más conocido de la dieta mediterránea. El interés por este tema data de la década de los 50 del siglo pasado y son muchos los estudios que así lo corroboran.

Uno de los principales responsables de esta propiedad es el aceite de oliva. En él abundan los ácidos grasos monoisaturados capaces de reducir el colesterol total y el LDL (conocido como colesterol “malo) en sangre.

Por otro lado, los ácidos grasos omega 3 que aportan los frutos secos y el pescado azul permiten mejorar la presencia de triglicéridos y reducen el riesgo de padecer accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca.

5. Protección frente a problemas respiratorios

Existe evidencia epidemiológica suficiente para afirmar que la dieta mediterránea implantada en la infancia se asocia a una menor prevalencia de asma y sibilancia en los pequeños.

Los antioxidantes contenidos en las frutas, verduras y otros alimentos podrían tener un efecto beneficioso en el sistema inmunitario favoreciendo la respuesta adecuada y la protección frente a los estados inflamatorios.

6. Previene la obesidad 

Otro de los beneficios de la dieta mediterránea en los niños podría estar relacionado con los problemas de sobrepeso y obesidad. Esto es algo importante ya que en los últimas décadas su incidencia ha ido en aumento y se relaciona con patrones alimentarios poco saludables.

La llamada dieta occidental está caracterizada por la presencia de carbohidratos refinados, grasas saturadas y exceso de sal.

Poco a poco se va afianzando como un patrón habitual en la infancia y adolescencia en muchas regiones del mundo y su popularidad se refleja en un aumento de las enfermedades no transmisibles en edades tempranas, destacando por encima de todas la obesidad y el sobrepeso.

Los datos muestran resultados prometedores sobre la eficacia de la dieta mediterránea en el tratamiento de obesidad en adultos. Y estos se podrían hacer extensibles en la primera infancia gracias a diferentes mecanismos de acción.

7. Protección frente a la diabetes

Existe evidencia consistente sobre la adherencia a la dieta mediterránea y una menor incidencia de diabetes tipo 2. Al ser abundante en frutas, verduras y productos frescos bajos en grasas, reduce el impacto metabólico. 

8. Mejora la función cognitiva

Muchas investigaciones relacionan la dieta mediterránea con una buena función cerebral. Esto hace que los niños tengan mejor capacidad para realizar las actividades escolares y de aprendizaje.

La abundancia de nutrientes que aporta ejercen un efecto neuroprotector. Además repercuten de forma positiva en la neuotransmisión y la neuroquímca. Estudios recientes muestran que la adherencia a este patrón desempeñan un impacto positivo en el rendimiento cognitivo de los pequeños.

9. Ayuda a aumentar el consumo de frutas y verduras

Las frutas y verduras frescas son abundantes en los países mediterráneos y forman una de las bases de su dieta. Por lo tanto, adherirse a este patrón alimentario es positivo para potenciar su consumo entre los más pequeños ya que a día de hoy suele estar por debajo de las recomendaciones.

Estas aportan nutrientes necesarios para su desarrollo que, además, permiten mantener un buen estado de salud y prevenir algunas enfermedades (como algunos tipos de cáncer y problemas cardiovasculares).

Asimismo, como hemos visto, una mayor variedad es importante ya que está ligada con una calidad de la dieta más alta en general. 



Más aspectos a tener en cuenta sobre la dieta mediterránea en los niños

Para seguir de forma adecuada la dieta mediterránea, lo mejor es basar la alimentación diaria en productos frescos y poco procesados que se cocinan en casa. No en vano, uno de los puntos fuertes de la este patrón alimentario es el bajo consumo de alimentos procesados.

Para poder sacar el máximo provecho conviene seguir estos consejos:

  • Elegir los cereales y sus derivados integrales.
  • Aumentar el consumo de legumbres (entre 2 y 4 veces semanales) junto con fuentes de proteína como los huevos, el pescado y la carne magra.
  • Usar frutas frescas y frutos secos como tentempiés.
  • Utilizar el aceite de oliva tanto para aliñar como para cocinar. 
  • Mantener una correcta hidratación, siendo la principal bebida el agua. Evitar los refrescos y las bebidas energéticas.
  • Elegir alimentos de temporada y de proximidad.

Es importante poner atención a los productos procesados. El término “dieta mediterránea” sirve a la industria alimentaria como reclamo saludable y se podría caer en el error de adquirir productos que no son para nada convenientes.

Un reciente estudio de la Universidad Pompeu Fabra ha detectado que la mayoría de productos así anunciados solo tienen un componente que se considera propio de este patrón. Además, como declaran sus autoras, apenas un 13,6 % tienen un valor nutricional alto. 

Además, dentro de la dieta mediterránea no se debe perder la proporcionalidad. Por este motivo, es importante ser conscientes de la cantidad de cada alimento que se ingiere.  De lo contrario, se podría poner en riesgo el equilibrio energético, condicionando la ganancia de peso graso y el desequilibrio de nutrientes.

La dieta mediterránea es una buena forma de alimentar a los niños

Alimentando a nuestros hijos de esta manera, contribuiremos a que su organismo funcione mejor, reduciremos el riesgo a que sufran distintos tipos de enfermedades y ayudaremos a que su peso esté controlado. 

Además es importante aplicar otros aspectos relacionados con el estilo de vida como la actividad física, el contacto con la naturaleza, las comidas en familia y el descanso suficiente.  

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