15 consejos para cuidar la piel atópica en los niños

Paco María García 25 noviembre, 2017
La dermatitis atópica produce una resequedad evidente que, a su vez, ocasiona molestias. En su mayoría, esto afecta a los bebés y a los niños.

La piel es el órgano más extenso del cuerpo, y al que a veces menos atención se le presta. En estos tiempos de contaminación, cambios de clima y aumento de radiación solar hay que brindarle cuidados extremos. Cuando hay alguna condición especial esto es vital. Por ello es importante conocer cómo cuidar la piel atópica en los niños.

Una patología actual

La piel atópica o dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria que ha aumentado su prevalencia en los últimos años. Los niños constituyen el 90 % de los casos, y el 20 % de niños menores de seis años la padecen.

Es una de las principales causas de consulta con el dermatólogo. Suele aparecer antes de los cinco años. En algunas personas permanece de por vida, mientras que otras lo superan en la adultez. Es poco común que se presente por primera vez en una persona adulta.

Los niños pueden mostrar los primeros síntomas entre los 2 y 3 meses. La enfermedad se caracteriza por erupciones que producen resequedad extrema en la piel. Esta se escama y produce picazón y enrojecimiento. El cuero cabelludo, las mejillas, rodillas y codos son los lugares donde suele presentarse con más frecuencia.

La piel atópica requiere pocos cuidados especiales.

Cómo cuidar la piel atópica en los niños

La piel atópica no tiene cura hasta el momento. La tarea es evitar en lo posible los brotes de la enfermedad. Para ello es importante seguir algunos consejos, como los que se presentan a continuación.

  1. Identificar los factores que desencadenan los brotes es el primer paso que debemos observar para cuidar la piel atópica en los niños. Cada brote aumenta las posibilidades de recaídas. Por ser una condición relacionada con las alergias, hay que evitar los posibles alérgenos:
    • Pelos / escamas de animales.
    • Ácaros.
    • Polen.
    • Polvo.
    • Entre otros.
  2. Limpiar, hidratar y proteger la piel con productos suaves especialmente diseñados para este tipo de piel. Evitar el uso de jabones irritantes, perfumes o alcohol. Se recomienda usar geles de baño.
  3. Después de lavar la piel, esta debe secarse con cuidado. Idealmente secar con palmaditas en vez de frotar. Usar toallas de materiales delicados que no produzcan daño a la piel del niño.
  4. Evitar el uso de fibras sintéticas o lana que pudieran causar reacciones alérgicas. Es recomendable el uso de prendas de algodón.
  5. Al lavar la ropa del niño, enjuagarla 2 veces para eliminar residuos del detergente, y evitar los suavizantes.
  6. Seguir las indicaciones del médico en la aplicación de los tratamientos. La interrupción repentina del tratamiento porque se vea alivio en los síntomas puede provocar recaídas.
  7. Usar productos para humedecer la piel del niño por lo menos dos veces diarias. Estos se presentan en forma de cremas, lociones, aceites para el baño, entre otros. Los humectantes aportan elasticidad a la piel y la hacen menos propensa a la irritación y a la picazón.
    Es importante mantener la piel hidratada.
  8. El agua del baño del niño debe ser tibia, nunca caliente. El agua caliente empeora la resequedad de la piel.
  9. Es importante que se mantengan cortas las uñas del niño. Así se evita que se dañe la piel al rascarse.
  10. Para cuidar la piel atópica en los niños deben evitarse los baños prolongados. El baño no debe durar más de 10 minutos, ni ser más de uno al día. Tampoco tiene por qué ser diario, puede alternarse un día sí y otro no, o con otra frecuencia. Dependerá de la temporada del año y las condiciones de temperatura ambiental.
  11. En la medida de lo posible, la temperatura del ambiente debe ser fresca y húmeda. Es recomendable ventilar la casa diariamente, y evitar colocar la calefacción muy fuerte en invierno.
  12. No sobre abrigar al niño. El sudor empeora los brotes.
  13. Utilizar protector solar a diario.
  14. Si el niño no está tomando antialérgicos, es bueno exponerlo al sol. Esto beneficia a la piel que ha sufrido daño por los brotes. Deben evitarse, por supuesto, las horas en la que las radiaciones son más intensas.
  15. Educar al niño sobre su condición. De esta forma será más cuidadoso y será un factor importante para evitar brotes.

Seguir estos consejos para cuidar la piel atópica en los niños puede contribuir a reducir la incidencia de brotes. De esta manera, el niño podrá sobrellevar su condición sin problemas y mantener una calidad de vida óptima.

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