La responsabilidad en niños: ¿cómo potenciarla?

La responsabilidad en niños puede trabajarse ya desde la primera infancia. ¿Cómo? A través de la asignación de pequeñas tareas que irán potenciando su autonomía personal.
La responsabilidad en niños: ¿cómo potenciarla?
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 26 Febrero, 2021.

Última actualización: 26 Febrero, 2021

La responsabilidad en la infancia es aquella capacidad que permite a los niños desarrollar su autonomía personal. Implica tener tareas u objetivos y comprometerse con ellos, además de tomar conciencia de las consecuencias de los propios actos. ¿Cómo aumentar la responsabilidad en niños según su edad?

En las siguientes líneas hablamos de cómo es el desarrollo en la autonomía personal y también en el juego, ya que van muy ligados, de los más pequeños según la edad, de los 2 a los 10 años en adelante. Además, proponemos algunos ejemplos de tareas que podéis asignarles, también según la edad, para favorecer su sentido de la responsabilidad.

La responsabilidad en niños: ¿cómo potenciarla?

A continuación, os dejamos algunas ideas para trabajar la responsabilidad en vuestros hijos o alumnos según la edad. ¡Tomad nota!

La responsabilidad en niños de 2-3 años

Según los expertos, las tareas que pueden y deben realizar los niños de estas edades tienen que estar siempre bajo el control de un adulto. Con 2 y 3 años un niño aún no comprende lo que hace bien o lo que hace mal y actúa siguiendo órdenes y prohibiciones. Es decir, a estas edades todavía no existe autocontrol.

Ejemplos de tareas para aumentar la responsabilidad en niños tan pequeños son guardar los juguetes con ayuda de un adulto, ponerse el pijama, regar las flores, recoger las servilletas en la mesa…

Es importante transmitir una buena educación ambiental para niños.

3-4 años

Siendo un poco más mayores, las responsabilidades que se les pueden dar a los niños para que aumenten su autonomía personal cambian ligeramente.

Entre los 3 y los 4 años los niños observan mucho a los adultos y, sobre todo, imitan su conducta. Por otro lado, el interés por jugar con los otros niños va creciendo. Además, a estas edades actúan en función de los premios (refuerzos) y castigos que puedan obtener o recibir.

Es una edad a la que los chicos ya pueden empezar a controlarse y a tener sus cosas ordenadas, por ejemplo. ¿Qué tareas podéis adjudicarles a estas edades? Ayudar a poner la mesa, animarles a que se desnuden y se vistan solos, enseñarles a compartir las cosas, enseñarles a esperar los turnos, guardar los juguetes de forma autónoma, etc.

4-5 años

A esta edad el menor sigue observando e imitando al adulto. Sin embargo, aún necesita que le guíen. Aparece el deseo de agradar y ayudar, y eso puede ser favorable a la hora de escoger tareas para aumentar su responsabilidad. Además, gracias a esto, el pequeño muestra ya ciertas iniciativas, como, por ejemplo, querer dormir solo, vestirse solo, jugar solo, hacer algún recado en el entorno familiar…

Ejemplos de tareas que pueden favorecer la responsabilidad en niños de estas edades son dejarles cuidar a sus hermanos (con la presencia cercana de un adulto), dejarles que ordenen los objetos que usan, que ayuden en la cocina… A estas edades, los chicos ya empiezan a ser autónomos, tanto en su cuidado personal (a la hora de vestirse, ducharse…) como a la hora de comer.

En el juego, es una edad en la que ya empiezan a aceptar los turnos (aunque no siempre los respeten) y se asocian a 2 o 3 niños más para jugar. Es la edad en la que se entablan las primeras amistades.

La responsabilidad en niños de 5-6 años

Con 5 y 6 años los niños suelen haber aprendido ya muchas conductas y normas sociales. Sin embargo, aún necesita que un adulto les señale lo que deben o y lo que no deben hacer. Es conveniente presentarles posibilidades para que puedan escoger entre más de una opción, lo que favorece su autonomía personal.

¿Qué tareas se les puede adjudicar a estas edades? Tareas domésticas sencillas, como recoger la mesa, limpiar, preparar la ropa para vestirse y la mochila, etc. A estas edades les suele gustar ayudar y cumplir los recados que se les encargan. En cuanto al juego, juegan en grupos de 3 o más personas y siguen reglas sencillas.

6-7 años

A esta edad ya pueden adquirir responsabilidades un poco más complejas. Ya pueden empezar a prepararse los materiales para la escuela (y para cualquier actividad), pueden controlarse en entornos o desplazamientos muy conocidos y próximos, como la escuela.

También pueden empezar a controlar algún dinero semanal, por ejemplo, una pequeña “paga”, e incluso pueden tener su propia hucha donde metan sus ahorros. Con 6 y 7 años aún se guían por las normas y los hábitos de los adultos y siguen identificando lo que está “bien” con las órdenes y lo que está “mal” con las prohibiciones o el enfado de una persona adulta.

8-9 años

La autonomía personal empieza a desarrollarse y el niño ya es capaz de controlar sus impulsos en función de sus intenciones. Se empiezan a independizar del adulto y, a raíz de ello, buscan sus propios intereses personales.

Niño metiendo los platos sucios en el lavavajillas para fomentar la responsabilidad en niños.

Para aumentar la responsabilidad en niños de estas edades, podéis asignarles tareas como preparar el desayuno, bañarse solos, ayudar en la cocina, retirar la mesa, limpiar el lavaplatos… A estas edades resultará esencial mostrar una actitud que favorezca su iniciativa sin dejar de mantener la exigencia, siendo flexibles, eso sí.

10 años o más

A partir de estas edades, las tareas que podéis darles aumentarán en dificultad y complejidad. A nivel doméstico, ya pueden sacar solos la basura, hacer pequeñas compras, cocinar platos elaborados, coser botones, sacar a pasear la mascota…

En lo que a la responsabilidad en los niños respecta…

Estas son solo algunas ideas para aumentar su responsabilidad, aunque dependiendo de las características del niño y de su nivel evolutivo, lógicamente, estas pueden cambiar. A medida que crezcan, cada vez serán más independientes y habrá que adaptarse a ello, ajustando, a su vez, las responsabilidades que se depositen en ellos.

Como muchas otras habilidades y valores, la responsabilidad también puede trabajarse. Conocer a vuestros hijos ayudará a conectar con su momento evolutivo y a detectar qué tareas son capaces de hacer por sí solos y en cuáles aún necesitan supervisión.

Si surgen dudas, siempre podéis acudir a un profesional especializado que os oriente o recurrir a libros especializados sobre el tema, ya que en la actualidad hay mucho material útil y atractivo, ya sea en bibliotecas o en internet.

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  • Beltrán, J. y Bueno, J. A. (1995). Psicología de la Educación. Barcelona: Boixareu Universitaria.
  • Garvey, C. (1985). El juego infantil. Madrid: Morata.

Graduada en Psicología por la Universidad de Barcelona en el año 2015. Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universidad Autónoma de Barcelona (2017). Se ha especializada en trastornos del neurodesarrollo (autismo y discapacidad intelectual). Actualmente, trabaja como psicóloga infantojuvenil en la Associació Catalana del Síndrome X Fràgil y en el centro multidisciplinar, Món Pediàtric (Barcelona). También trabaja como psicóloga en un Centro Ocupacional, en la Fundació Asproseat Proa Esplugues, donde atiende a jóvenes y adultos con discapacidad intelectual y trastornos mentales asociados. Ha escrito para revistas digitales como Psicología y Mente, La Guía Femenina, AZsalud y Mirial. Número de colegiada: Catalunya COPC 26993.