Vivir en un ambiente tolerante hace niños más pacientes

Un ambiente tolerante significa un espacio armonioso en donde todos los miembros de la familia puedan convivir en paz.


Lograrlo, no es difícil.

Tolerantes e intolerantes

Cuando hablamos de tolerancia nos referimos al respeto o la consideración hacia las opiniones, sentimientos, estados de ánimo, o prácticas de los demás; aunque estas sean diferentes a las nuestras.

Somos tolerantes si nos mostramos más educados con quienes nos rodean, atendemos a sus necesidades y nos importa lo que les pueda suceder.

“Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio”.
-Mahatma Gandhi-

Por otro lado, las personas intolerantes son maleducadas. No les importan las opiniones ni las sugerencias de los demás.

Tampoco prestan atención a las necesidades de quienes les rodean y minimizan los problemas que estos puedan tener.

Los intolerantes pueden ser egoístas.

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Sus exigencias y su manera de pensar siempre es lo que vale: “Hay que hacer esto así porque es así, y es así porque lo digo yo, o porque está estipulado de esa forma”. Para ellos no hay medias tintas. Todo es blanco o todo es negro.

Las personas intolerantes son obstinadas y tercas. Les importa lo que dicten sus leyes y no les incomoda estar siempre en desacuerdo con quienes le rodean.

“Una opinión equivocada puede ser tolerada donde la razón es libre de combatirla”.
-Thomas Jefferson-

Vivir en un ambiente tolerante hace niños más pacientes

Mamá, si hasta este minuto te hemos invadido con ideas sobre la tolerancia y la intolerancia, solo ha sido para que sepas dilucidar entre cuándo podemos ser lo uno y cuando lo otro.

Es importante que tanto tú como el resto de la familia sepan qué significa cada término y de qué manera deben comportarse para mantener el equilibrio dentro del hogar.

Ten presente que de esto también depende la salud emocional de tu hijo pequeño.

Como ser humano al fin y al cabo debes estar consciente de que no todas las veces tenemos la razón ni la verdad en las manos y que sobre las experiencias de otros podemos fomentar también las nuestras.

Cuando escuchamos a los demás y aceptamos sus maneras de pensar, nos ponemos al tanto de sus problemas, aceptamos que el mundo no gira alrededor nuestro… estamos siendo tolerantes, estamos teniendo paciencia.

Recuerda que tú y el resto de los adultos con los que convive tu niño son su guía. Él los imita sin importar si el patrón a seguir es el más adecuado.

Enfatizamos entonces en el rol transcendental que tiene la tolerancia para el desarrollo emocional y la educación de tu hijo.

El que crezca en un ambiente tolerante en donde exista el respeto, el amor, y la consideración por los otros tendrá como resultado un niño ecuánime y paciente.

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La importancia de ser tolerante con los intolerantes

En tus relaciones sociales, más de una vez seguramente, te habrá tocado lidiar con personas con baja tolerancia.

Y en ese minuto te habrás tenido que decir una y mil veces: “Debes ser tolerante. No vayas a perder la paciencia.”

Pues bien, este también es un conocimiento que debes inculcar a tu hijo.

Saber cómo lidiar con el carácter de este tipo de personas, tener la suficiente calma como para no salirse de sus cabales y mostrarse ecuánime en todo momento, le valdrá de mucho, ahora, y en su vida adulta.

A medida que crezca el “bebé” que hoy tienes bajo tu ala se topará con personas que pongan a prueba su capacidad de tolerar; y será ahí cuando le toque demostrar cuánto vale.

Al fin y al cabo lo preparas para ser un hombre civilizado ¿verdad?

“Los niños han de tener mucha tolerancia con los adultos”.
-Antoine de Saint-Exupery-

Para resumir:

Intenta mantener la armonía dentro de casa y donde quiera que vayas con tu hijo.

Pero enséñale también que la intolerancia existe y que hay maneras de lidiar con ella.

Eso va a servirle, bien para tolerarte a ti y a los restantes miembros de la familia (que valga la broma), o bien durante su desempeño como ser social.