20 enfermedades que puede prevenir la lactancia

Mónica Heras Berigüete · 13 noviembre, 2018
¿Sabías que hay un montón de enfermedades que se pueden prevenir mediante la lactancia materna? Te presentamos toda la información relacionada a este tema para que comprendas la vital importancia de esta etapa para el bebé.

A estas alturas, nadie pone en duda que la lactancia materna es el mejor alimento que una madre puede ofrecerle a su hijo. Los beneficios son muchos, tanto para la madre, como para el bebé. ¿Sabías que hay muchas enfermedades que puede prevenir la lactancia?

Sin entrar en juicios hacia la decisión de amamantar o no, puesto que cada mujer debería elegir libremente y sin culpa alguna, lo cierto es que todos los estudios científicos corroboran las consecuencias positivas de esta práctica.

La Organización Mundial de la Salud establece que un niño debería ser alimentado a base de leche materna exclusivamente durante sus primeros 6 meses de vida. Este período debería prolongarse, si es posible, hasta los 2 años de edad, ya en combinación con otros alimentos.

¿De qué se compone la leche materna?

Tal vez te sorprenda saber que la leche materna es un fluido vivo, capaz de adaptarse a los requerimientos nutricionales e inmunológicos del bebé a medida que crece. Durante los primeros 3 o 4 días después del parto, la mamá produce calostro; un líquido más espeso y amarillento pobre en volumen, pero rico en nutrientes. Luego, entre los 15 días y el mes, se genera lo que se conoce como leche madura.

Por sorprendente que parezca, no se conocen aún la totalidad de los componentes de la leche materna, ya que no solo cambian dependiendo de cada mujer, sino también en la misma madre dependiendo del pecho, las tomas y las distintas etapas de la lactancia.

No obstante, sí es posible identificar las siguientes características de la leche materna:

  • Está compuesta por los carbohidratos, proteínas y grasas que el bebé necesita.
  • Proporciona las proteínas digestivas, los minerales (hierro, calcio, zinc, sodio), las vitaminas (E, A, D, K),  y las hormonas que los bebés demandan.
  • Tiene anticuerpos que ayudan a evitar que su bebé se enferme. Por ejemplo, contiene inmunoglobulinas, que protegen las mucosas del lactante; linfocitos y macrófagos, que hacen de barrera contra el medio ambiente; lactoferrina, que además de proteger de gérmenes y bacterias, contribuye a la absorción de hierro.

Con todo esto, no es de extrañar que sean muchas las enfermedades que puede prevenir la lactancia. Ahora bien, ¿a qué afecciones nos referimos específicamente?

Entre las enfermedades que puede prevenir la lactancia, se encuentra la muerte súbita, que ve reducidas sus posibilidades de ocurrir durante este período.

Algunas de las enfermedades que puede prevenir la lactancia

Durante la lactancia materna, los componentes que el bebé recibe lo ayudan a combatir algunas afecciones para su salud. Estas son las principales:

  • El calostro protege al recién nacido de una enfermedad hemorrágica, gracias a los antioxidantes y las quinonas.
  • Las inmunoglobulinas cubren el tracto digestivo, aún inmaduro, y previenen la adherencia de virus, bacterias y parásitos como escherichia coli, rotavirus, salmonella, neumococo, estafilococo, entre otros.
  • Disminuye el riesgo de infecciones respiratorias como bronquitis o neumonía, dado que ayuda a madurar los órganos que intervienen en esta función,
  • Propicia la disminución de la muerte súbita del lactante.
  • Previene enfermedades alérgicas.
  • Es una barrera contra las afecciones de la piel.
  • Disminuye el riesgo de contraer conjuntivitis.
  • Evita las infecciones de oído.
  • Es eficaz contra la diarrea o el estreñimiento.
  • Mejora las conexiones neuronales y el desarrollo cerebral.
  • Disminuye el riesgo de anemia.
  • Mejora la capacidad visual.

Más allá de todo lo anterior, resulta interesante recalcar que su función va más allá de proteger al bebé en los primeros años de vida. También tiene la capacidad de defenderlo ante enfermedades de la vida adulta, tales como el asma, la diabetes, la arterioesclerosis, los infartos, etc.

“Durante los primeros 3 o 4 días después del parto, la mamá produce calostro. Luego, entre los 15 días y el mes, se genera lo que se conoce como leche madura”

Beneficios para la madre

Además de las enfermedades que puede prevenir la lactancia, este modo de alimentación también tiene muchos puntos positivos para la mamá. En esta etapa, el vínculo que se genera entre la mamá y el bebé va mucho más allá de lo que imaginamos. Se trata de una conexión irrepetible y verdaderamente inexplicable.

Por otro lado, la segregación de oxitocina aumenta cuando se amamanta, al igual que ocurre con el contacto físico. Esto repercute positivamente en la madre, ya que disminuye el riesgo de padecer depresión posparto.

Debido al aumento de esta hormona, también su nivel de confianza aumenta, disminuyen los niveles de cortisol —la hormona del estrés, por lo que baja la ansiedad—, se suaviza la sensación de dolor y estimula la producción de leche.

Otro beneficio es que, mientras una mujer amamanta, la oxitocina activa todas las hormonas necesarias para su propia digestión. Las funciones del estómago y el intestino mejoran a tal punto que se genera un mejor aprovechamiento energético de todos los alimentos que ingiere la madre.

Asimismo, tras el parto, la succión del pecho hace que el útero se contraiga y vuelva más rápidamente a su tamaño natural. La lactancia también reduce el riesgo de padecer cáncer de mama, de ovarios o de cuello uterino. Finalmente, un punto extra a favor de la lactancia es que ayuda a la mamá a recuperar su figura más rápidamente.

Los picos de producción de leche materna suelen darse por la madrugada.

Más allá de la salud

Queda claro hay muchas enfermedades que puede prevenir la lactancia y que los beneficios para la madre y el bebé son enormes. No obstante, sus bondades van más allá de la salud. Por ejemplo, podemos remarcar algunos otros aspectos, como la disponibilidad constante de alimento para el bebé.

Del mismo modo, sabemos que la leche siempre está lista y a la temperatura adecuada. Tampoco es necesario ningún tipo de equipamiento para transportarla y, como si todo esto fuera poco, es 100 % higiénica y segura para el bebé. Sin lugar a dudas, un alimento que de ninguna manera se puede desaprovechar.