Síndrome de fatiga crónica en adolescentes

18 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Ana Couñago
¿Tu hijo adolescente suele mostrarse excesivamente cansado durante el día? Puede que padezca el síndrome de fatiga crónica. ¡Descubre en qué consiste esta enfermedad!

Según la médica general Brenda Cubillo Badilla, hasta un 70 % de los adolescentes reconoce tener demasiado sueño y estar excesivamente cansados a lo largo del día. Esto puede deberse a múltiples motivos, entre los que se encuentra el hecho de padecer el síndrome de fatiga crónica, también conocido como encefalomielitis miálgica o enfermedad sistémica de intolerancia al esfuerzo.

En estos casos, es importante identificar de forma rápida el síndrome pues, cuanto antes se detecte, antes se puede comenzar el tratamiento y evitar, así, el empeoramiento de los síntomas y los problemas que pueden manifestarse por culpa de dicha enfermedad.

Por este motivo, en las siguientes líneas te explicamos en qué consiste el síndrome de fatiga crónica en adolescentes y cuáles son sus características principales.

Síndrome de fatiga crónica en adolescentes

El síndrome de fatiga crónica es una grave y compleja enfermedad que se caracteriza por la presencia de cansancio intenso, frecuente e incapacitante.

Adolescente desayunando con mucho sueño debido a que sufre el síndrome de fatiga crónica.

Este síndrome suele darse entre los adultos, especialmente en mujeres, con una edad comprendida entre los 40 y los 50 años. Sin embargo, puede presentarse en cualquier época de la vida, pero es más frecuente su aparición en la adolescencia que en la niñez.

Criterios diagnósticos

Para su diagnóstico, según el Grupo Internacional de Estudio del Síndrome de Fatiga Crónica, es necesario cumplir los siguientes criterios:

  • Fatiga crónica persistente (durante seis meses como mínimo) o intermitente, que no tiene una explicación aparente y no se alivia con el descanso. Esto afecta de manera negativa al funcionamiento diurno y a la realización de las actividades cotidianas.
  • No se explica mejor por la presencia de otras enfermedades que pueden provocar fatiga crónica.

Cabe señalar que en niños y adolescentes no es necesario que se cumplan los seis meses de fatiga, sino que bastarían con haber sufrido este cansancio durante tres meses. Asimismo, deben mostrarse cuatro o más de los siguientes síntomas:

  • Trastornos de concentración o de memoria.
  • Dolor de garganta recurrente.
  • Adenopatías cervicales o axilares dolorosas, es decir, inflamación de los ganglios linfáticos en alguna de estas partes del cuerpo.
  • Dolores musculares consistentes.
  • Dolor en las articulaciones, sin signos inflamatorios.
  • Cefalea de inicio reciente o de características diferentes de la habitual.
  • Sueño poco reparador.
  • Sentimiento de malestar 24 horas después de haber realizado un esfuerzo físico o mental.

Tratamiento de la enfermedad y pronóstico en la adolescencia

En la actualidad, no hay un remedio específico para la curación del síndrome de fatiga crónica. Sin embargo, sí existen tratamientos y recursos que permiten controlar y disminuir la gravedad de los síntomas causados por la enfermedad, tales como:

  • La psicoterapia congnitivo-conductual.
  • El tratamiento farmacológico.
  • La realización de ejercicio físico gradual.
  • La adquisición de hábitos adecuados para la higiene del sueño.
  • Los grupos de apoyo.
  • El tratamiento para el desequilibrio ortostático.
  • El tratamiento para el dolor.
    Chica adolescente bostezando debido a que sufre el síndrome de fatiga crónica.

Con este tipo de tratamientos, ajustados a las necesidades y características de los pacientes, los adolescentes que padecen síndrome de fatiga crónica suelen recuperarse, de forma parcial o total, en un tiempo medio de cuatro o cinco años tras la aparición de los primeros síntomas. De hecho, tienden a recuperarse mucho mejor y más rápido que las personas adultas.

Sobre el síndrome de fatiga crónica

El síndrome de fatiga crónica afecta muy negativa y significativamente en el día a día de cualquier persona que lo padezca. En el caso de los adolescentes, esto les puede generar consecuencias devastadoras para el rendimiento académico y para las relaciones sociales, dos aspectos muy importantes en esta época del desarrollo. Lo que puede llevarles a tener, de manera recurrente, sentimientos de ira, culpa, ansiedad, soledad y abandono.

Desgraciadamente, a pesar de la gravedad de esta enfermedad, a día de hoy sigue siendo un síndrome poco conocido por la población, aunque cada vez existe más conciencia y sensibilización al respecto, de manera que son muchos los científicos que están investigando este tema, con el fin de proporcionar una mejor calidad de vida a las personas que presentan dicha afectación.

Y tú, ahora que conoces más sobre el síndrome de fatiga crónica, ¿crees que tu hijo adolescente puede padecerlo? Si es así, te recomendamos que acudas de inmediato con él al médico para que este pueda sacaros de dudas y, en caso de ser necesario, comenzar el tratamiento correspondiente.