La técnica del volcán para trabajar el autocontrol

06 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Ana Couñago
La técnica del volcán es ideal para enseñar a los niños a controlar y gestionar las propias emociones y conductas. Te explicamos en qué consite.

La técnica del volcán es muy útil para trabajar el autocontrol. Su eficacia reside en su simplicidad. Los niños, incluso los más pequeños, entienden el símil entre la erupción de un volcán y el enfado descontrolado que a veces ellos mismos experimentan.

Esta técnica psicopedagógica se puede poner en práctica tanto en el contexto familiar como en el escolar, dos entornos fundamentales para el correcto desarrollo infantil.

¿Quieres saber en qué consiste la técnica del volcán y cómo aplicarla con niños? En las próximas líneas te contamos todo lo que debes saber sobre este tema.

La técnica del volcán para trabajar el autocontrol

La técnica del volcán consiste en enseñar al niño cómo se produce un enfado y cómo evitar perder el control en estas situaciones. Para que lo entienda de una forma fácil y sencilla, se aplica el símil del volcán.

Madre intentando corregir a su hijo para que no insulte.

Es decir, se le explica que, cuando uno se enfada, es como un volcán a punto de entrar en erupción, y hay que aprender a controlar esa explosión y conseguir que la lava no se derrame.

“El autocontrol es la fuerza. El pensamiento correcto es dominio. La calma es poder”.

-James Allen-

Pasos para aplicar esta técnica de autocontrol

Lo primero que hay que hacer para aplicar de manera correcta la técnica del volcán es pedirle al niño que dibuje un volcán en un papel. A continuación, el pequeño debe contestar a tres preguntas y escribir las respuestas pertinentes en el dibujo previamente elaborado:

  1. “¿Qué te enfada?”: el niño debe identificar y expresar qué situaciones le hacen sentir enfado, tales como que no le dejen ver la tele, que le quiten un juguete, que le riñan, etc.
  2. “¿Qué te ocurre cuando te enfadas?”: el pequeño debe reflexionar y ser consciente de cuáles son sus conductas cuando se enfada (gritar, pegar, insultar, tirar objetos, llorar, etc.).
  3. “¿Qué puedes hacer para no llegar a perder el control?”: para responder a esta cuestión, normalmente, es necesaria la ayuda de un adulto. La intención es que el niño aprenda que las conductas inapropiadas que lleva a cabo cuando se enfada pueden ser sustituidas por otras más adecuadas. Por ejemplo, se le puede recomendar que cuente hasta 10 y que actúe cuando se encuentre en un estado más tranquilo; que cuando tenga un conflicto acuda a un adulto responsable para que este le ayude a solucionarlo; que aplique ciertas técnicas de relajación, etc.

Tras responder a estas preguntas, es el momento de llevarlo a la práctica, de manera que el pequeño debe tener en cuenta estos conocimientos en los próximos enfados o rabietas que experimente.

Al principio, es conveniente que un adulto, ante estas situaciones de irascibilidad, le recuerde la técnica del volcán y qué alternativas puede tomar en lugar de enfadarse de forma descomunal. Con el paso del tiempo, el niño aprenderá a hacer esto de forma autónoma y habrá adquirido la capacidad de autocontrolarse.

Niños aprendiendo autocontrol gracias a la técnica del volcán.

“El autocontrol emocional es el resultado del trabajo duro, no una habilidad inherente”.

-Travis Bradberry-

Los beneficios de utilizar la técnica del volcán

Los niños deben saber que enfadarse en determinadas situaciones es normal, e incluso necesario. No se trata de una emoción que haya que reprimir, pero sí es importante controlar aquellas conductas inadecuadas que se pueden llegar a realizar por culpa del enfado.

Los pequeños deben contar con los recursos y las herramientas suficientes para actuar de una forma apropiada, y la técnica del volcán es ideal para enseñarles otras alternativas de actuación ante la experimentación del enfado.

Cabe señalar que uno no nace con esta habilidad, es decir, con la capacidad de autocontrol, sino que hay que ir trabajándola a lo largo del tiempo. Por ello, se considera conveniente aprender, desde los primeros años de vida, a gestionar las propias emociones y conductas a través de técnicas lúdicas y educativas como la que hemos explicado en este artículo.

  • Mendoza González, B. (2010). Manual de Autocontrol de Enojo. Tratamiento Cognitivo-Conductual. México: Manua Moderno.