Todos esos maravillosos momentos a solas contigo

Son muchas las horas que una madre comparte a solas con su hijo. Son instantes de delicada intimidad donde se traza un tejido de emociones, sensaciones y vínculos que revierten de forma directa en el desarrollo de ese niño. A su vez, el propio universo personal de la mamá también cambia.

No siempre se habla de esta dimensión tan habitual a la vez que mágica. La maternidad supone muchas cosas, y una de ellas es dejar atrás esa autonomía y libertad de la que antes disponíamos. Ir y venir. Quedar con las amistades, salir con la pareja. De algún modo, siempre teníamos cierto control sobre cuándo disfrutar de un instante a solas y cuándo socializar, cuándo compartir tiempo y experiencias con quienes nosotros queríamos.

Ahora, la soledad es un espacio compartido. De hecho, va a ser así durante mucho tiempo. Vais a ser dos en un mismo cuerpo mucho más de 9 meses. Ese bebé va a estar pegado a ti para poder sobrevivir, para poder crecer en felicidad y seguridad.

Te despertarás a altas horas de la madrugada y miras la ciudad a través de la ventana. Todo el mundo duerme y tú, sujetas en tu regazo a esa criatura tan especial. Son momentos mágicos de quietud, donde el silencio os arropa y donde tomas plena conciencia de cuántas cosas han cambiado en tu vida.

La soledad ya no te da miedo porque ahora, está esa pequeña vida acompañándote y convirtiéndote en una persona mucho más fuerte.

mano bebe

Esos momentos a solas contigo es lo más importante para tu bebé

Resulta curioso cómo en los últimos años al campo del estudio del bebé se le están añadiendo nuevas ciencias además de la medicina o la pediatría. Ahora, en la bibliografía especializada en materia de crianza se le añade en muchos casos la antropología.

¿Y qué tendrá que ver la antropología a la hora de decirnos qué es mejor para nuestros hijos? Esta ciencia nos obliga en muchos casos a reflexionar en el ser humano desde un punto de vista no solo cultural, sino también biológico y como resultado de una evolución.

Al paradigma de la neurociencia y la psicología llegan corrientes como la del antropólogo James McKenna que nos recuerda que el bebé es un mamífero, y que como toda criatura que acaba de llegar al mundo solo necesita una cosa: la cercanía de su madre.

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El bebé que solo sabe dormir en tus brazos

Algo de lo que se quejan muchos padres y muchas madres es del hecho de que el bebé es incapaz de dormir solo en su cuna. Solo concilia el sueño cuando lo mecemos en los brazos o cuando duerme con nosotros en la cama.

Lejos de ver este hecho como algo disfuncional, la antropología también ha llegado con fuerza para recordarnos una cosa: el bebé se rige por un instinto vital de supervivencia. Estar lejos de la piel de su madre es casi como una amenaza. Siente miedo y se ve vulnerable.

Es un proceso normal. Poco a poco su sistema nervioso y sus cerebro estableceráN nuevas conexiones y madurará para apagar esos miedos, para aplacar ese instinto vital. Llegará un día en que preferirá su cama, en que ya no necesitará tanto nuestra cercanía. 

Hasta entonces, la mejor medicina es el cariño y la paciencia.

No te importa renunciar a tu intimidad, a tu independencia

Puede que alguien te diga aquello de que estás malcriando a tu hijo. Que hacer colecho provocará que el niño sea inseguro, que atender todos sus llantos hará de él una persona dependiente… Te dirá esto y mucho más, sin embargo, ten en cuenta algunos de estos aspectos.

  • La ciencia ha traído a la crianza algunas ideas erróneas. Recordemos, por ejemplo, el gran valor que hasta no hace muchos se otorgaba al método Estivill.
  • Una madre, un padre debe confiar en su instinto. Consultará toda duda con su pediatra, eso es cierto. Sin embargo, nadie tiene derecho a juzgarnos por cómo criamos a nuestros hijos.

Adoramos compartir esos instantes a solas con ellos. Sentir su respiración, aplacar sus llantos con un abrazo, dejar que se duerman sobre nuestro pecho… Ya no nos importan las horas o el tiempo. Solo nuestro hijo y procurar que nada le falte.

mamá a solas con su hijo

Esos instantes a solas son parte de una época que pasa rápido: disfrútalas

Lo queramos o no, llegará un instante en que esa mágica intimidad irá dando paso a otra época. Tras los primeros pasos y las primeras palabras llegan los años de la curiosidad, del querer tocarlo todo. Y casi sin saber cómo, un día saltará de tus brazos para ir a correr con sus amigos, para descubrir el mundo y crecer hasta ser más alto que tú.

Los niños crecen rápido, pero los momentos se quedan. Por ello, no dudes en disfrutar de cada segundo, de cada aliento, respiración y sensación compartida con tu bebé a solas. Todos esos días dejan marcas: huellas en tu corazón y pilares de seguridad, confianza y cariño en el cerebro de tus hijos para crezcan felices, sanos y fuertes.

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