Una foto viral expone la enfermedad de la que las madres no hablan

Macarena 3 agosto, 2017

La protagonista es Kathy DiVicenzo. Esta heroína anónima subió, inicialmente, a su cuenta de Facebook una imagen que valió más que mil palabras. La fotografía donde se la ve agobiada junto a sus dos hijos se viralizó rápidamente. Es que, sin saberlo ni quererlo, hacía referencia a la depresión posparto, una enfermedad de la que no se habla.

Aunque las madres no suelen comentarlo a viva voz y prefieran silenciarlo, las estadísticas oficiales hablan por sí mismas. Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, una de cada nueve madres lo padece.

La depresión posparto es un síndrome que atraviesa cada mujer que haya dado a luz. Puede sufrirlo de manera moderada o intensa. Generalmente ocurre dentro de los iniciales tres meses de vida del bebé, aunque puede manifestarse dentro del primer año tras el parto.

Una foto viral: radiografía de una enfermedad silenciada

Esta impactante foto viral recorrió al mundo. Tuvo la capacidad de poner en el tapete un trastorno tan frecuente y común como silenciado. Por consecuencia, se trata de una enfermedad incomprendida por muchas personas.

En esta contundente imagen, puede verse a Kathy con sus dos hijos. La locación no estuvo preparada, sino que se mantiene natural. Los tres aparecen en el suelo de una habitación completamente desordenada, llena de juguetes. No solo su devastado rostro comunica.

También un elemento interesante es el rol que ocupa cada pequeño. Pues su hija mayor intenta llamar la atención de su madre para jugar. Mientras tanto, el bebé se encuentra recostado en el suelo, luciendo un pañal “cargado”. Pero el panorama se completa con la apariencia de Kathy, que pone un sello a la problemática.

La mamá, despeinada y gris, luce de manera desalineada un sujetador mal puesto. De un lado está “bajo”, algo que nos remite directamente al período de lactancia, con todo lo que ello conlleva (bueno y no tanto). Su rostro es una oda a las ojeras de cansancio y su rostro entero prueba viviente de lo exhausta que se encuentra.

La otra cara de una misma moneda

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Pero ese posteo, en realidad, no quedó ahí, sino que esta mamá norteamericana subió, paralelamente, otra imagen. Como una suerte de contra-cara en la que el panorama cambia drásticamente. En esta ocasión, lo primero que se aprecia es el orden de la habitación.

Además, la niña la observa sonriente mientras juega solita con sus dos muñecas. En tanto, el bebé está vestido y acostado sobre una mullida colcha. El cambio máximo, y mayor contraste, tiene que ver con una Kathy peinada, bien vestida y sonriente. Más descansada, se la ve radiante: feliz y plena.

“Estas dos imágenes representan mi vida dependiendo del día. Sin embargo, yo solo compartiría una de estas realidades cómodamente, y ese es el problema. Temo que pensarás que soy débil, loca, una madre terrible o el otro millón de cosas con las que mi mente me trata de convencer, pero sé que no estoy sola en esos pensamientos”.

-Kathy DiVicenzo-

De esta manera, Kathy DiVicenzo consiguió exitosamente “acabar con el estigma y romper el silencio” que envuelve a esta temática. Incluso, esta madre va más lejos pretendiendo que todas las mamás que presenten esta condición compartan su experiencia a fin de que “todas sepan que no están solas”.

El Instituto Nacional de la Salud Mental estadounidense entiende la depresión posparto como un “trastorno del estado de ánimo que puede afectar a las mujeres después del parto”. Según los expertos en la materia, las causas de esta enfermedad responden a una mezcla de factores físicos y emocionales preferentemente.

Síntomas de la depresión posparto a considerar

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Muchas señales indican que una madre está padeciendo esta enfermedad. Ello es sin dudas importante para recibir el apoyo necesario y, además, para evitar que esta condición derive en un problema aún más grave. Entonces, los síntomas y factores de riesgo a tener en cuenta son los siguientes:

  • Profundo sentimiento de tristeza y vacío, pérdida de esperanza.
  • Llanto frecuente, sin razón aparente.
  • Ansiedad y angustia en exceso.
  • Mal humor e irritabilidad constante.
  • Marcada tendencia a dormir demasiado o incapacidad de conciliar el sueño.
  • Experimentar ira o rabia.
  • Pérdida de interés y de memoria, además de dificultad de mantener la atención y concentración.
  • Angustia oral o inapetencia.
  • Padecer dolores físicos, problemas estomacales y afecciones musculares.
  • Dificultad a la hora de relacionarse con amigos y familiares, y problema de apego emocional con el bebé.
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