Relación entre calidad del sueño y atención en estudiantes

08 Febrero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Ana Couñago
Los estudiantes tienen que dormir bien para poder rendir durante las jornadas escolares.

¿Qué relación existe entre la calidad del sueño y la atención en los estudiantes? Esta es la cuestión que nos plantemos en este artículo. Pero, para responderla, primero hay que tener claro que el sueño es un proceso fisiológico básico e indispensable para el correcto funcionamiento de las personas, mientras que la atención es un proceso cognitivo fundamental para obtener un buen rendimiento académico.

Así, los niveles atencionales del alumnado podrían estar determinados por conductas que pueden afectar tanto al sueño como a la calidad del mismo. Es decir, por el estrés, la privación de sueño, los horarios de sueño irregulares, los periodos de ayuno, el consumo de tabaco, café, bebidas energéticas, alcohol u otras drogas, etc.

Relación entre calidad del sueño y atención en estudiantes

La relación entre calidad del sueño y la atención, ha sido motivo de investigación en diversos estudios, como el realizado por Kuula y otros (Poor sleep and neurocognitive function in early adolescence), quienes demostraron que una mala calidad del sueño afecta a la capacidad atencional global en la adolescencia.

Niño durmiendo para comprobar la relación entre la calidad del sueño y la atención.

La falta de sueño provoca déficits en los diversos tipos de atención, concretamente en:

  • La atención sostenida.
  • La vigilancia.
  • Las operaciones de orientación atencional.
  • La atención selectiva.
  • La atención dividida.
  • Las funciones ejecutivas relacionadas con la atención.

Pero el hecho de dormir mal durante la noche afecta también a otras funciones cognitivas del alumnado. Así, según dos estudios publicados por Medeiros y otros, y por Ahrberg y otros, la calidad del sueño y el rendimiento académico están estrechamente relacionados. De modo que la mayor tardanza en irse a dormir, las duraciones de sueño cortas y los patrones de sueño irregulares implican la aparición de un bajo rendimiento académico en los estudiantes.

Por lo tanto, teniendo en cuenta todo esto, se puede decir que los niños y los adolescentes necesitan dormir bien para obtener y procesar la información de forma adecuada, facilitando, así, el proceso de aprendizaje.

Niña apagando el despertador con mucho sueño.

La importancia de dormir bien

Por la noche, muchos niños, y sobre todo adolescentes, se dedican a ver series, estar con el móvil, jugar a videojuegos, etc. Todo esto, en la mayoría de los casos, sin que los padres se enteren de lo ocurrido. Así, el cansancio acumulado puede ser uno de los factores internos que afectan a la atención y la concentración durante el estudio y en las horas de clase.

Para evitar que esto ocurra, es importante dormir de forma óptima las horas suficientes. Pero hay que tener cuidado con esto, pues dormir en exceso también puede afectar negativamente al funcionamiento diurno. Es necesario encontrar el equilibrio, logrando estar activos por las mañanas.

Para ello, los padres tienen la responsabilidad de inculcar unos buenos hábitos de sueño a los hijos. En este sentido, el hecho de establecer una rutina antes de ir a dormir desde que los niños son pequeños, facilita que ellos mismos, a medida que crecen y se hacen autónomos, tengan ciertas costumbres que le ayuden a descansar, a tener una buena calidad del sueño y, por tanto, a poder atender en clase y concentrarse en las tareas escolares.

Finalmente, y al hilo de esto, cabe destacar la siguiente reflexión del médico estadounidense William Charles Dement:

“La fase de transición de la infancia a la vida adulta debe facilitar el desarrollo de un adulto maduro, responsable y bien preparado. Para ello, es necesario un triunvirato de hábitos de vida saludable que permanezcan como estilos de vida perdurables. Los hábitos nutricionales y el ejercicio físico son dos pilares fundamentales. Un sueño saludable y adecuado permite unas horas de vigilia saludables. No tenemos salud si nuestro sueño no es saludable. Sin embargo, la enseñanza de este tercer pilar de la salud, generalmente, está ausente o es mínima”.

-William Charles Dement-

  • Ahrberg, K., Dresler, M., Niedermaier, S., Steiger, A. y Genzel, L. (2012). The interaction between SQ and academic performance. Journal of Psychiatric Research, 46, 1618–1622.
  • Kuula, L., Pesonen, A.K., Martikainen, S., Kajantie, E., Lahti, J., Strandberg, T.,... y Räikkönen, K. (2015). Poor sleep and neurocognitive function in early adolescence. Sleep Medicine16(10), 1207-1212.
  • Medeiros, A., Mendes, D., Lima, P. y Araujo, J. (2001). The relationships between sleep-wake cycle and academic performance in medical students: A cross-sectional study. Biological Rhythm Research, 32, 263–270.