¿Qué hacer para curar las quemaduras en niños?

Francisco María García · 7 agosto, 2018
Cuando se produce una quemadura en casa, lo primero que se nos ocurre es acudir a un grifo y echar agua sobre la zona afectada. En el caso de los niños, su piel es delicada y hay que analizar diferentes factores que rodean a la lesión producida. ¿Cómo debemos actuar los adultos?

Los accidentes domésticos representan una de las causas más atendibles de muertes infantiles. Las consecuencias de los incidentes con fuego implican uno de los mayores peligros hogareños para menores de 13 años. Por eso, los padres deben saber cómo curar las quemaduras en niños.

Más allá de tomar todas las precauciones posibles para evitar cualquier riesgo en la casa, es importante saber qué hacer para curar las quemaduras en niños y niñas, sea de la gravedad que sea.

Para reconocer el grado de la quemadura, hay indicadores precisos; uno de los determinantes es la zona afectada. Una quemadura en la cara reviste mayor gravedad que otra en las extremidades. No solo por la fragilidad de la piel del rostro, sino por la presencia del órgano que conecta con las vías respiratorias, la nariz, o de los ojos.

Cómo reconocer y curar las quemaduras en niños

Las quemaduras se clasifican en tres grados según la gravedad. Esta clasificación responde a las tres capas de la piel: epidermis, dermis e hipodermis. En cada caso, la urgencia en la atención médica y el tratamiento varían.

Quemaduras de primer grado

Se denomina así a las que provocan heridas superficiales y enrojecimiento en la epidermis. Se trata de lesiones leves, aunque capaces de provocar bastante ardor. Para curar las quemaduras de los niños y niñas en estos casos, lo primero es colocar la zona afectada en contacto con agua fría.

En la aplicación de este rápido tratamiento, lo ideal es que el agua corra por la herida sin que el chorro caiga directamente sobre la lesión. Al contrario de lo que puede parecer, el agua no siempre es la mejor opción.

Asimismo, nunca es aconsejable aplicar hielo, dado que la quemadura puede agravarse. La función del agua fría solo consiste en enfriar un poco la zona. Como segundo paso, bastará poner sobre la herida una crema hidratante o una crema post solar, en caso de que la quemadura haya sido provocada por el sol.

Estas quemaduras de primer grado cicatrizan en una semana aproximadamente. Por lo general, no dejan ningún tipo de rastro en la piel.

Las quemaduras de agua pueden causar gran dolor.

Quemaduras de segundo grado

Las quemaduras de segundo grado traspasan la primera capa de piel y dañan también a la dermis. En la mayoría de los casos, los accidentes ocurren por contacto con líquidos calientes.

A su vez, las quemaduras de segundo grado se subdividen en superficiales y profundas. En la primera categoría, la dermis se ve afectada en menos del 50%; en el caso de las quemaduras de segundo grado profundas, la dermis se halla dañada en más del 50 por ciento.

El modo de curar las quemaduras de los niños y niñas en estos casos es, en principio, igual a las de primer grado: se deja correr agua fría sobre la herida, sin que el chorro de agua caiga directamente en la zona. Después, el procedimiento será igual al de una herida simple; hay que desinfectar la zona y cubrir con una gasa.

Es fundamental que los pequeños de la casa no se toquen las ampollas; estas erupciones ayudan a que la piel no quede expuesta mientras los tejidos se regeneran.

Cuando la herida es superficial, en diez días puede cicatrizar sin problemas. Si la lesión de la quemadura de segundo grado afecta más del 50% de la dermis —quemadura profunda—, además de un aspecto rojizo, habrá manchas blanquecinas.

En casos de heridas profundas, es urgente acudir a emergencias médicas. En muchos casos, una herida profunda suele necesitar incluso un injerto de piel para restaurar la zona.

“Las quemaduras menos graves provocan heridas superficiales y enrojecimiento en la epidermis. Se trata de lesiones leves, aunque capaces de provocar bastante ardor”

Quemaduras de tercer grado

Se denominan de tercer grado las quemaduras en las que todas las capas de la piel se ven afectadas. En estas quemaduras, no solo la fibra nerviosa se ve dañada, sino que en ocasiones la lesión alcanza los músculos y el hueso.

La apariencia de estas lesiones en la piel ya es marrón oscuro o negro, a consecuencia de hallarse la zona directamente carbonizada. Nada puede hacerse en casa que no sea ir a urgencias inmediatamente. Se observará que tampoco aparecen ampollas, dado que la zona nerviosa está completamente consumida.

Este tipo de lesión sucede por el contacto con sustancias químicas, líquidos calientes o por incineración con fuego. También las descargas eléctricas intensas pueden producir quemaduras de tercer grado.

En estos casos, la curación demora de tres semanas en adelante, dependiendo de si se producen o no infecciones en la zona. Los injertos son prácticamente inevitables.

En conclusión, solo aquellas heridas de primer grado no necesitan visita al médico. Aunque también en estos casos hay que analizar la zona donde se produjo la lesión, a fin de que sea un especialista quien avale o mejore el tratamiento empleado.