El síndrome del niño hiperregalado

Raquel Aldana · 18 diciembre, 2015

¿Has notado alguna vez que los niños ya no se emocionan con los regalos como antes? ¿Has pensado que enseguida se aburre de un juguete y que pasa de uno a otro sin cesar? ¿Piensas que los niños de hoy en día están perdiendo capacidad imaginativa?

Si la respuesta a alguna de estas preguntas es afirmativa, entonces puede que la realidad de los niños tenga mucho que ver con el exceso de regalos y de objetos que tienen actualmente.

Esto cobra especial relevancia en estas fechas prenavideñas, por lo que debemos poner especial atención en temas como el que en este artículo vamos a tratar: el síndrome del niño hiperregalado.

Niño con muchos regalos

¿De qué se trata el síndrome del niño hiperregalado?

La madre encarga un muñeco de porcelana, los abuelos una cocinita, los otros abuelos piensan que sería bueno regalar un coche de carreras; pero no nos podemos olvidar del tío al que los patines le parecen la mejor opción o de la tía que quiere que su sobrino juegue con plastilina.

Así que en total y sin contar amiguitos y compromisos varios, del núcleo familiar contamos en nuestro ejemplo con al menos 5 regalos de categoría que son innegociables y que, por tanto, el niño tendrá que (y esperará) abrir sí o sí.

Esto trae como consecuencia una gran falta de concentración y de imaginación, lo que genera además gran frustración. De hecho, un niño hiperregalado no tiene la oportunidad de valorar el esfuerzo porque siempre tiene lo que quiere.

Lo peor de todo es que este problema está extendiéndose cada vez basándose en la excusa del consumismo social. Los niños esperan juguetes y regalos muy costosos en fechas clave e incluso en cualquier otro momento del año.

O sea, que a veces intentando suplir la atención que no les prestamos día a día o pensando que así serán más felices, estamos alimentando un extremo que es del todo perjudicial para el desarrollo infantil.

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¿Qué podemos hacer en épocas navideñas, cumpleaños u otras celebraciones?

Si bien este problema se encuentra durante todo el año, lo cierto es que se acentúa en épocas señaladas como las navidades y las celebraciones como las comuniones o los cumpleaños.

Tenemos que tener claro que haciéndoles regalos sin control a nuestros niños no estamos demostrándoles mayor afecto, el cual por su parte se debe ofrecer cada día con detalles y muestras de cariño como es una buena educación.

Así, debemos seguir en la medida de lo posible la regla de los cuatro regalos. Esta es la cantidad de regalos a la que los expertos recomiendan ajustarse. De este modo, debemos seguir unos criterios para seleccionar cada uno de estos regalos. Veámoslos a continuación:

  • Uno de los regalos debe ser algo que los niños realmente necesiten.
  • Otro algo que ellos deseen (aquí podemos dar cabida a aquellos juguetes o peticiones más comerciales).
  • Algo para llevar puesto, ya sea ropa o complementos.
  • Algo que les ayude a fomentar el hábito de la lectura.

Probablemente no sea fácil reducir de golpe la cantidad de regalos que los niños deben recibir, por ello debemos realizar una labor pedagógica en nuestro entorno, haciéndoles ver a los familiares y personas queridas que el niño necesita valorar lo que tiene y aprender a disfrutar de ello de una forma natural.

Madre e hijo mirándose a la cara

Cuando decimos “de una forma natural” hacemos referencia a aquello que todos comprendemos por “disfrutar como un niño”. Y es que los niños son por entero la definición perfecta de entretenimiento y felicidad.

Debemos poner especial atención en preservar esta inocencia y esta capacidad de recreo que es tan característica de la infancia. Un niño de manera sencilla juega sin necesidad de tener juguetes, no les privemos de esa habilidad.

Para acompañar este artículo os queremos recomendar el visionado de un vídeo de una campaña de Navidad que ejemplifica lo que realmente necesitan los niños: nuestra compañía, nuestro juego y nuestro afecto.

Ellos solo necesitan de nuestro tiempo para enmarcar el verdadero amor que los hará crecer sanos, felices y con todo aquello que los hace sonreír de manera genuina y única.