4 momentos divertidos de la maternidad

25 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
Acompañar a tus hijos durante su crecimiento es toda una aventura llena de momentos divertidos y entrañables que recordarás de por vida.

Ser madre es una tarea dura, una responsabilidad a tiempo completo. A lo largo de este trayecto experimentarás dudas, temores y culpas. Pero también te proporcionará vivencias maravillosas y recuerdos inigualables. Por eso, hoy queremos rendir homenaje a algunos de los momentos más divertidos de la maternidad.

Convivir con niños es toda una aventura. Cualquier actividad cotidiana puede convertirse, a su lado, en una anécdota memorable. Y, aunque cada madre conserva sus propios recuerdos épicos junto a sus hijos, seguro que te verás reflejada en las situaciones que te presentamos a continuación.

Momentos divertidos de la maternidad

Madre pasando tiempo con su hijo en la playa, quien le da un beso.
El mejor despertador

Atrás quedaron los días en los que el desagradable y repetitivo sonido de una alarma te sacaba del sueño. Hoy te despiertan risas, voces infantiles y pequeños piececitos saltando sobre tu colchón. No importa el estruendo que formen, da igual que sea temprano, pues los deseos de seguir durmiendo se disipan ante su contagiosa alegría de vivir.

Eso sí, esta estampa solo estará presente los fines de semana y aquellos días en los que planeaste, con gusto, dormir hasta tarde. Pues, por algún motivo desconocido, toda esa energía y vitalidad se transforman en pereza cuando es momento de ir al colegio. Esos días serás tú quien tendrá que recurrir a toda su creatividad y persuasión para lograr despegarlos de las sábanas.

Un idioma propio

¿Qué hay más divertido que presenciar los momentos en que un pequeño comienza a hablar? Esa “lengua de trapo” esforzándose por articular los sonidos, cambiando las sílabas de lugar; esas primeras palabras inventadas con las que otorgan su propio significado al mundo…

Hasta el niño con mejor dominio del habla ha cometido alguna vez estos tiernos errores que se convierten en recuerdos imborrables. Incluso cuando haya crecido, rememorar el entrañable mote con el que se dirigía a su abuelo o cuánto le costaba pronunciar “mariposa” o “frigorífico” volverá a provocar una sonrisa en toda la familia.

Pequeños adultos

Aunque no seamos del todo conscientes, los niños nos observan todo el tiempo. Se empapan de nuestra forma de hablar, de actuar y de reaccionar.

Tal vez pienses que de nada sirven las miles de veces que repites a tu hijo que no se deben poner los codos en la mesa al comer. Quizá en algún momento dudes de si el esfuerzo que haces por mantener la paciencia, dialogar y explicarle una y otra vez las reglas de casa está surtiendo efecto.

Sin embargo, un día, cuando menos te lo esperes, tu hijo te observará con los codos en la mesa y te instará a quitarlos. Una tarde, cuando estés enfadada o irritada, te llevará de la mano hasta el sillón, te pedirá que te sientes y te preguntará, en tono calmado, qué te ocurre.

Ese día te será complicado reprimir una carcajada al comprobar la ironía de que ese pequeño te aplique las misma técnicas y enseñanzas que tú tanto empleas con él. Te resultará tan sorprendente como divertido observarlo comportarse como un adulto en miniatura. Sin embargo, también sentirás la gran satisfacción de saber que tu esfuerzo le está inculcando buenos valores.

Madre dando amor a sus hijos para fomentar el autocuidado en los niños y pasando momentos divertidos durante la maternidad.

Sinceridad en estado puro

Uno de los rasgos más característicos de los niños es su sinceridad. No tienen filtro, y esto puede dar lugar a más de una situación incómoda. Toda madre ha pensado en algún momento “tierra trágame” cuando su pequeño ha hecho un comentario tan franco como descortés hacia alguna persona.

Tras deshacerse en disculpas y superar la vergüenza, seguramente no habrá podido evitar reírse. Pues los niños, tan observadores como ocurrentes, nos deleitan a menudo con los comentarios más desternillantes.

Así, cuando tu hijo al observar tus ojeras te pregunte por qué te maquillaste hoy de morado, o al mirar tu vientre hinchado después de comer te pregunté si tienes un bebé dentro, puede que te sientas ofendida. Sin embargo, enseguida una sonrisa se dibujará en tu rostro contemplando su espontaneidad.

La maternidad está llena de momentos divertidos

Estos son solo algunos ejemplos de las innumerables vivencias divertidas que se experimentan junto a un niño. Ver crecer a tu hijo te traerá numerosas satisfacciones y comprobarás que, a su lado, nunca faltarán las risas. Por ello, disfruta y atesora estos momentos en tu corazón. Serán vuestros mejores recuerdos.