El reto de llevar a los niños a un restaurante

Amanda3 2 febrero, 2017

Con el tiempo recordaremos con humor nuestras visitas con los niños a un restaurante. Podemos apostar a que la mayoría de nosotros tenemos una divertida anécdota de estos momentos. Sin embargo, en el momento en que está sucediendo puede ser todo un reto.

Lo que hace difícil esta tarea, se relaciona con las normas sociales a las que estamos acostumbrados. Si no fuera por este asunto del buen comportamiento en la mesa, no habría chiste. En casa, los niños meten la cara en el plato, comen con las manos, se sientan sobre la mesa y no pasa nada.

No obstante, trasladar todo ese mal comportamiento a un sitio público puede ser muy vergonzoso. En esos momentos, deseamos haber intervenido cuando hicieron sus típicas rabietas con la comida. Pese a ello, cómo dejar de llevarlos a disfrutar de un momento diferente.

Los niños y los restaurantes

niñas divirtiéndose en un restaurante

Sin temor a equivocarse, cualquiera puede afirmar que los restaurantes no fueron inventados para los niños. En la mayoría de los casos son diseñados para ser disfrutados por los adultos. Son sitios de reunión, donde se ponen en práctica la mayoría de nuestras habilidades sociales. Habilidades, que como sabemos, los niños tardan en desarrollar.

Tanto el espacio, como los muebles y la vajilla de un restaurante no son apropiados para niños. Es conocido que existen sillas especiales para los pequeños, y también se diseña un menú. Al respecto, este tratamiento especial indica que lo que hay allí no es para ellos.

Como padres tratamos de evitar llevarlos si no es necesario. Por lo general las invitaciones no incluyen a los niños, en la mayoría de los casos, una salida a comer obliga a la contratación de un cuidador.

Sin embargo, algunas cadenas de comida se han encargado de abordar a este tipo de público. En muchos casos podemos encontrar el lugar correcto para llevar a comer a nuestros pequeños. A pesar de esto, algunos padres aseguran que sigue siendo una odisea. Al parecer, llevar a los niños a un restaurante es complicado por donde se le mire.

¿Por qué es tan difícil llevar a los niños a un restaurante?

La dificultad de llevar a los niños a un restaurante comienza cuando todavía somos primerizas. Como es de suponerse, todas las actividades que realizamos con nuestros pequeños por primera vez, pueden ser complicadas. Nos cuentan otras madres que sus experiencias fueron aterradoras, aun cuando sus visitas al restaurante fueron con bebés muy pequeños.

Lo primero que nos asusta son sus llantos y gritos. Por alguna razón los pequeños parecen reflejar nuestro estrés en estos momentos. Por otro lado, si los niños lloran en casa no es tan estresante como si lo hacen en un lugar donde no deberían.

Además, nuestro temor se relaciona con el hecho de no saber cómo actuar. Cuando son muy pequeños, creemos que los vamos a incomodar por llevarlos a un lugar que no sea cómo para él. Al mismo tiempo, rogamos para que no suene ni un alfiler que lo despierte o asuste.

padres con su hija en un restaurante

Estamos convencidos de que las personas que están en un restaurante sin sus niños, desean pasar un momento agradable, no están allí para oír los gritos de nuestros hijos. También está el hecho de que puedan molestar a los demás, corriendo por el lugar o romper algo.

En cualquier caso, representa un reto para el cual sabemos que no estamos preparados. Ni los niños saben cómo comportarse, ni nosotros sabemos cómo tratarlos. No es igual amenazarlos o corregirlos en casa, que con toda esa gente mirando. No obstante, llegará el momento en que todo esto, y mucho más dejará de importarnos.

 

 

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