El televisor, ¿sustituto de la niñera?

 

“¡Mira cómo se ríe mi hijo con el dibujo animado!”, con frecuencia decimos esta frase que nos embarga de orgullo, nos ponemos a hacer otras cosas y ya pueden haber pasado un par de horas que estamos tranquilas de que los niños no se han movido. ¿Es que acaso el televisor es el nuevo sustituto de la niñera?

Nos parece que el hecho de que nuestro hijo esté observando con atención un programa televisivo puede ser sinónimo de inteligencia. Justo aquí decidimos echar mano de “esta distracción” para que, cada vez que lo necesitemos, sentar a nuestro hijo frente a la pantalla mientras nosotras nos ocupamos de otras tareas.

Sin darnos cuenta el televisor se puede estar convirtiendo en la primera opción para entretener a los hijos, cuando debería ser la última, ya que frente a una pantalla un niño difícilmente interactúa, no socializa con otros, no explora por cuenta propia y, sobre todo, permanece sedentario.

Por supuesto, que nosotras podríamos estar felices de que el niño esté largo rato frente a la pantalla, porque nos permite encargarnos de otros asuntos como pagar las facturas por Internet, hacer llamadas pendientes, preparar la cena y lavar la ropa.

Pero mientras nos desentendemos de lo que hace nuestro hijo, él podría estar aprehendiendo cualquier información no apta para su edad.

Los riesgos

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Algunos estudios especializados indican:

  • OMS. Los padres deben tener cuidado con la exposición de los hijos al televisor, los videojuegos y la computadora. Estos tres elementos si se ven en exceso podrían comprometer su desarrollo intelectual, por esto es imprescindible tomar el control.
  • La Academia Americana de Pediatría. Recomienda que los niños menores de dos años vean televisión y los que superen esa edad solo pueden verla un máximo de dos horas diarias.
  • Un grupo de médicos de Gran Bretaña. Sugiere la edad mínima de tres años para que un pequeño pueda tener contacto con equipos tecnológicos como televisores, teléfonos, tabletas y videojuegos.

Las recomendaciones de las tres organizaciones convergen en el hecho de que una gran exposición a estos aparatos repercute directamente en el desarrollo físico y cognitivo de nuestros hijos.

Las consecuencias más latentes son: déficit de atención, poca empatía con quienes están a su alrededor, problemas cardíacos y obesidad debido al sedentarismo.

De niñera a amigo con malas influencias

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En primera instancia podemos ser ingenuas al pensar que el televisor es un gran aliado para mantener “ocupados” a los niños, pero si no evaluamos el tipo de programas que verán, podríamos estar permitiendo que aprendan conductas inapropiadas.

El televisor pasaría de ser la niñera a la que no le pagamos nada, a ese amiguito que consideramos un mal ejemplo.

Una de las alternativas para facilitar la supervisión de los programas que ven nuestros hijos es evitar instalar un televisor dentro de su habitación.

Lo mejor será que el tiempo que pase frente a la pantalla, sea junto a papá y mamá. Así será más fácil escoger la programación y vigilar que no exceda el tiempo establecido en casa para ver tv.

Cuando llegue la hora de comer en familia, intenta mantener apagada la televisión. La idea es que compartan este momento, conversen entre ustedes y muestren interés el uno por el otro.

¡Apaga el televisor!

Las actividades que pueden emprender mientras no estén frente al televisor son variadas:

  • A los más pequeñitos les encantará que papá y mamá lean un cuento infantil, esto contribuirá al enriquecimiento de su vocabulario.
  • Siéntate en el piso y juega con tu pequeño a los carritos. Si tienes una nena, saca la cocinita y las muñecas. Otra excelente idea es armar figuras con tacos.
  • Saca un par de hojas y colores para que juntos dibujen y coloreen. De esta forma no solo estarán compartiendo, también lo estarás estimulando.
  • Lleven de paseo a la mascota. Caminar un rato es beneficioso para todos los miembros de la familia.
  • Jueguen en el jardín a la pelota, rieguen las plantas o arrójense en el césped a imaginar figuras con las nubes.
  • Arma un equipo de fútbol o béisbol entre los amiguitos de tus hijos. Esto les parecerá tan divertido que ni se darán cuenta que al mismo tiempo están ejercitándose.

El televisor, por inofensivo que parezca, es un agente extraño al que le has dado cabida en tu casa. Puedes disfrutar de él de manera comedida, pero no puedes dejarlo a cargo de la crianza de tus hijos.

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