Relaciones familiares tras una separación

24 agosto, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la educadora social Natalia Cobos Serrano
Crear coherencia y constancia en ambos hogares es clave para el bienestar de los niños que han vivido una separación.

Las relaciones familiares tras una separación pueden llegar a ser complicadas, e incluso dolorosas, si ambos progenitores no se esfuerzan en crear un ambiente familiar adecuado. Una premisa importante es asumir que una separación no supone el fin de la familia y que, a pesar de que exista más de un hogar, la familia sigue estando unida.

¿Como son las relaciones familiares tras una separación?

Generalmente, el proceso que sigue el divorcio es doloroso y complejo, tanto para los cónyuges como para los hijos. Una vez que ha pasado el tiempo, las heridas empiezan a sanar y los miembros familiares empiezan a adaptarse a la nueva situación y volver a sentir esa sensación de ‘normalidad’. No obstante, si los excónyuges mantienen una relación tóxica e hiriente, esto no ocurrirá.

Ciertamente, el periodo de tiempo que dura el divorcio puede llegar a ser realmente doloroso. No obstante, tal y como menciona el psiquiatra Arturo Roizblatt, generalmente, los conflictos entre los excónyuges es lo que provoca el daño en los hijos, no la separación por sí misma.

En la mayoría de los casos, la separación matrimonial puede llegar a suponer un cambio radical que convierte una situación familiar negativa en una positiva, con la condición de que exista una clara voluntad de ambos padres de mantener a los hijos ajenos al conflicto.

«Si haces la vida un infierno para tu ex, también haces la vida un infierno para tus hijos».

-Virginia Gilbert-

Resulta imprescindible que los hijos sepan que, a pesar de que existan dos hogares familiares diferentes, siguen formando parte de una familia. Aunque nos resulte extraño, los hijos de padres divorciados pueden llegar a sentir sentimientos de responsabilidad y culpa. Por ello, necesitan saber que ambos padres les seguirán queriendo y que siguen siendo una familia.Hijo abraza a su padre con el que mantiene relaciones familiares buenas tras el divorcio.

Reglas para salvar las relaciones familiares tras una separación

  • No discutir delante de los hijos, incluso si es por teléfono.
  • Desarrollar una relación cordial con la expareja. Intenta establecer una relación lo más amistosa posible.
  • No hablar mal de la expareja con los hijos. Abstente de criticar o hablar, en general, sobre el comportamiento de tu expareja y su estilo de vida con tus hijos. Apóyate y desahógate en tus amistades.
  • Establecer una rutina. A pesar de que existan dos hogares familiares, es importante para los niños mantener la misma rutina tanto en una casa como en otra, acordando, de forma conjunta, dicha rutina. Además, de esta manera, los niños se sentirán menos ansiosos y calmados cuando saben qué les espera.
  • Tratar la separación con facilidad y sinceridad. Además, anticiparse a las posibles preguntas difíciles o hirientes resulta muy beneficioso, ya que puedes planificar con cuidado la conversación. Por otro lado, cuando los niños son muy pequeños, no necesitan saber demasiada información, pero con la edad querrán saber más detalles.

¿Cómo reaccionan los hijos tras una separación?

Los hijos necesitarán un tiempo para asimilar la separación y hacer frente a su nueva vida familiar. Incluso si el divorcio se ha llevado a cabo de la mejor forma posible y con mucho cuidado respecto a los hijos, es normal que los niños respondan con algunas conductas problemáticas.

  • Ansiedad. La pérdida de su estilo de vida familiar actual podría ser el mayor cambio que han tenido que enfrentarse en su vida, y esto les hará sentirse ansiosos.
  • Abandono o pérdida de interés en las actividades favoritas, como los hobbies, deportes o salir con los amigos.Niño triste tras el divorcio de sus padres.
  • Tristeza. La pérdida de la unión familiar originará sentimientos profundos de tristeza e, incluso, puede desencadenar en una posible depresión.
  • Bajo rendimiento escolar, debido a la falta de concentración o falta de inestabilidad emocional.
  • Enfado. Los hijos, especialmente los más pequeños, sienten que sus padres, al divorciarse, están siendo egoístas, y que ellos son los únicos que salen perjudicados de esta situación.
  • Trastornos de sueño o alimenticios.

La mediación: una gran ayuda para las relaciones familiares tras una separación

La Unión de Asociaciones Familiares (UNAF) aprecia que, cuando la pareja se separa, sus hijos no dejan de tener una familia, sino que pasan a relacionarse con ella de manera diferente.

Para UNAF, la mediación familiar tras una separación es la vía más eficaz y saludable para los hijos. Para ellos, el objetivo es alcanzar acuerdos, de forma voluntaria y consensuada, evitando un contencioso judicial, sobre cualquier asunto relativo a los hijos.

Es normal que los hijos manifiesten una conducta problemática o inestabilidad emocional tras una separación, pero depende de la personalidad de cada niño. Igualmente, con el tiempo y ayuda profesional, los niños se adaptarán a su nuevo estilo de vida familiar y lo apreciarán con normalidad.