Tips para mejorar sus defensas ante el frío

Macarena Esperanza Marina · 27 marzo, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Nelton Ramos el 26 marzo, 2019

Llega el invierno y con él, irremediablemente, se hace presente el frío. Sin duda, hablamos de uno de los enemigos acérrimos de toda madre. Sin embargo, no hay de qué preocuparse si durante todo el año trabajamos en lograr una misión: mejorar sus defensas.

El sistema inmunitario de los niños es más débil que el de los adultos. Por esto mismo, se convierten en blancos fáciles de las condiciones adversas de la temporada. Son vulnerables a las bajas temperaturas, lo que favorece la contracción de enfermedades frecuentes como la gripe, el catarro, la faringitis y la bronquitis.

Para prevenir estas afecciones, y otras tantas de mayor gravedad aún, será conveniente cuidar cada detalle infantil. Compartimos entonces una serie de útiles y efectivos tips para mejorar sus defensas, día a día.

Alimentación y descanso, claves para mejorar sus defensas

El exceso de proteínas en la alimentación.

Aunque no lo creas, el máximo secreto que permite al niño combatir el frío es dormir y comer bien. Si quieres mejorar sus defensas no tienes más que ofrecerle una alimentación variada y un descanso adecuado; pues el cansancio y un déficit nutricional dificultan la respuesta del organismo ante virus y bacterias.

Si hablamos de un bebé de hasta uno o dos años, los pediatras indicarán que no existe mejor defensa que la leche materna. Científicamente se probó que actúa como escudo protector contra ciertas enfermedades. De este modo, otitis, afecciones respiratorias y gastrointestinales son evitadas.

Una vez que el pequeño esté listo para ingerir frutas y verduras, aumenta las raciones de este tipo de sólidos. Una buena opción es incrementar la cantidad de cítricos incluidos en su dieta. Apunta a aquellos que sean ricos en vitamina A y C.

Paralelamente, nutre al niño con las proteínas suficientes. Para ello, apela al poder de cereales y legumbres. Calienta su cuerpo con caldos e infusiones calientes e hidrátalo con agua y zumos naturales a temperatura ambiente.

Desde luego, el niño debe respetar las cuatro comidas del día. «Desayuna como rey, almuerza como príncipe, merienda como campeón y cena como mendigo», es la ley. Que cada comida o colación contemple frutas, cereales y lácteos que aporten energía y contribuyan a mejorar sus defensas.

¡A lavarse las manos!

Un hábito imprescindible a inculcar en los más pequeños, a fin de mejorar sus defensas, es lavarse las manos. Realizarlo con frecuencia ayuda a prevenir enfermedades e infecciones. De este modo, se vuelve en un factor básico y elemental de la salud infantil.

Por eso, todos deben ponerlo en práctica a cada momento. Por ejemplo, antes y después de cada comida o de manipular carne, huevos, frutas y verduras, al estar en contacto con personas enfermas, tocar superficies u objetos infectados también es una práctica preventiva.

Por supuesto, hablamos de un lavado de manos correctamente llevado a cabo. El mismo se debe realizar con agua tibia, desde la punta de los dedos hasta los codos. Con agua tibia y con una duración de entre 40 y 60 segundos, lava cada espacio entre dedo y uñas con paciencia.

Entonces, recuerda: si tu hijo ensucia sus manos, desea ir a hacer sus necesidades o acaricia a algún animal, ¡lava sus manos! Comienza a muy corta edad para que el niño adquiera el hábito. Y de más está decir que debes predicar con el ejemplo: ten a bien tomar tal medida tú también.

¿Abrigo en exceso o abrigo justo?

Los especialistas coinciden en que la principal barrera de defensa contra el frío es abrigar al niño. Ello será capaz de evitar enfriamientos corporales. Por eso, resulta de vital importancia saber escoger la ropa adecuada para hacer frente a las condiciones climáticas.

Lo importante aquí es que el infante esté bien abrigado. Vale aclarar, adecuadamente, no en exceso, pues no es lo mismo. La idea entonces no es llenarlo de ropa y que el niño sude, pues el remedio puede ser peor que la enfermedad.

Es conveniente abrigarlos por capas y, en caso de frío, añadir más prendas. El truco consiste en colocar al niño una capa más de que la que tú traes puesta. Por supuesto, la elección de la ropa correcta también dependerá de si el pequeño se desplaza en un portabebé, coche o por sí mismo.

Otro factor a considerar es el tiempo de exposición al frío. ¿Cuánto tiempo permanecerás al aire libre con tu hijo? ¿Cómo se presenta el día? De allí se desprenderán los indicios que te ayudarán a saber el tipo de cuidados necesarios a realizar para evitar posibles resfriados.

No obstante, toda madre debe tener a lo largo de la infancia de su hijo su preciado kit invernal infantil. Entonces, gorro, pasamontañas o verdugo; guantes o mitones y bufanda o cuello polar, como aliados obligados para el frío. Y tú, ¿cómo combates las enfermedades que trae el frío?