5 cosas que enseñan a tus hijos a ser buenos padres - Eres Mamá

5 cosas que enseñan a tus hijos a ser buenos padres

Ser buenos padres conlleva a una transformación de hábitos y de espíritu. ¿Cómo le pedirás a tus hijos que sean buenos si tú no lo eres?, ¿cómo enseñarles a no mentir si nos ven haciéndolo?, ¿cómo pedirles respeto si los irrespetamos, si los violentamos? Se enseña con el ejemplo. Ver tu conducta le servirá más que 1.000 sermones.

Las palabras mueven, pero el ejemplo arrastra

Reflexión popular

Ser buenos padres no es tarea fácil

Nos preguntamos, ¿qué hacer para que nuestros hijos sean buenos padres? Incluso nos inquieta ¿cómo ser buenos padres? Pero primero debemos esforzarnos por ser mejores, por trabajar nuestra personalidad. Los seres humanos somos un proyecto en construcción, siempre podemos cultivarnos.

Enseñamos con el ejemplo, mira el hecho de ser padre como un apostolado, te será útil. Aquí te dejo algunos consejos extraídos de La Crianza Feliz de Rosa Jove.

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Evita el adultocentrismo

El adultocentrismo se trata de esa forma de pensar y de actuar de algunos adultos que se creen superiores a los niños y consideran que tienen más derechos que ellos.

Es una manera de educar basada en la obediencia ciega y en la idea de que las normas se imponen de arriba abajo, es decir, de padres a hijos.

Un concepto por el cual el padre no se equivoca nunca; si lo hace, se intenta ocultar; y, si es muy evidente, se excusa. Todo con tal de no pedir perdón.

Muchos padres creen todavía que ellos son los únicos que están en posesión de la verdad y no escuchan las magníficas ideas que les dan sus hijos. En una familia no se debería atacar ni defender, sino hablar y comprender.

Intenta hacer un ejercicio de humildad de cuántas veces le pasan estas cosas y procura solucionarlas para conseguir una crianza feliz y también para hacer de tu hijo una persona humilde.

Compréndelo

De 2 a 4 años debemos dejar muy claro a nuestros hijos que les comprendemos (aunque a veces no aceptemos sus actos).

Es la época en la que se inicia la independencia (a su manera, claro) y es un momento en que pretenden hacerlo todo ellos solos y llevando la contraria.

Debemos comprender eso antes de corregir sus actos, puesto que, aunque sean contrarios a nuestros principios, ellos no los hacen para «fastidiar» sino para probar cosas nuevas y experimentar con el entorno.

 Dejarlo experimentar y comprenderlo lo ayudará a ser seguro e independiente.

Comparte hábitos y rutinas

Aprender a bañarse, hacer la comida, ordenar la habitación es importante, Lo mejor es estar motivados y hacer las cosas porque nos gustan, no como un hábito.

La psicóloga Rosa Jove recomienda que solamente deben instaurarse los hábitos cuando es imprescindible hacer algo y es imposible enseñarlo de forma agradable y motivadora.

También explica que el papel debe participar activamente en las tareas domésticas es importante para dar un buen ejemplo a sus hijos y es un puntal básico en la conciliación de la vida laboral y familiar de la pareja.

Ese consejo me hace recordar una imagen que ha rodado en las redes sociales. La fotografía muestra a niños varones jugando con muñecas, dándole de comer, cargando bebés. Y advierte: Lo único que lograrás dejando jugar a tus hijos con bebés es que sean buenos padres.  

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Ejerce la autoridad horizontal

Hay dos clases de autoridad: Una se ejerce desde la fuerza y se impone desde arriba a los que están abajo. La autoridad vertical: Se basa en el convencimiento del adulto de que «yo no me equivoco y el niño sí».

Por eso es una autoridad que ante un hecho negligente lo va a censurar totalmente y lo anulará mediante una conducta impuesta o el castigo.

La otra se gana y se trabaja con el niño codo a codo. Se trata de la autoridad horizontal.

Se basa en la idea de que ante una conducta negligente, hay que aprovechar lo bueno que ha realizado el niño (siempre hay algo positivo, búscalo) y orientarlo en cómo mejorar su actuación.

Si nuestro hijo aprende que ante cualquier eventualidad y SABEMOS orientarlo, valorando lo que de bueno hay en su conducta, el modificará conscientemente su comportamiento.

Un comportamiento tiránico para con los niños crea tiranos. La indiferencia hacia el llanto del niño creará adultos indiferentes no sólo al dolor, sino a la simple existencia del otro.

-F. GRAU CODINA-

Respeta para que te respeten

Un adulto no puede faltarle nunca el respeto a un niño. Si toleramos que un adulto no respete, también tendríamos que tolerar que un niño pueda hacerlo; sin embargo nadie tiene derecho a faltar el respeto a otro.

Pase lo que pase somos padres, educamos con los mejores valores. Si queremos transmitir respeto no podemos perderlo nosotros cuando nos convenga, porque será lo que ellos hagan.

A partir de aquí, puede que ellos nos imiten siempre o que a veces no sea así. Entonces hay que educar y no perder el respeto. Hay que explicarles qué se espera de ellos en ese momento y ponernos a nosotros como ejemplo («yo también estoy enfadado, pero nunca actuaría como tú»).