4 consejos para educar niños altamente sensibles

Hay todo tipo de chicos en la vida. En realidad, todos son muy especiales. Sin embargo, no cada uno de ellos comparte la misma especialidad. Por eso hoy nos vamos a centrar en una clase en concreto, los niños altamente sensibles.

A lo largo de la vida de un pequeño, este experimenta diferentes experiencias que le llevan a desarrollar su personalidad. Ya sea su entorno, sus vivencias o incluso sus propios genes, cada niño es un mundo, por mucho que suene a tópico.

Así pues, cada niño demandará de nosotros una atención muy específica. Y ahí es donde entran los consejos que te damos hoy. Si crees que tu chico es altamente sensible, estas claves te serán muy útiles para encarar su educación.

Porque cada chico siente el mundo y su mundo de una forma muy especial, la suya. Algunos son alegres, otros son precoces, los hay más complejos o sencillamente optimistas. Dentro del fantástico planeta infantil, nos centramos hoy en los niños altamente sensibles.

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Cómo son los niños altamente sensibles

Aunque no todos los niños altamente sensibles son iguales, pues sus necesidades y demandas dependerán de su personalidad, sí que encontramos ciertos rasgos comunes. A esa parte de su forma de ser nos enfocaremos a continuación.

No obstante, un niño con alta sensibilidad suelen notar mucho cualquier cambio. Ya sea la luz, la temperatura de la sala, el sabor de una comida o el roce de alguna prenda, todo lo siente con especial fortaleza.

Recuerda que un niño altamente sensible puede llorar con facilidad, especialmente cuando es más pequeño. Casi cualquier cosa le puede resultar molesta. Sonidos inesperados o estímulos exagerados le son muy poco enriquecedores.

Dado que la relación entre padres y niños altamente sensibles puede ser compleja, es necesario conocer ciertos detalles. Estos consejos facilitarán la labor educacional y la convivencia con estos chicos especiales y singulares.

Claves para educar niños altamente sensibles

Para educar a niños con una alta sensibilidad, tendremos en cuenta estas pautas que te aconsejamos a continuación.

No podrás proteger para siempre

Un niño al que todo le puede resultar molesto, desde ruidos físicos hasta comentarios hirientes, necesita protección. Sin embargo, no es bueno que les metamos en una burbuja, pues no les hacemos ningún bien. El chico ha de entender su mundo, sus complejidades y los recovecos sociales en los que se mueve. La sobreprotección será muy negativa en este caso.

Así que, como madre, recuerda que hay situaciones a las que se ha de enfrentar solo, con tu consejo, pero sin tu participación ni defensa.

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Sé muy comprensiva

Además de cariño y protección, un niño con alta sensibilidad necesita mucha comprensión. Recuerda que sienten más dolor físico y emocional que la mayor parte de los chicos. Así pues, es necesario que hagamos un esfuerzo empático mayúsculo para que el joven se sienta entendido. No es fácil ponerse en su lugar, pero como madres, somos capaces de hacer lo que sea.

Respeta su soledad

Un niño altamente sensible suele tener predilección por la soledad. Ellos disfrutan con sus discursos consigo mismos. Necesitan espacios muy personales donde gozan de la lectura, la música, la pintura o el juego. Y hemos de ser muy respetuosas con esta actitud, pues les es muy positiva. En sus huecos singulares se sienten menos vulnerables y más tranquilos y cómodos. No te preocupes si le ves solitario, pues es una parte importante de su forma de ser.

Cuida de sus necesidades

Con los niños altamente sensibles tendrás que hacer un esfuerzo para evitar cambios bruscos. Luz, comida, temperatura… pero también campos culturales de interés. Estos chicos suelen mostrar especial predilección por las artes, la filosofía o la música. Y tú has de ser muy respetuosa y cuidar de que el chico tenga cuanto necesita para sentirse cómodo, reafirmado y con un desarrollo adecuado.

Los niños altamente sensibles son personas maravillosas, creativas y amorosas. Pueden presentar ciertas singularidades, pero es cuestión de tiempo que nos acostumbremos a ellas. Conociendo bien a nuestro pequeño y dándole todo nuestro amor, nada podrá evitar que se desarrolle de forma adecuada. En nuestra mano está que aprenda las herramientas para hacer frente al mundo con optimismo y sin que le suponga un trauma.

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