Una razón por la que no hay que bañar al bebé tras nacer

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Nelton Ramos el 1 abril, 2019

Bañar al bebé una vez que llega al mundo es una de las dudas más comunes que manifiestan los padres, en especial, los primerizos. Cabe destacar que existen todo tipo de opiniones al respecto; sin embargo, la ciencia señala claramente cuál es la respuesta.

Se suele pensar que cuando un bebé nace está sucio porque está cubierto de una sustancia gelatinosa que parece cebo y que resulta extraña a la vista. Sumado a esto, al tener una coloración rojiza o azulada de la piel, su aspecto resulta aún más extraño. Sin embargo, la coloración es momentánea y la sustancia gelatinosa no es ningún »sucio».

La sustancia gelatinosa y blanquecina que cubre la piel del bebé se denomina vérnix caseoso y tiene una función muy importante: funcionar como barrera ante las infecciones. Por ello, muchos neonatólogos están en contra de que se retire inmediatamente.

El vérnix caseoso y su importancia

A simple vista, el vérnix caseoso tiene una constitución parecida al queso blando o a la crema de leche seca. Está compuesta por secreciones grasas (que provienen a su vez de las glándulas sebáceas del mismo feto) y de restos de tejido epidérmico muerto; agua, restos de lanugo, vitamina E y proteínas.

Durante el nacimiento, el vérnix facilita el deslizamiento por el canal del parto. Posteriormente, ayuda a regular la temperatura corporal, mantener la piel limpia, prevenir la sequedad y la dermatitis. Además, es un poderoso antioxidante que resguarda la epidermis de las agresiones de los rayos ultravioletas.

El vérnix caseoso es una sustancia que protege la piel del bebé.

El vérnix se encarga de proteger la piel del recién nacido y funciona como barrera ante las infecciones. Por ende, bañar al bebé es algo que puede esperar unos días.

¿Cómo realizar la higiene durante los primeros días de vida?

Al momento del nacimiento, los neonatólogos y enfermeros que asistieron el parto, limpian los restos de sangre que pudiera traer el bebé. Pero todo lo demás: muñón y vérnix, debe acompañarle durante un tiempo más. Por lo tanto, aunque el bebé tenga un aspecto grasiento y extraño, no está sucio. 

El recién nacido no necesita que se le lave la cabeza con esponja y champú, que se le meta dentro de una bañera con agua tibia o se le limpien los oídos; de hecho, todo esto está contraindicado. Durante los primeros días de vida, la higiene solo debe basarse en:

  • El cambio frecuente del pañal (la limpieza de la zona debe hacerse con toallitas húmedas).
  • Limpieza de la boca después de la lactancia.
  • Para retirar el meconio (primera defecación del bebé) se recomienda humedecer una toalla en agua tibia y remojar ligeramente la zona sucia durante unos minutos. De esta manera, la suciedad se ablandará y se podrá retirar fácilmente, sin frotar la piel.

Antes de bañar al bebé al momento del nacimiento es importante tener en cuenta ciertas consideraciones.

¿Cuándo hay que darle el primer baño al bebé?

El primer baño se le debe dar después de la primera semana de vida, cuando el vérnix con el que nació ya no resulte tan necesario, y unido a la suciedad ambiental, las heces y orina, pueda comenzar a oler mal. Por tanto, no existe un día fijo para decirle a las madres: hoy es cuando debes bañar a tu hijo. Cada cual es capaz de advertir cuándo y cómo proceder con respecto a la higiene de su bebé.

Sin embargo, hacemos énfasis en lo siguiente: es recomendable dejar que el vérnix cumpla su función durante los primeros días. A medida que pase el tiempo, parte de él se absorberá y otra parte se caerá con el roce de los pañales y la propia ropa. Bañar al bebé no es algo que se recomiende hacer de inmediato.

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Una gran razón para no bañar al bebé

Si se retira el vérnix caseoso con la intención de »limpiar» al bebé, debes tener en cuenta que lo harás más vulnerable a las infecciones. En otras palabras, al bañar al bebé al momento de nacer, lo privarás de una barrera antimicrobiana. Y dos de las complicaciones que trae esto es que puede que el bebé sufra de alergias, o bien dermatitis (al momento y en el futuro).

También conseguirás que su piel pierda su balance hídrico y que quede más expuesta a sufrir lesiones, como las rozaduras. Ten en cuenta que el vérnix caseoso no se cae fácilmente y que, al intentar limpiarlo, puede que frotes la piel del bebé y le hagas daño.