¿Qué podemos hacer con un niño sobreprotegido?

Sara González 29 diciembre, 2017
Cuidar y querer lo mejor para nuestros hijos no es sinónimo de ser padres sobreprotectores. ¿Sabes cuáles son las consecuencias de criar niños sobreprotegidos?

Es evidente que todos los padres quieren lo mejor para sus hijos y que se desarrollen con los valores fundamentales para la vida. Sin embargo y, en ocasiones, sin darse cuenta, están originando un niño sobreprotegido. ¿Por qué?

Muchos padres educan de manera sobreprotectora para evitar que sufran y conseguir que tengan todo a su alcance y sean felices, pero la sobreprotección es un error. La razón principal es que no permite a los niños desarrollarse ni aprender a hacer las cosas por sí solos, a superar sus propias dificultades.

Todos los padres son sobreprotectores en algún momento, y en cierta medida es algo normal, es un instinto por el que tratamos de que nuestros hijos no sufran.

Pero si pasa a ser la rutina en la educación de nuestros hijos podremos terminar por causarles daño.

“Los niños de 2 y 3 años están empezando a sentar las bases del mundo emocional y muchos aún no han empezado a relacionarse con otros niños ni para jugar”

Tristemente el niño sobreprotegido es muy común en nuestros días, así como ver a padres acompañando a sus hijos casi mayores de edad a sus centros de estudio y que estos recurren a sus padres cuando surge el mínimo problema. Con esta edad, ya casi se han convertido en adultos. Esto es un verdadero peligro.

Madre ayudando a su hija con los deberes

¿Qué se recoge dentro del término sobreprotector?

La sobreprotección en un hecho que posee una definición bastante heterogénea y, por ello, los límites entre el adjetivo sobreprotector o no sobreprotector son bastante difusos. A pesar de ello, se pueden considerar como conductas que educan a un niño sobreprotegido:

  • No permitir que coman solos para evitar que se manchen. La consecuencia es que con unos 2 o 3 años aproximadamente los niños todavía no saben utilizar los cubiertos por sí solos.
  • Vestirlos. La excusa que se le pone a este hecho es que “así vamos más rápido”. El peligro de esto es que se convierta en una rutina.
  • Ayudarlos a cumplir con sus hábitos de higiene sin darles la opción de que lo intenten ellos solos. Por ejemplo, lavarse las manos, los dientes etc.
  • Advertirles continuamente de lo que tienen que hacer y tomar decisiones que son capaces de tomar ellos mismos. Con una edad entre los 4 y los 5 años los niños pueden empezar a elegir: comida, prendas de ropa…Sin embargo, hay padres que toman decisiones sobre los niños porque solo ellos saben lo que está bien, quieren o necesitan.
  • Estar atentos e intervenir en cualquier discusión que el niño tenga con otro compañero, siempre a favor de su propio hijo, aun sin saber quién ha sido el culpable de lo ocurrido.
  • Recoger sus juguetes para que no se canse demasiado.
  • Convertirse en la agenda del niño. Esto es, planificarle lo que debe hacer y en qué momento.
  • Prepararle la mochila del colegio.
  • Llamarlo varias veces al día para tenerlo localizado y controlado.
  • Acompañarlo siempre cuando ya se le considera “adulto”. Por ejemplo, en el momento de hacer un examen o incluso a una entrevista de trabajo.

¿Cómo podemos evitar criar un niño sobreprotegido?

Consejos para padres

El principal problema de que muchos padres se comporten de manera sobreprotectora es que no conocen las ventajas que le proporciona al niño lograr hacer las cosas sin ayuda. Cuando tu hijo pida ayuda, lo principal es darle sugerencias con las que solucionar el problema con sus propios recursos.

Es lógico que el niño cometa errores, pero no nos anticipemos a evitar que los realice. Lo ideal es ir haciéndole ver que poco a poco va consiguiendo las cosas. Eso sí, en este momento se requiere de tiempo, porque hay que recordar que le estamos enseñando a desenvolverse, por lo que tiene que asimilar una serie de pautas.

También es una buena idea explicar al niño la razón de lo que hacemos, de modo que pueda actuar solo aun cuando no haya un adulto a su lado que le explique cómo hacerlo. Podemos comenzar con gestos simples, como poner la mesa, recogerla, que participe en las tareas más sencillas del hogar, de sus propios hábitos de higiene etc.

Un niño sobreprotegido puede ser un adulto carente de confianza.

Si estamos ante un niño tímido, los padres pueden intentar que salga más de casa para poder abrir su círculo de amistades, que comparta sus sentimientos con otros compañeros… Aunque nunca por obligación. De lo contrario, será peor, pues los niños pueden acabar desarrollando una personalidad solitaria y desconfiada.

Ante situaciones que puedan resultar complicadas, en lugar de evitarlas debemos prepararlos mediante la palabra, que pasará a convertirse en nuestra mejor aliada.

¿Cuál es el límite: mimar o proteger?

Como hemos apuntado anteriormente, no podemos confundir el cuidar y mostrar amor hacia tu hijo con la sobreprotección. Es hora de establecer algunos criterios. Lo que la mayoría de los padres intentan es que su hijo se desarrolle mediante el aprendizaje de una serie de valores que le ayuden a crecer como persona.

Lo que un niño necesita a una edad tan temprana es que su ambiente familiar y más cercano sea lo más similar posible a lo que un día se encontrará cuando salga al mundo. Esto es, que aprenda poco a poco a ser independiente, a sacar conclusiones y a saber qué hacer en cada momento, aunque sin reglas establecidas.

“Queramos a nuestros hijos, hagamos que cada día sea una aventura en la que haya algo nuevo que aprender”

Es decir, el hablar con tu hijo, intentar comprenderlo, querer escuchar sus problemas, dudas, quejas, buscar soluciones juntos, dialogar en lugar de discutir, hablar con calma en vez de gritar, explicar con delicadeza el por qué de que lo que ha hecho mal… Esto no es criar un niño sobreprotegido, sino educar.

 

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