Tortícolis infantil: todo lo que debes saber

¿Qué es la tortícolis infantil? ¿Qué síntomas produce? ¿Cómo se trata? Aquí te contamos todo lo que debes saber sobre esta afección.
Tortícolis infantil: todo lo que debes saber
Maria Elisa Lisotti Luppi

Escrito y verificado por la fisioterapueta Maria Elisa Lisotti Luppi el 19 Mayo, 2021.

Última actualización: 19 Mayo, 2021

La tortícolis infantil es una patología frecuente en niños. Cuando se presenta en el recién nacido se denomina tortícolis congénita. Se trata de una enfermedad en permanente estudio, ya que muchas veces es difícil determinar la causa que la originó.

En un niño con tortícolis se observa una alteración en la postura de la cabeza. Algunas veces acompañada de una posición desalineada de sus hombros. En algunos casos de bebés de hasta 1 mes de vida, suele asociarse también con displasia de cadera. Es más frecuente que se afecte el músculo del lado derecho del cuello.

Normalmente, se descubre alrededor del mes y medio a 2 meses. Sin embargo, cuanto más precozmente sea dignosticada y tratada, más favorable será el pronóstico de la evolución de la enfermedad.

¿Qué es la tortícolis infantil?

La tortícolis infantil se trata de una deformidad asimétrica de la cabeza y el cuello. Se observa una inclinación lateral de la cabeza hacia un lado, con rotación hacia el lado opuesto. Un músculo del cuello, llamado esternocleidomastoideo, es el que se acorta de un solo lado y genera la tortícolis.

Se debe realizar un correcto diagnóstico diferencial para determinar el pronóstico. Es decir, que se deben descartar malformaciones congénitas de la columna vertebral o subluxación de alguna vértebra cervical. Así como infecciones, alteraciones oculares o neurológicas, tumores, entre otras.

Niña en el médico porque sufre tortícolis infantil.

Causas y factores de riesgo

La tortícolis infantil generalmente es de origen idiopático. Esto quiere decir que no se conoce su causa. En los casos de tortícolis congénitas se puede sospechar de una causa uterina, debido a un traumatismo local de los músculos del cuello durante el parto.

Gran parte de los casos son del lado derecho y una menor proporción se asocia a displasia de cadera. Se hacen radiografías de columna cervical para descartar anomalías congénitas. Es dificultoso realizar radiografías al niño cuando sufre mucho dolor del cuello, lo que complica determinar si hay anomalías óseas que estén causando la afección.

Síntomas de la tortícolis infantil

El síntoma más visible es la inclinación de la cabeza del mismo lado del acortamiento muscular, sumado a una rotación hacia el lado opuesto. En algunos casos se incluye elevación del hombro del mismo lado de la contractura muscular.

Habitualmente se palpa una masa ovalada blanda e indolora dentro del músculo esternocleiomastoideo, que se mueve debajo de la piel. Alcanza su máximo tamaño durante los primeros meses de vida y luego va disminuyendo poco a poco su tamaño.

Este nódulo fibroso puede estar presente o no. Si se evalúa al pequeño entre los 4 a 6 meses de vida, es probable que esa masa no se perciba y el síntoma sea solo la inclinación y rotación de la cabeza.

Puede acompañarse de plagiocefalia (deformación de cara y cuello), más frecuente dentro de primer año de vida. Esta deformidad se relaciona con la posición de bebé mientras duerme. Si la deformidad persiste durante los años de crecimiento, puede desencadenar desnivelación de los ojos y orejas, determinando una deformidad estética notable.

Diagnóstico y tratamiento

Al momento de diagnosticar, los síntomas son claramente visibles, aunque puede resultar complejo realizar el diagnóstico diferencial. Se considera si es el primer hijo y su presentación en el parto.

Se evalúa la movilidad activa del niño, lo que puede realizar solo. Luego, pasivamente, el fisioterapeuta realiza suaves movilizaciones. Se examina la simetría de las distintas partes de su cara y su cabeza. Además de las compensaciones y posibles asimetrías de caderas o tronco.

Entre los estudios complementarios para el diagnóstico se puede solicitar radiografía cervical y craneal, con el objetivo de descartar malformaciones vertebrales, fractura de clavícula o detectar cierre prematuro de suturas craneales. Una ecografía del músculo afectado permite localizar la fibrosis.

El tratamiento se decide de acuerdo a la edad y evolución del niño. Puede ser conservador o quirúrgico. Alrededor del 90 % de los casos resuelve con fisioterapia. Estas medidas incluyen ejercicios y tratamiento manual.

Niño en fisioterapia para tratar la tortícolis.

El objetivo del tratamiento de fisioterapia es disminuir los síntomas, además de recuperar la capacidad del músculo afectado de estirarse y acortarse, así como corregir y prevenir posturas asimétricas presentes en el niño. Suele tener mejor pronóstico el tratamiento conservador si se inicia antes de los 6 meses de edad. Además, si la limitación de la rotación es inferior a 30 ° y la plagiocefalia es moderada a leve.

El tratamiento quirúrgico se decide si la deformidad continúa después del primer o segundo año de vida y el tratamiento conservador no da resultados. También si la limitación del movimiento es de más de 30 °, con asimetría facial. Hasta los 12 años de edad suele tener buenos resultados estéticos.

El tratamiento posquirúrgico incluye movilizaciones suaves, estimulación sensorial y educación familiar. Además de ejercicios activos para conservar la movilidad, ejercicios de fortalecimiento de cuello y columna en general y ejercicios de equilibrio y trabajos de conciencia corporal.

¿Cuándo llamar al pediatra?

Se debe realizar una consulta al pediatra en caso de que el pequeño mire siempre hacia un mismo lado. También si se queja de dolor o si quiere tomar del pecho de un solo lado o si se observan asimetrías en la cara o la cabeza del niño.

Una consulta realizada a tiempo, permite detectar a tiempo la tortícolis infantil. Lo que llevará a un mejor pronóstico en su recuperación. Tanto el tratamiento conservador como el quirúrgico buscan lograr la mayor funcionalidad, además de reducir al máximo o eliminar las posibles secuelas.

Así como el adulto sufre contracturas, dolores musculares, lesiones tendinosas, cefaleas, etc., al niño también le sucede, aunque no siempre tienen los medios o herramientas para comunicarlo. Es por eso que es importante la evaluación y observación respetuosa de su hijo, de acuerdo a las etapas de desarrollo.

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