Retención de leche, ¿qué hacer?

Corina González · 23 mayo, 2018
Los desafíos a los que se enfrentan las mujeres al traer una criatura a este mundo implican una buena dosis de paciencia y sabiduría para poder vencerlos. La lactancia materna es un momento mágico, pero también trae consigo muchos factores no tan fáciles de sortear.

Siempre la alimentación directa al recién nacido a través de la lactancia es la mejor opción. Este acto fortalece la estrecha relación entre madre e hijo, pero puede verse obstaculizada si la mujer presenta retención de leche.

La actitud de la mujer en esos momentos debe ser de plena tranquilidad; por nada se debe incurrir en el abandono peligroso de la alimentación al bebé a través del pecho. Lo aconsejable es buscar mecanismos que ayuden a solventar dicho inconveniente.

En caso de no intentar alguna solución al respecto, se impide tanto a la madre como al niño de gozar de los beneficios que brinda la lactancia materna; entre ellos se encuentran:

  • Estimula la producción de la hormona oxitocina en el cerebro de la madre, lo que hace que las paredes del útero se recuperen en poco tiempo de forma eficaz.
  • La composición de la leche materna se adapta rápidamente a los requerimientos del sistema digestivo del pequeño, que aún se encuentra inmaduro para la absorción de otros alimentos.
  • Los niños alimentados a través de la lactancia materna son personas que crecerán más fuertes y saludables.
  • Contiene grasas y proteínas, por lo que representa un alimento completo.

Posibles causas de la retención de leche

Pueden existir obstáculos de índole social que suponen una negativa voluntaria hacia la lactancia, como por ejemplo las exigencias del trabajo, problemas en el lecho del hogar, entre otros.

Además de esto, es probable que la retención de leche se deba a complicaciones de tipo patológico tanto por parte de la madre como del niño.

Problemas patológicos que promueven la retención de leche

Algunos factores pueden influir en la aparición de esta dolencia:

Defectos glandulares

Puede que la madre sufra alteraciones en el pezón; este puede ser plano o umbilicado. Entonces, el niño se ve imposibilitado de tomarlo en la boca y no puede por ende succionar.

La retención de leche puede tener diversos orígenes, pero no implica que deba suspenderse la lactancia.

Pezones agrietados

Las grietas en el pezón pueden ser una de las causas en la retención de leche. En estos casos, se recomienda que, en cuanto se advierta esta dolencia, se establezca un tratamiento a base de masajes en el pezón con aceite de hígado de bacalao.

El uso del sujetador común resulta perjudicial en estas ocasiones, ya que el roce mantiene la herida del pezón abierta. Se aconseja la sujeción de los senos con un pañuelo amplio de los usados en el cuello y doblado a modo de bufanda; este se coloca pasándolo por la espalda y se anuda adelante.

Además, es aconsejable hacer reposo en la lactancia, a fin de no excitar la herida del pezón.

Mastitis

Suele presentarse del octavo al noveno mes de lactancia y es más frecuente en las primíparas. Produce inflamación y fiebre; si a las 48 horas no se ha vencido con sulfamidas, calor o penicilina, puede haber una inminente formación supurada, por lo que puede ser necesaria la intervención quirúrgica.

Se aconseja masajear suavemente en forma circular el seno. En estos casos, la madre debe guardar mucho reposo, sobre todo en los días de mayor gravedad.

“Puede que la lactancia no sea la mejor opción para todas las madres, pero es la mejor opción para todos los bebés”
—Lavinia Belli—

Otras causas de la retención de leche

Entre las exigencias generales que obligan a la privación del pecho por parte de la madre, se puede decir que la edad no influye considerablemente en la retención de leche.

Asimismo, es importante mencionar que durante los períodos menstruales se suele producir menos leche, o incluso la secreción puede ser nula y; a veces, se ha evidenciado incluso intolerancias hacia ella en el niño.

Si este caso se llegara a presentar, se puede ofrecer al niño unas cucharaditas de agua hervida azucarada o agua de té. De esta manera, podrá asociar su insipiente inteligencia de mamar con el de la absorción de líquido.

La retención de leche puede impedir atravesar una etapa de lactancia feliz y plena.

Neurosis de ansiedad

En última instancia, pueden presentarse complejos psicológicos en las madres jóvenes que lactan por primera vez. Esto puede traer como consecuencia la retención de leche o insuficiencia.

Suele manifestarse con frecuencia en aquellas madres fácilmente persuadidas por la opinión de algunas personas ‘experimentadas’ que la rodean. El sentido irracional de presunción y ostentación de lo bien que criaban las madres de su tiempo pueden producir episodios de ansiedad en primeriza, que se cree incapaz de lograr tales niveles.

Esta situación trae como consecuencia temores absurdos e irritabilidadLas madres jóvenes e inexpertas, a causa de estos temores, inhiben la secreción láctea.

En definitiva, si padeces retención de leche no debes angustiarte en exceso. Lo principal será encontrar el origen de este trastorno e intentar solucionarlo con la ayuda de tu médico de confianza.