¿Cómo se diagnostica un problema de aprendizaje?

Amanda · 6 julio, 2017

Es complicado que un padre pueda percibir un problema de aprendizaje a simple vista, no porque no haya suficientes indicios, sino quizá por falta de valor. De alguna manera estos trastornos están estigmatizados, por lo cual casi nadie los quiere aceptar. Sabemos que no es fácil lidiar con tal situación, pero lo mejor es que se realice un diagnóstico temprano.

Algunos niños pueden parecer menos interesados en sus estudios, quizá les vaya mejor en algunas materias que en otras. También sucede que cuando les parece complejo algún ejercicio, se demoran más en terminarlo. Sin embargo, no siempre se trata de comportamientos superficiales, puede haber un problema real en su aprendizaje.

De igual manera, no todos los niños a los que no les gusta estudiar tienen en realidad un trastorno. Lo más importante en estos casos es la observación y seguimiento que hacemos al desarrollo del pequeño. No alarmarnos y actuar a tiempo, son claves para sobrellevar esta situación.

¿Qué hacer si sospechamos de un problema de aprendizaje?

Como hemos dicho, no todos los síntomas relacionados a este trastorno, ponen en evidencia que de hecho existe. Por lo tanto es muy importante que el diagnóstico lo haga un profesional. Conviene que tengamos claridad de las razones que nos llevaron a consulta. Igualmente es necesario que intentemos aclarar todas las dudas.

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El especialista indicado para diagnosticar el problema de aprendizaje es el psicólogo. Por lo tanto, si decides actuar ante esta sospecha, acude de manera segura ante la persona correcta. Se tiene entendido que el origen de este trastorno es neurológico. Sin embargo, su componente emocional y conductual implica la intervención psicológica.

En la mayoría de los casos los problemas de aprendizajes están asociados a desequilibrios emocionales. De acuerdo con la opinión de los especialistas, se ha determinado una especie de círculo vicioso como desencadenante del conflicto. Por ejemplo, los malos resultados académicos traen como consecuencia la frustración del niño, que lleva a peores desenlaces.

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De igual manera, que el niño comience a tener dificultades en algunas materias en particular, le afecta emocionalmente y baja su autoestima. En lo adelante, es posible que se evidencie un retroceso en otras áreas donde no parecía fallar.

Tanto su ámbito escolar, como personal se ven afectados por esta situación. Cuando el pequeño comienza a sentir que no aprende al ritmo de los demás, su relación con ellos se ve afectada. Después que transcurre el diagnóstico, es preciso abordar el problema con un equipo médico multidisciplinario.

Ejecución del diagnóstico

Una vez que el psicólogo encuentra que existe un problema de aprendizaje, el proceso de reconocimiento se amplía hacia otras áreas. Entonces comienzan a intervenir psiquiatras, logopedas y psicopedagogos. En consecuencia, es preciso dirigirse a un lugar donde se integren la mayoría de estas especialidades.

Es muy importante que el pequeño se adapte de manera adecuada al ambiente del centro donde será atendido. El tiempo que se empleará en esto, también genera dudas en los padres. Aunque no se realiza de un día para otro, tiene una división que permite variar el proceso.

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Se evalúa al pequeño en tres partes que son, la evolución, el desarrollo y la exploración. En esta etapa se busca realizar una historia clínica que tome en cuenta cómo se ha desarrollado la conducta y el aparato psicomotor. La evaluación implica un recorrido desde el embarazo hasta la edad actual del niño.

Instrumentos utilizados en el diagnóstico

La fase exploratoria pretende profundizar el conocimiento que tenemos del pequeño. Para ello, se aplican una serie de cuestionarios especializados, entre los cuales destacan:

  • Este instrumento permite evaluar la capacidad del niño de prestar atención y permanecer concentrado. La idea es descartar la presencia del Trastorno por Déficit de Atención, TDAH
  • Prolec y Talec. Son dos cuestionarios que se ejecutan para evaluar los problemas de lecto-escritura. Se realizan particularmente con la finalidad de confirmar que el niño no sufra de trastornos como la disgrafía o la dislexia
  • Wisc-IV. Este cuestionario mide el Coeficiente Intelectual, cuyo propósito es asegurarse que el bajo rendimiento escolar no se debe a este problema
  • Es un instrumento especial que permite hacer una medición del grado de madurez psicomotriz. Por medio de este, se puede ver si el niño tiene un desarrollo acorde a su edad.

Imagen de portada cortesía de Andrea Moak