10 maneras de responder a preguntas incómodas de un niño

Gladys3 24 agosto, 2016

Todo pequeño llega a una edad en la que suele hacer decenas de interrogantes, muchas de ellas nos toman por sorpresa, por eso en este post te enseñaremos 10 maneras de responder a preguntas incómodas de un niño.

En la vida ocurren cosas que nos ubican en situaciones particulares, sobre todo si convivimos con niños. Todos los niños, en mayor o menor grado, son espontáneos por excelencia, la inocencia y naturalidad los caracteriza.

La curiosidad y las ganas de saberlo todo sobre lo que los rodea son un signo que los define a la perfección. Cuando comienzan a tener consciencia del mundo y pueden manifestarse, son imbatibles haciendo preguntas, ¡quieren saberlo todo!

Entre los tres y los seis años de edad se desarrolla la etapa de las preguntas, de los por qué Los niños pueden llegar a ser expertos artilleros en lanzar una pregunta tras otra, preguntas que pueden ser realmente sorprendentes y otras veces un poco incómodas.

A cualquiera le puede pasar, cualquiera puede ser blanco de la pregunta incómoda de un niño: papá, mamá, hermanos, tíos, abuelos y maestros, nadie se salva de la perspicacia, audacia y absoluta franqueza de un niño que tiene el propósito de satisfacer su curiosidad.

¿Cómo salir airosos de esas interrogantes desconcertantes?

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Para que esas preguntas incómodas no nos agarren “fuera de base”, lo mejor es estar prevenidos y por encima de todo entender que los niños son así.

Sí, es absolutamente normal que se planteen interrogantes y es que para ellos no hay una pregunta errada o inválida. Aunque a veces los niños formulen sus inquietudes en el momento menos indicado, de una forma inadecuada y puedan parecer un tanto indiscretos, no debemos juzgarlos de mala forma.

Son pequeños con unas ganas de saber genuinas y nuestro papel es guiarlos, orientarlos y aclarar sus dudas de la forma que más resulte conveniente para todos.

Mejores formas de responder a preguntas incómodas

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A continuación describiremos para ti, con detalles, las diez mejores maneras de responder a esas preguntas incómodas de un niño:

1. Las preguntas incómodas no se pueden evitar, los niños solo las hacen, las lanzan sin ton ni son, sin avisar.

Muchas veces pueden dejarnos perplejos, se nos hace un pequeño nudo en la garganta y no toca más que tragar grueso y responder.

Es una regla de oro que ante una pregunta, por más desconcertante que sea, siempre se debe responder. Así que toca respirar profundo y tratar, en la medida que sea posible, responder con la misma naturalidad. No te escandalices.

Si la pregunta te ha dejado tan perpleja que al primer momento no encuentras cómo responder ni qué decir al respecto. Una buena opción es decirle al niño que te espere un momento mientras ve televisión o juega y que en breve estarás para despejar su duda.  Eso te dará aunque sea un poco de tiempo para pensar con claridad y el pequeño se distraerá mientras aguarda por ti.

2. Pídele al niño que repita o reformule su pregunta si notas que no ha sido muy claro en su planteamiento. 

El hacerlo te permitirá darle una nueva luz a la pregunta y así podría resultar menos incómoda.

3. No dejes que las emociones te dominen, es posible que esa pregunta incómoda te haga experimentar sentimientos de molestia o incluso de tristeza. 

El truco está en sobreponerse a esa primera impresión para salir del reto elegantemente.

4. Una manera de responder esa pregunta incómoda y no meter la pata es buscar juntos la información. 

Muchas veces un libro puede servir perfectamente para ilustrar de una forma más óptima y precisa la respuesta, como por ejemplo si quiere saber de dónde vienen los niños.

5. Redirige la pregunta de la mejor manera si sientes que no te corresponde a ti responder.

6. No digas más, no digas menos, limítate.

Sé conciso en la respuesta, si proporcionas información de más puede resultar en un vaivén de preguntas y puede que se te agoten las respuestas. Normalmente, el responder lo necesario le da tranquilidad al pequeño pues su curiosidad resulta satisfecha.

7. Dile siempre la verdad.

Por más incómoda que sea la respuesta, el ser completamente sinceros, honestos, evitará molestias futuras.

8. No adornes tus respuestas, menos es más.

Brindar una respuesta franca, lejos de eufemismos apagará por completo las dudas del pequeño y lo alejará de falsas o enredadas interpretaciones.

9. No te contradigas.

A la hora de responder esas preguntas incómodas en casa, lo más recomendable es que papá y mamá estén de acuerdo, para ello es fundamental la comunicación entre ambos.

10. Si no es tu hijo y no te sientes apto o no tienes autorización de sus padres para darle una respuesta al pequeño.

Explícale que al llegar a casa puede preguntarles a papá y a mamá, ellos sabrán qué decir. Si lo consideras necesario, cuéntales antes para que estén prevenidos.

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