¿Qué es el síndrome de hiperestimulación ovárica?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Nelton Ramos el 12 abril, 2019
A veces, no solo se presenta, sino que puede agravarse dependiendo de las características de cada mujer.

El síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO) es un trastorno que aparece en algunas mujeres que toman medicamentos para la fertilidad. 

En cada ciclo menstrual, lo normal es que la mujer produzca un óvulo. Sin embargo, hay mujeres que tienen dificultad para quedar embarazadas y, preocupadas por su fertilidad, buscan tratamientos de estimulación. La finalidad de los procedimientos es obtener más óvulos en un ciclo y así, tener más posibilidades de quedar en estado.

Algunas veces, estas técnicas pueden estimular en exceso los ovarios, lo cual puede generar una alteración en los vasos sanguíneos.

El SHO es una complicación que consiste en una respuesta anormal ante la estimulación. Se puede clasificar en leve, moderado y grave, los casos más complicados son escasos pero pueden producir trombosis e incluso la muerte.

Síntomas del síndrome de hiperestimulación ovárica

Los síntomas varían de acuerdo a la gravedad del proceso. A continuación mencionamos las señales que permiten distinguir el trastorno según el estado en que se encuentre.

En casos leves

  • Aumento de peso.
  • Dolor abdominal.
  • Distensión abdominal.

Casos moderados

  • Dificultad para respirar.
  • Disminución de la micción.
  • Hinchazón y dolor intenso abdominal.

Graves

  • Ascitis.
  • Anemia.
  • Aborto.
  • Náuseas.
  • Derrame pleural.
  • Disfunción hepática.
  • Persistencia de quistes lúteos.
  • Dolor agudo de torsión de ovarios.

Factores que agravan el SHO

Hay muchos factores que pueden complicar este síndrome. A veces no solo se presenta, sino que puede agravarse dependiendo de las características de cada mujer. Señalamos algunos que pueden ayudarnos a estar alerta en caso de considerar este tratamiento.

  • Bajo peso. Las mujeres con masa corporal disminuida presentan una mayor incidencia del síndrome de hiperestimulación ovárica.
  • La edad. Es frecuente en mujeres menores de 30-35 años, probablemente a causa de una mayor concentración de receptores de GCH. También sucede porque a esta edad los ovarios tienen más folículos. Esto provoca una mayor respuesta al tratamiento de estimulación ovárica.
  • Estrógenos elevados. Si se detecta estrógenos en sangre muy elevados durante un tratamiento de estimulación ovárica, puede ser muy riesgoso. Preocupa específicamente cuando se incrementa el nivel en un 75% más de lo estipulado en un periodo de 24 horas.
  • Ovarios poliquísticos. Este también es un síndrome donde se presentan una cantidad de quistes en los ovarios. Con el tratamiento de estimulación ovárica pueden tener una respuesta muy exagerada.

Tratamiento del síndrome de hiperestimulación ovárica

Por lo general, el síndrome no necesita tratamiento. Sin embargo, para tratar las molestias, se puede recurrir a las siguientes medidas.

  • Reposar adecuadamente, mantener las piernas elevadas; esto facilitará que el cuerpo elimine el líquido. Se puede realizar una actividad ligera de vez en cuando, evitando el ejercicio intenso.
  • Moderar las relaciones sexuales, esta acción puede afectar los ovarios. La actividad sexual podría provocar que los quistes se rompan o se tuerzan, interrumpiendo el flujo de sangre.
  • Beber mucho líquido, al menos 10 o 12 vasos de líquido diario. También se pueden incluir bebidas rehidratantes.
  • Evitar el alcohol, el café y cualquier otra bebida con cafeína.
  • Para el dolor se puede tomar un analgésico, especialmente se recomienda el paracetamol.
  • Vigilar que el peso de la paciente no se está elevando. Una ganancia superior a un kilo al día podría suponer una grave situación.
  • Mantener la comunicación con el médico tratante, de manera que se pueda asegurar un desenvolvimiento del tratamiento.

Cabe destacar que, en caso de que la paciente se halle en período de gestación, debe realizarse un seguimiento médico estricto. Los síntomas pueden empeorar o tardar semanas en desaparecer, de lo contrario se toma el riesgo de que se agraven los síntomas.