¿Cómo saber si mi familia es disfuncional?

Gladys · 21 mayo, 2016

La familia es considerada como la base de la sociedad, es la plataforma a través de la cual los individuos entienden desde temprana edad que forman parte de un sistema. En este post analizaremos las circunstancias o razones que hacen que una familia sea disfuncional.


Para explicar la función de la familia podría decirse que su labor fundamental es educar hijos que se convertirán en hombres y mujeres que aportarán a la sociedad en la que se desenvuelven. Esta responsabilidad, por supuesto, corresponde a las madres y padres que se sitúan a la cabecera de la estructura familiar.

Sin embargo, en ocasiones esa estructura se transforma en escenario de conflictos que no son abordados de manera correcta. La consecuencia inmediata es que cada individuo olvida el rol que debe desempeñar dentro de la familia, así que esta se fractura y deja de funcionar.

Debemos aclarar que para que una familia sea disfuncional no hace falta que los padres se divorcien y los hijos se marchen de casa. En absoluto. Todas las personas que forman una familia pueden seguir viviendo en la misma casa, sin que esto signifique que saben convivir y que comparten en armonía.

Obviamente entre los familiares siempre hay diferencias, y esta no es suficiente razón para hablar de una estructura disfuncional, pero cuando esos problemas no son atendidos a tiempo, el conflicto puede adquirir una dimensión mayor que devendrá en el irrespeto mutuo y en episodios de violencia.

Señales de alerta en tu familia

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¿Cómo saber entonces si nuestra familia es disfuncional? A continuación mencionaremos algunos elementos que caracterizan a estos grupos conflictivos:

  • Confusión de roles. Dentro de una familia disfuncional los miembros no asumen con responsabilidad sus roles. La inmadurez de un padre permitirá que un hijo tome decisiones inapropiadas para su edad.
  • La desobediencia de un hijo mayor generará que los hermanos menores piensen que esto es normal. Unos padres que no se encargan de la crianza harán que los niños se sientan desprotegidos.
  • Problemas de conducta. Desde un hijo que no cumple con sus obligaciones, hasta un padre que se la pasa de fiesta con sus amigos, o una madre desinteresada. Cualquier irresponsabilidad, omisión o desviación de roles está asociado a problemas de conducta.
  • Violencia familiar. La violencia en el núcleo familiar viene dada por un comportamiento abusivo de carácter emocional, verbal, físico e incluso sexual. Puede generarse entre los cónyuges, de estos hacia los hijos, de los hijos hacia sus progenitores y entre los hermanos.
  • Alcoholismo y drogadicción. En medio de una familia conflictiva, no es extraño que uno de sus miembros, o varios de ellos, sucumba ante vicios como el alcohol y las drogas. En estos casos, la situación puede agravarse si la persona adicta no encuentra el apoyo que necesita de sus seres queridos.
  • Problemas de pareja. Muchos matrimonios se deterioran, pero si los cónyuges no aceptan que deben separarse con la excusa de que no quieren perjudicar a los hijos, la situación se degenerará más hasta sobrepasar los límites de las peleas y llegar al maltrato físico y emocional

En ocasiones vivir separados es parte de la solución para superar el trance familiar

¿Qué hacer si tu familia es disfuncional?

Deja los dramas

Si después de leer las características de las familias disfuncionales consideras que la tuya entra en esta categoría, debes ser cautelosa para analizar las acciones y omisiones propias y las de cada uno de tus familiares.

Si estás convencida de que sufren este mal, es bueno que converses con todos para intentar encontrar soluciones. Lo más recomendable en estos casos es recibir ayuda profesional, de un psicoterapeuta, psiquiatra o de un psicólogo familiar.

Es posible que uno de los miembros de tu familia se niegue a asistir a una terapia familiar. Si esto sucede, no es buena idea obligarlo. Mientras tanto, el resto de la familia puede ir recibiendo ayuda, de manera individual o grupal.

No todas las familias disfuncionales tienen finales felices. Muchas veces conviene aceptar que un divorcio forma parte de la solución. De cualquier manera, la madurez de cada uno de los familiares y su disposición para arreglar el problema que los perjudica a todos, permitirán que superen juntos este difícil trance, aunque eso signifique no vivir juntos.